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jueves, 23 de junio de 2016

POEMAS DE ARCADIO HERRERA MUÑOZ

POEMAS DE ARCADIO HERRERA MUÑOZ
LA VICTORIA LXI/19

Quiero cerrar la “investigación” sobre el autor del  poema del HIMNO ESCOLAR A CÓRDOBA con una recopilación de poemas suyos conseguidos por mí, trabajosamente, durante un periodo de tiempo de varios años. Son pocos. No superan la media docena en total. Pero, que yo sepa, no hay más; y si los hay... ¿Dónde están? ¿Dónde los dejó este hombre o sus allegados? ¡No divaguemos más y hagámosle el honor y la justicia de publicarlos juntos como si de un libro impreso por él se tratara!
*****

El pueblo que olvida a sus poetas es un pueblo amnésico.
Victoriano Orts Cobos.
*****

LA ESCONDIDA SENDA
Año MCMXX
JUEGOS FLORALES DE ZAMORA

Beatus ille qui procul negotii....
(HORACIO)

Cuando del sol, detrás del horizonte,
suban los rayos a dorar el monte
y a teñir de arrebol las nubecillas,
y en las frescas orillas
del cristalino río
deposite sus perlas el rocío,
quiero que vengan a rozar mi  frente,
al despuntar de la rosada aurora,
los besos de la brisa matutina;
y en el verano ardiente
que me dé su frescura bienhechora
la sombra de la encina,
cuando en la lumbre de la azul esfera
haga el sol la mitad de su carrera;
que tonifique mis pulmones sanos
el aura saludable de los llanos,
que arrullen y regalen mis oídos
el trémulo balar de los corderos,
los gárrulos sonidos
 de  alondras, ruiseñores y jilgueros;
que la mirada ansiosa
se extienda por la ubérrima llanura
y suba codiciosa
por la salvaje falda de la sierra
hasta la línea pura
donde se junta el cielo con la tierra,
y el atrevido vuelo
se pierda por la bóveda del cielo
hasta encontrar los mágicos fulgores
de los rayos de sol deslumbradores:
y que después mis ojos humillados
de los párpados cierren la cortina
y todos mis sentidos extasiados
canten, Señor, tu Majestad divina
que aquí Naturaleza,
hasta en las más ocultas soledades,
pregona en su grandeza
el inmenso poder de tus bondades.

Y cuando la campana
de la ermita cercana
 dé con su lengua de metal al viento,
del Ángelus saudoso,
las notas que convidan al reposo,
en el triste momento
en que del Sol se pierde la alba lumbre
muriendo en Occidente,
mirar desde la cumbre
cómo baja el ganado lentamente
la empinada ladera de la sierra,
 y luego desemboca en la llanada,
y en la rústica y recia corralada
el cuidadoso rabadán lo encierra.

Escuchar confundidos
esos conciertos de medrosos ruidos,
de la silente noche precursores,
 que forman de los perros los ladridos
con el lento cantar de los pastores,
el agorero canto del cuclillo,
del rebaño el sonar de las esquilas,
del límpido regato los rumores
y el rozar de los élitros del grillo;
y mientras que reciben las pupilas
del día los postreros resplandores,
seguir por la sombría
vereda tortuosa
y entrar en la alquería   
donde esperan los hijos y la esposa.

No hay goce más hermoso,
no hay dicha más preciada
que el encontrar al fin de la jornada
el hogar cariñoso
donde esperan al padre y al esposo
los hijos sanos y la esposa honrada,
y en torno de la mesa aderezada,
en paz y mano a mano,
con ellos compartir alegremente
el sabroso sustento cotidiano
con el sudor ganado de mi frente.

