lunes, 21 de octubre de 2013

AUSENCIA BOCHORNOSA
Editorial Diario SUR, sábado 19/10/2013.
El episodio roza el ridículo: Artur Mas declinó el jueves asistir a un acto organizado en Barcelona por Fomento del Trabajo – la entrega de una condecoración al presidente de Telefónica, Cesar Alierta- porque asistía la vicepresidenta del Gobierno, en funciones de presidenta por el viaje al extranjero de Rajoy, lo que  le hubiera obligado a declinar en ella la presidencia del acto. No se sabe qué es peor, si el gesto inamistoso o la explicación que dio ayer el presidente de la Generalitat: estaba en juego la dignidad de Cataluña. Pobre Cataluña si su dignidad quedase compendiada en semejante querella. Artur Mas ha emprendido a ciegas un extraño viaje del que le es muy difícil apearse. Primero, su ímpetu le llevó a estrellarse en unas elecciones autonómicas anticipadas en las que perdió doce escaños, después, su radicalismo le ha llevado a perder el primer puesto para CiU en las encuestas en beneficio de ERC, lo que le lleva a suplicar una alianza con Esquerra en las europeas para evitar el ridículo de ‘sorpasso’. Su persistencia en el error, que le está llevando a perder los papeles y a ignorar las normas protocolarias de la cortesía política anuncian su hundimiento personal. Lo grave es que puede arrastrar en la caída al pueblo de Cataluña.   

V.O.C. 

miércoles, 9 de octubre de 2013

PROPUESTA RECHAZADA
Por MANUEL ALCÁNTARA, diario SUR, 9/10/13
Los barones de ambos sexos del PP han desestimado la oferta de la líder catalana, Alicia Sánchez-Camacho, que creía que encauzar el problema catalán, que se ha desbordado, era cosa fácil. Las reivindicaciones independentistas no se prestan a soluciones simples porque son muy complicadas. El problema es más sentimental que racional y no está siendo posible hasta ahora que piense el sentimiento de igual modo que siente el pensamiento. Así que nos queda poco que hacer, como decía aquel señor que se casó con una viuda que tenía diez hijos.
   Una propuesta más sugerente nos la vuelven a exponer de modo razonable los científicos. Nos recomiendan que nos riamos, incluso después de conocer el fallo de la ‘operación Malaya’. Reírse  es buenísimo para todo, incluso para la salud. Le sucede lo contrario que al tabaco, que solo es malo para ella. Si consideramos que la felicidad es la interrupción momentánea de la desdicha, hay que reconocer que cuando nos reímos o sonreímos estamos desconectados de cualquier aflicción. Hay que tener voluntad de alegría, entre otras cosas, porque es lo único que vale la pena.
   Me propongo cada día escribir sobre algo que no sea absolutamente catastrófico, pero, créanme que llevo una larga temporada que por más que indague no lo encuentro. El mundo es un polvorín y se siguen gastando millones y millones de euros en armamento, mientras más del 25% de las criaturas humanas vive por debajo  de lo que los economistas llaman ‘línea de pobreza’, que es lo que más ayuda a conservar la línea. Los datos dan escalofríos, a pesar del suave otoño que atravesamos: en el mismo tiempo, una hora, que destinan a sufragar programas militares, mueren de hambre más de 1.500 niños. La miseria es internacional, pero parece que nos alivia que haya una gran proporción de africanos. Así que tiene mucho mérito reírse de algo o de alguien, sobre todo de uno mismo, pero no debemos rechazar esa propuesta. Es bueno para la salud.
V.O.C.