Subir, al terminar, en mis rodillas
un angelote de colores sanos
que me llene de besos las mejillas
y me  acaricie con sus blancas manos;
disfrutar cuando juegan sus hermanos
en la extensa cocina
de la feliz morada campesina;
gozar con su contento:
y luego que la tropa alborozada
se siente en torno mío, ya cansada,
regalarles con un sabroso cuento,
que lleve a su infantil entendimiento
que el bienestar ansiado
 gozan aquellos que al trabajo honrado
ofrendan de sus cuerpos la energía
y siguiendo al arado,
exentos de ambiciones,
esperan sólo el pan de cada día
poniendo en Ti, Señor, sus corazones:
que es feliz quien, contento con su suerte,
te adora y te conoce;
que es dichoso el que advierte
que es la vida la senda de la muerte
 y que es el morir en paz el mayor goce:
que Tú en las cumbres de la abrupta sierra,
en el invierno frío
pones la nieve que alimenta al río
cuando llegan de junio los ardores:
que Tú formas de jugos de la tierra
rubias olas de mies en las labores:
que tejes en los prados
ricos encajes de aromadas flores
con la hierba que nutre los ganados;
que das a la garganta peregrina
de las aves sonidos deleitosos;
al arroyo la linfa cristalina
que brota de las fuentes de las breñas;
en los bosques umbrosos
sus sazonados frutos a la encina;
panales a los huecos de las peñas,
a la perla su oriente,
 al diamante sus luces irisadas,
a las fieras su amor por sus hijuelos,
espuma al torrente,
a los rosales flores perfumadas,
 y al límpido zafiro de los cielos,
en la puesta de Sol, nubes doradas.

Y cuando en sus caritas sonrosadas
muestre el sueño señal de su presencia,
besar sus cabelleras onduladas
y dejarlos gozar de su inocencia
en sus blandas camitas abrigadas.

Y en tanto que, afanosa,
cose a mi lado la gentil esposa
y el dulce sueño de mis hijos vela,
descansando del día de ajetreo,
ocuparme, sentado a la candela,
en dar al alma el lícito recreo
de sabrosas lecturas
en los libros discretos e ingeniosos
que relatan las raras aventuras
de aquellos paladines valerosos
que, en edades extrañas,
sembraron en la Historia sus hazañas;
de aquellos esforzados caballeros
   que al mágico poder de sus aceros,
en los comienzos de los siglos de oro,
coronaron las torres de Granada
con la cruz de la espada
que fulminó Pelayo contra el moro;
o de aquellos valientes
que dejaron las playas españolas
y en busca de ignorados continentes
atravesaron las inciertas olas.

Y luego que mi espíritu rendido
busque en el sueño nuevas energías,
en el lecho mullido,
esperar la llegada de otros días
para gozar dichoso
de la paz y el reposo
de la ignorada vida campesina,
y cuando de ella ¡oh Dios! Cortes el hilo
pueda exclamar mi espíritu tranquilo
¡hágase en mí ti voluntad divina!

ARCADIO HERRERA MUÑOZ

*****

A LA REINA DE LA FIESTA
JUEGOS FLORALES DE ZAMORA
AÑO MCMXX.
*****

Señorita Josefa Gras

Cuando Dios creó los mundos
que giran en el espacio,
hizo brotar dos luceros
hermosos, cual de sus manos,
y no teniendo otro sitio
mejor donde colocarlos,
los puso en tu rostro bello,
del de algún ángel retrato,
por que era el cielo muy poco
para dos soles tan claros.

Arcadio Herrera Muñoz.
*****

HIMNO ESCOLAR A CORDOBA
AÑO MCMXXII

Letra de Arcadio Herrera Muñoz.

Si el mundo aleve borrara un día
la larga historia de mi nación,
Córdoba sola recordaría
los claros timbres de su blasón.

Aquí su orgullo dejó el ibero,
el genio líbico puso su ardor,
trajo el romano su afán guerrero,
sembró el alarbe ciencia y amor.

Rafael cristiano, Palas pagana,
son de estos muros los titulares
y de sus hijos legión galana,
ilustra libros y puebla altares.

La tierra en frutos rinde un tesoro,
que aquí es eterna la primavera,
dan sus naranjos sus pomas de oro
junto a los arcos de la palmera.

En el sagrario de tus hogares,
y entre la fronda de tus jardines,
mezclan su aroma los azahares,
con los claveles y los jazmines.

Bajo tu claro sol esplendente,
madura el grano de tus trigales,
crece de olivas el bosque ingente,
tras de los setos de los nopales.

Como ninguno bello es tu cielo,
gallardo el potro de tus praderas,
seda el gusano labra en tu suelo,
fiero es el toro de tus riberas.

Como ninguna de tus hermanas,
del arte guardas galas airosas,
de tus plateros las filigranas,
en la Mezquita lucen preciosas.

Como ninguno triste es tu canto,
honda la pena de tus sentires,
mora la queja que hay en tu llanto,
y sabio el juicio de tus decires.

Patria querida yergue la frente,
que hoy a tus lares vuelve la gloria,
con cuya lumbre resplandeciente,
brilló tu nombre sobre la Historia.

Desde las cumbres de tus ermitas,
a las campiñas que el Betis baña,
canta el trabajo preces benditas,
que en triunfo vuelan por toda España.

¡Broten los pechos amor ferviente!
¡De los cerebros surjan ideas!
Quieren tus hijos que nuevamente,
faro del mundo Córdoba seas.

Copiado por Victoriano Orts Cobos, de la partitura original de Adolfo Pérez Cantero.
Cedida por Rafael Carlos León Ramírez, gerente de la banda de música María Santísima de la Esperanza de Córdoba.


*****


CANCIÓN DOLIENTE
ARCADIO HERRERA MUÑOZ
(Este poema figura en el capítulo XV de la novela KETTY, impresa en 1933 en: TIP. PEDRAJAS EN VILLANUEVA DE CÓRDOBA.) 
*****
Por la cuesta de la vida/ voy subiendo solitario/ con la carga abrumadora de mis penas,/ bajo el peso agobiador del desencanto./
Cruzo el mundo inadvertido/ como el mar soporta al náufrago:/ sin oír una palabra cariñosa/ sin hallar quien me sostenga con sus manos,/ sin tener ni quien enjugue los sudores/ de mi cuerpo fatigado,/ que se agota inútilmente en esta lucha/ sin honor, sin recompensa, sin descanso./
Yo que tuve sed de amores en el alma,/ yo que tuve sed de besos en los labios,/ yo que tuve sed de glorias en la mente,/ macilento y solitario,/ errabundo, inerme, triste,/ vacilante e ignorado,/ por los ásperos breñales de la vida/ los girones de mi alma voy dejando./
En los días de otros tiempos más felices,/ en los días de otros tiempos ya lejanos/ yo soñaba que mi vida correría/ en la paz majestuosa de los campos,/ al calor de los amores familiares,/ en las luchas incruentas de trabajo/ con el agua cristalina/ por las márgenes floridas del regato./
Y llevado de mis sueños  de ventura,/ por las dulces esperanzas alentado,/ estallaba la canción en mi garganta/ y brotaba la sonrisa  entre mis labios,/ y mi alma soñadora de poeta/ descubría en cada cosa sus encantos:/ en las dulces alboradas la frescura;/ los colores, en las luces del ocaso;/ en las brisas, los aromas de la tierra;/ la esperanza en los verdores del sembrado;/ la armoniosa melodía,/ en los cantos de los pájaros;/ la ternura, en los balidos quejumbrosos/ de los blancos recentales del rebaño…/ ¡Qué feliz así la vida!/ Qué poéticos los campos!/ Gozaría en las faenas/ y contento volvería del trabajo/ con el alma satisfecha/ de luchar por el sustento cotidiano,/ y hallaría en el hogar de mis mayores/ la alegría, la ventura y el descanso./
¡Qué dichosa correría mi existencia/ derramando beneficios a su paso!/
Hoy no es eso. De mi vida/ esos días para siempre se alejaron/ y pusieron en el alma sedimentos/ de amargura y desengaños,/ que privaron al sentido/ del tranquilo goce casto/ de las claras perspectivas de la sierra,/ de la brisa perfumada de los llanos,/ de los cielos siempre azules,/ del paisaje que se esfuma en el ocaso./
Ya perdida la esperanza/ de la dicha que he soñado,/ en mi casa reina el frío del desierto,/ la poesía para siempre huyó del campo:/ ni los cantos brotan ya de mi garganta,/ ni disfruto codicioso en el trabajo,/ ni las lágrimas asoman a mis ojos,/ ni florece la sonrisa entre mis labios./
Es posible que en el yermo se acaricien/ los canoros pajarillos encelados,/ es posible que en las tétricas ruinas/ se empenache el amarillo jaramago,/ es posible que florezcan madreselvas/ en las grietas de los muros cuarteados,/ es posible que renazca de la muerte/ el fecundo vivir sano;/ más no espero que mi alma dé más flores,/ que mi espíritu agostado/ ya no aprecia ni el perfume de las auras/ que circulan bienhechoras por el campo,/ ni las dulces melodías armoniosas/ de los mágicos cantares de los pájaros,/ ni las suaves alboradas nacarinas,/ ni de otoño los espléndidos ocasos,/ ni los trémulos validos lastimeros/ de los blancos recentales del rebaño,/ ni las dulces cantinelas/ de las aguas cristalinas del regato,/ ni el suspiro de las brisas de la tarde/ que se duermen en los tules del sembrado./
Tengo el alma tan reseca/ por la hiel del desengaño/ que discurro macilento,/  errabundo, solitario,/ por la cuesta fatigosa de la vida/ como un muerto que anduviera por milagro/ abrumado por la carga de las penas,/ con la sed de los afanes no logrados,/ con la sed de los amores en el alma,/ con la sed de las caricias en los labios.
*****
VERSOS Y ESTROFAS
(Versos y estrofas intercalados en los capítulos de la novela KETTY, 1933).
*****
Ya no es tiempo de emboscadas,
ni torneos, ni algaradas
ni de heroicos desafíos,
ni de guerras, ni cruzadas....
¡ Ni siquiera de estocadas
por secretos amoríos!
(Capítulo XIII).
*****
Campos de Andalucía
alegres y lozanos,
agrestos solitarios y floridos,
ubérrimos y sanos,
cubiertos de severos encinares,
por la pompa vestidos
de los frondosos verdes olivares
por la gama del iris encendidos,
del Sol por efluvios fecundados,
(Capítulo XIII)
*****
No hay goce más hermoso,
ni dicha más preciada,
que el encontrar al fin de la jornada
el hogar cariñoso
donde esperan al padre y al esposo
los hijos sanos y la esposa honrada;
y en torno de la mesa aderezada,
en paz y mano a mano,
con ellos compartir alegremente
el sabroso sustento cotidiano
con el sudor ganado de la frente.
Capítulo XV).
Esta estrofa es copia exacta de los versos comprendidos entre el 68 y 79 del poema LA ESCONDIDA SENDA, escrita en 1920.
******
Con este homenaje doy por terminado mi peregrinar por Internet explorando lo que podría bautizar con el nombre de     “VIDA Y OBRA DEL POETA ARCADIO HERRERA MUÑOZ”.

¡Misión cumplida!  
Victoriano Orts Cobos. Málaga 23 Junio de 2016.

jueves, 16 de junio de 2016

ULTIMA PÁGINA DE LA ESCONDIDA SENDA

ÚLTIMA PÁGINA DE LA ESCONDIDA SENDA

JUEGOS FLORALES DE ZAMORA
AÑO MCMXX.
*****
LA VICTORIA LX/18
*****
Añadir leyenda


EDICIÓN HOMENAJE COSTEADA
POR SUSCRIPCIÓN ENTRE LOS VECINOS
Y NATURALES DE VILLANUEVA DE CÓRDOBA,
VILLA DONDE EL AUTOR EJERCE SU MAGISTERIO.

********************

ACABÓSE DE IMPRIMIR EL DÍA XXV DE NOVIEMBRE
DE MCMXXI EN LOS TALLERES RENACIMIENTO
DE F. ARÉVALO Y COMPAÑÍA. S. EN C.
VILLANUEVA DE CÓRDOBA
*****

Seis capítulos he dedicado a propagar la bella existencia de este librito que fue creado por su autor hace ya casi un siglo (MCMXX) del cual, no tenía la más remota idea de su composición.
Esta pequeña joya literaria, además del gozo que ha regalado a mis sentidos, me ha  proporcionado   una serie de datos importantísimos referidos al poeta Arcadio Herrera Muñoz, los cuales, me confirman que es además el autor de la letra del IMNO ESCOLAR A CÓRDOBA, compuesto en el año 1922,  y también de la novela KETTY, 1933.
Hay un dato súper-importante que quiero recalcar: En el capítulo XV de la novela KETTY,  D. Arcadio incluye un poema de once versos los cuales son copia (repetición) de la estrofa comprendida entre los versos 68 y 78 del poema LA ESCONDIDA SENDA, escrito 13 años antes (1920).  Este detalle es clarividente.
Otro documento importantísimo lo encontramos en la última página de este pequeño cuaderno: Este autor, si no fue nativo de Villanueva de Córdoba, en 1920 era maestro en dicho pueblo y estuvo muy ligado a él pues en dicha villa fue impreso el libro KETTY, al igual que LA ESCONDIDA SENDA; esta última publicación fue costeada por suscripción popular, lo que demuestra que ya en 1920 era muy apreciado por los vecinos de Villanueva de Córdoba.
*****
Copiado por
Victoriano Orts Cobos
Málaga 22 de mayo de 2016


jueves, 9 de junio de 2016

MUNDO GRÁFICO

MUNDO GRÁFICO
LA VICTORIA LIX/17


Antes de dar por terminados los capítulos dedicados a LA ESCONDIDA SENDA quiero adjuntar a los mismos, como si de uno más de ellos se tratara, una noticia publicada en aquel año de 1920 en la Revista Mundo Gráfico, la cual, aporta  más datos sobre este poeta.

En la página: NOTAS  VARIAS  DE ACTUALIDAD, de dicha revista; fecha 15-9-1920, figuran una serie de fotografías, entre las cuales, en la primera de arriba, de frente y con bigote, aparece la imagen del poeta Arcadio Herrera Muñoz. Página que por su valor histórico escaneo y pego a continuación.
Añadir leyenda
D. ARCADIO HERRERA MUÑOZ
Inspirado poeta, premiado con la
Flor Natural en los Juegos florales
celebrados recientemente en Zamora
con extraordinaria brillantez.


La leyenda, escrita al margen de la fotografía y, repetida por mí sobre estas líneas, demuestra que este poeta, en 1920, dos años antes de publicarse el HIMNO ESCOLAR A CÓRDOBA, gozaba ya de fama suficiente a nivel nacional como para ser elegido por el Ayuntamiento de Córdoba para poner letra a un proyecto que en aquel tiempo debió ser muy importante. Así pues, no cabe duda de que en ambos casos se trata de la misma persona.
*****

Málaga 20 de mayo de 2016, Fecha de la composición de  este capítulo.
Victoriano Orts Cobos.


jueves, 2 de junio de 2016

LA ESCONDIDA SENDA

LA ESCONDIDA SENDA
LA VICTORIA LVIII/16
Añadir leyenda
Aunque copio por completo el poema, por la belleza de su presentación
quiero dejar constancia de ello incluyendo escaneada la primera página.

*****
Este capítulo se lo dedico:
A Clemátide Azahar de Primavera; maestra incuestionable
de la composición gráfico-poética de la belleza literaria.
Victoriano Orts Cobos.
*****


Dedicatoria.
Al culto Ingeniero de Montes don Vicente Bru con afecto.
Arcadio Herrera Muñoz
*****
Beatus ille qui procul negotii....
(HORACIO)
*****
Cuando del sol, detrás del horizonte,
suban los rayos a dorar el monte
y a teñir de arrebol las nubecillas,
y en las frescas orillas
del cristalino río
deposite sus perlas el rocío,
quiero que vengan a rozar mi  frente,
al despuntar de la rosada aurora,
los besos de la brisa matutina;
y en el verano ardiente 
que me dé su frescura bienhechora
la sombra de la encina,
cuando en la lumbre de la azul esfera
haga el sol la mitad de su carrera;
que tonifique mis pulmones sanos
el aura saludable de los llanos;
que arrullen y regalen mis oídos
el trémulo balar de los corderos,
los gárrulos sonidos
 de  alondras, ruiseñores y jilgueros; 
que la mirada ansiosa
se extienda por la ubérrima llanura
y suba codiciosa
por la salvaje falda de la sierra
hasta la línea pura
donde se junta el cielo con la tierra,
y en atrevido vuelo
se pierda por la bóveda del cielo
hasta encontrar los mágicos fulgores
de los rayos de Sol deslumbradores: 
y que después mis ojos humillados
de los párpados cierren la cortina
y todos mis sentidos extasiados
canten, Señor, tu Majestad divina:
que aquí Naturaleza,
hasta en las más ocultas soledades,
pregona en su grandeza
el inmenso poder de tus bondades.

Y cuando la campana
de la ermita cercana 
 dé con su lengua de metal al viento,
del Ángelus saudoso,
las notas que convidan al reposo,
en el triste momento
en que del Sol se pierde la alba lumbre
muriendo en Occidente,
mirar desde la cumbre
cómo baja el ganado lentamente
la empinada ladera de la sierra,
 y luego desemboca en la llanada, 
y en la rústica y recia corralada
el cuidadoso rabadán lo encierra.

Escuchar confundidos
esos conciertos de medrosos ruidos,
de la silente noche precursores,
 que forman de los perros los ladridos
con el lento cantar de los pastores,
el agorero canto del cuclillo,
del rebaño el sonar de las esquilas,
del límpido regato los rumores 
y el rozar de los élitros del grillo;
y mientras que reciben las pupilas
del día los postreros resplandores,
seguir por la sombría
vereda tortuosa
y entrar en la alquería    
donde esperan los hijos y la esposa.

No hay goce más hermoso,
no hay dicha más preciada
que el encontrar al fin de la jornada 
el hogar cariñoso
donde esperan al padre y al esposo
los hijos sanos y la esposa honrada,
y en torno de la mesa aderezada,
en paz y mano a mano,
con ellos compartir alegremente
el sabroso sustento cotidiano
con el sudor ganado de mi frente.

Subir, al terminar, en mis rodillas
un angelote de colores sanos 
que me llene de besos las mejillas
y me  acaricie con sus blancas manos;
disfrutar cuando juegan sus hermanos
en la extensa cocina
de la feliz morada campesina;
gozar con su contento:
y luego que la tropa alborozada
se siente en torno mío, ya cansada,
regalarles con un sabroso cuento,
que lleve a su infantil entendimiento 
que el bienestar ansiado
 gozan aquellos que al trabajo honrado
ofrendan de sus cuerpos la energía
y siguiendo al arado,
exentos de ambiciones,
esperan sólo el pan de cada día
poniendo en Ti, Señor, sus corazones:
que es feliz quien, contento con su suerte,
te adora y te conoce;
que es dichoso el que advierte 
que es la vida la senda de la muerte
 y que es el morir en paz el mayor goce:
que Tú en las cumbres de la abrupta sierra,
en el invierno frío,
pones la nieve que alimenta al río
cuando llegan de junio los ardores:
que Tú formas de jugos de la tierra
rubias olas de mies en las labores:
que tejes en los prados
ricos encajes de aromadas flores 
con la hierba que nutre los ganados;
que das a la garganta peregrina
de las aves sonidos deleitosos;
al arroyo la linfa cristalina
que brota de las fuentes de las breñas;
en los bosques umbrosos
sus sazonados frutos a la encina;
panales a los huecos de las peñas,
a la perla su oriente,
 al diamante sus luces irisadas, 
a las fieras su amor por sus hijuelos,
espuma al torrente,
a los rosales flores perfumadas,
 y al límpido zafiro de los cielos,
en la puesta de Sol, nubes doradas.

Y cuando en sus caritas sonrosadas
muestre el sueño señal de su presencia,
besar sus cabelleras onduladas
y dejarlos gozar de su inocencia
en sus blandas camitas abrigadas.

Y en tanto que, afanosa,
cose a mi lado la gentil esposa
y el dulce sueño de mis hijos vela,
descansando del día de ajetreo,
ocuparme, sentado a la candela,
en dar al alma el lícito recreo
de sabrosas lecturas
en los libros discretos e ingeniosos
que relatan las raras aventuras
de aquellos paladines valerosos 
que, en edades extrañas,
sembraron en la Historia sus hazañas;
de aquellos esforzados caballeros
   que al mágico poder de sus aceros,
en los comienzos de los siglos de oro,
coronaron las torres de Granada
con la cruz de la espada
que fulminó Pelayo contra el moro;
o de aquellos valientes
que dejaron las playas españolas 
y en busca de ignorados continentes
atravesaron las inciertas olas.

Y luego que mi espíritu rendido
busque en el sueño nuevas energías,
en el lecho mullido,
esperar la llegada de otros días
para gozar dichoso
de la paz y el reposo
de la ignorada vida campesina,
y cuando de ella ¡oh Dios! cortes el hilo 
pueda exclamar mi espíritu tranquilo
¡hágase en mí ti voluntad divina! 

ARCADIO HERRERA MUÑOZ
Añadir leyenda
No me resigno a omitir la alabanza a la cuidadosa composición
de este librito, y, copio también la última página del poema.  

*****

Copiado por 
Victoriano Orts Cobos.


Málaga 30 de abril de 2016,
fecha de la confección del capítulo.

jueves, 26 de mayo de 2016

A LA REINA DE LA FIESTA

A LA REINA DE LA FIESTA
JUEGOS FLORALES DE ZAMORA
AÑO MCMXX.
*****
LA VICTORIA LVII/15
*****
Añadir leyenda
La bella señorita Pepita Gras, reina de la
Fiesta y su corte de amor, que formaron las
señoritas de Vega, Cardenal, Harina,
Aladro, Arias é Iglesias.



*****
A la reina de la fiesta
Señorita Josefa Gras

Cuando Dios creó los mundos
que giran en el espacio,
hizo brotar dos luceros
hermosos, cual de sus manos,
y no teniendo otro sitio
mejor donde colocarlos,
los puso en tu rostro bello,
del de algún ángel retrato,
por que era el cielo muy poco
para dos soles tan claros.

Arcadio Herrera Muñoz.
*****

Copiado por
Victoriano Orts Cobos.

Málaga 28 de abril de 2016, 
fecha de la confección de este capítulo.




jueves, 19 de mayo de 2016

JUEGOS FLORALES DE ZAMORA, AÑO MCMXX


JUEGOS FLORALES DE ZAMORA, AÑO MCMXX.


LA VICTORIA. LVI/14
*****






Doscientos sesenta han sido los  trovadores que han concurrido a este certamen, y que han desgranado en él un verdadero sartal de joyas poéticas, recorriendo la gama de todos los géneros literarios.
De los noventa  que aspiraron a la Flor natural, no pocas merecieron los honores de un atento examen por parte del jurado, pero una de las composiciones, desde el primer momento, cautivó el gusto de los jueces que solo buscaron en las demás otra que pudiera aproximársele.
Pertenece la composición premiada al género mixto y, entre sus clases, a la poesía bucólica rimada en bellas y armoniosas silvas.
Revela un alma saturada de amor a la vida tranquila del hogar honrado y un conocimiento nada vulgar de los clásicos latinos y castellanos.
Horacio con su Beatus ille...., Virgilio con su Oh fortunatos nimiun...., y más tarde Garcilaso con sus Églogas y Gabriel y Galán con sus Castellanas, han sido los mentores que han guiado la pluma del inspirado autor de “La escondida Senda”
Traza en ella el poeta un cuadro encantador de los placeres puros e inocentes, excitando los sentimientos más tiernos del alma, celebrando los goces que proporciona la vida del campo, la tranquilidad del retiro y la sencillez e inocencia del alma campesina, para inculcar el amor a aquella vida tan apacible y exenta de crímenes y perfidias.
Cuadro viejo, en verdad, que viene

perfilándose desde las edades patriarcales, y siempre nuevo, porque el alma soñadora descubre cada día en él nuevas luces, nuevos encantos que le revisten de juventud y belleza.
¡Bienaventurado el poeta que, como el señor Herrera Muñoz, lleva un alma saturada de fe cristiana, que cual bruñido espejo de tranquilo lago puede reflejar las múltiples facetas del Joyel eterno, que con su Providencia alegra la vida errante de sus criaturas!
No criticaré al detalle las hermosas estrofas de esta composición, que vais a tener el gusto de saborear dentro de breves momentos, pero tampoco pasaré sin decir que, si su autor es andaluz, bien parece haber tenido su cuna en la ancha y severa meseta de Castilla, templo grandioso abierto al culto de Dios, al del trabajo honrado, al de la casta esposa, y al de los sanotes y alegres hijos.
El poema del Duero, que lleva como lema Por Castilla y por León, y que mereció el Accesit, pertenece al género lírico con carácter de  oda, rimada en estrofas de seis versos alejandrinos, y si bien es cierto que encierra pensamientos sublimes y oportunísimas figuras retóricas, sin decaer en interés y valentía, por lo que revela a su autor como un poeta nada vulgar, adolece sin embargo de algún descuido en la entonación que le resta brillantez y armonía, por lo que el  Jurado lo juzgó digno sólo del Accésit del Premio a que aspiraba.
. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 

Zamora 17 de septiembre de 1920

El Secretario del Jurado.
Francisco Gutiérrez Vara, Pbro.
Catedrático de Latín y Literatura en el Seminario de San Atilano.
*****
Málaga 22 de abril de 2016,
fecha de la confección de este capítulo.