domingo, 20 de noviembre de 2011

SOR JUANA INÉS DE LA CRUZ (1651-1691)



MUJERES POETAS.II.
Retrato de Sor Juana Inés de la Cruz
por Miguel Cabrera.
 Fotografía: Wikipedia.
Breve semblanza
Juana Inés de Asbaje y Ramírez de Santillana, más conocida como Sr. Juana Inés de la Cruz (San Miguel Nepantla, 12 de noviembre de 1651-México, 17 de abril de 1695). Por la importancia de su obra, recibió los sobrenombres de "el Fénix de América" y "la Décima Musa" o "la Décima Musa Mexicana".
Su padre se llamaba Pedro Manuel de Asbaje y Vargas-Machuca y su madre Isabel Ramírez de Santillana, los cuales no se unieron en matrimonio legítimo.
Entre 1664 y 1665 ingresó en la corte del virrey Sebastian de Toledo, Marqués de Mancera. La virreina Leonor de Carreto se convirtió en una de sus más importantes mecenas.
Sor Juana  Inés de la Cruz ocupó junto a Juan Ruiz de Alarcón y Carlos Sigüenza y Góngora, un destacado lugar en la literatura novohispana.   


Fantasía contenta con amor decente

Detente, sombra de mi bien esquivo,
imagen del hechizo que más quiero,
bella ilusión por quien alegre muero,
dulce ficción por quien penosa vivo.

Si al imán de tus gracias atractivo
sirve mi pecho de obediente acero,
¿para qué me enamoras lisonjero,
si has de burlarme luego fugitivo?

Mas blasonar no puedes satisfecho
de que triunfa de mí tu tiranía;
que aunque dejas burlado el lazo estrecho

que tu forma fantástica ceñía,
poco importa burlar brazos y pecho
si te labra prisión mi fantasía.

(R)edondillas

Hombres necios que acusáis
a la mujer sin razón,
sin ver que sois la ocasión
de lo mismo que culpáis.

Sin con ansia sin igual
solicitáis su desdén,
¿por qué queréis que obre bien
si las incitáis al mal?.

Combatís su resistencia,
Y luego, con gravedad,
 decís que fue liviandad
lo que hizo la diligencia.

Parecer quiere el denuedo
de vuestro parecer loco
al niño que pone el coco
y luego le tiene miedo.

Queréis con presunción necia
hallar a la que buscáis,
para pretendida, Thais,
y en la posesión, Lucrecia.

¿Qué humor puede ser más raro
que el que, falto de consejo,
él mismo empaña el espejo
y siente que no esté claro?

Con el favor y el desdén
tenéis condición igual
quejándoos, si os tratan mal;
burlándoos, si os quieren bien.

Opinión ninguna gana,
Pues la que más se recata,
Si no os admite, es ingrata
Y si os admite es liviana.

Siempre tan necios andáis,
que con desigual nivel
a una culpáis de cruel
y a otra por frágil culpáis.

Pues ¿cómo ha de estar templada
la que vuestro amor pretende
si la que es ingrata ofende
y la que es fácil enfada?

Mas entre el enfado y pena
que vuestro gusto refiere,
bien haya la que no os quiere
y quejaos en hora buena.

Dan vuestras amantes penas
a sus libertades alas,
y después de hacerlas malas
las queréis hallar muy buenas.

¿Cuál mayor culpa ha tenido
en una pasión errada:
la que cae de rogada,
o el que ruega de caído?

¿O cual es más de culpar,
aunque cualquiera mal haga,
la que peca por la paga
o la que paga por pecar?

Pues, ¿para qué os espantáis
de la culpa que tenéis?
Queredlas cual las hacéis
o hacedlas cual las buscáis.

Dejad de solicitar
y después con más razón
acusaréis la afición
de la que os fuere a rogar.

Bien con muchas armas fundo
que lidia vuestra arrogancia,
pues en promesa e instancia

juntáis diablo, carne y mundo.
**********
Copiado del libro "las mil mejores poesias
de la Lengua Castellana" de J. Bergua.
**********
(R)evisado el día 30)7)2016.
V.O.C.






miércoles, 9 de noviembre de 2011

FLAN PARA DOCE, POR FAVOR

FLAN PARA DOCE, POR FAVOR
POESÍA GASTRONÓMICA. (1)
**********

Ocho soles se han posado
En un cielo de cristal;
Unas nubes de canela,
Un rocío de azahar;

 En tiéndase por vainilla
No intentes ponerle sal.
Azúcar nevada un quinto
De la unidad de pesar.

Del alimento materno
Litro y cuarto bastará.
Un eléctrico tornado
Convertirá el contenido
En una lava deforme
Posterior al gran Big Ben.

En la que coges por mango
 Para evitarte quemar,
Escanciarás de la nieve
Otra quinta cantidad,
Que en dorado caramelo
Deberás de transformar.

Al tiempo que estás en ello
Al infierno harás bajar,
Pues, no es gloria valorada
Si no se conoce el mal.

A punto está ya el infierno
Y la lava repartida
En doce contenedores
Sobre el caramelo va,
 A los “baños de María”
Media hora castigados
A convertirse en manjar.

Si en verdad me has hecho caso
Sin olvidarte de “na”,
Tú pusiste la poesía,
Yo, las palabras, no más.

Victoriano Orts Cobos.


(Re)visado el día 18 de abril de 2016.

martes, 1 de noviembre de 2011

COMPAÑERA DE SIEMPRE
¡Cuánto tiempo caminando juntos, compañera de siempre! Desde aquel doloroso instante en que nos lanzaron a esta interrogante que es la vida. Por accidente, yo, ¿voluntariamente tú? Si fue así, dime, ¿Qué viste? ¿Qué buscabas en esta incógnita? ¿Qué te atrajo de este desierto para no retroceder? Con lo fácil que te hubiese resultado hacerlo en aquel mísero instante (1938) ¿Quién lo hubiese notado además de aquella buena mujer que por décima vez, y con casi medio siglo a sus espaldas rompía su cuerpo por el dolor del parto? Hasta ella, acostumbrada al llanto y crujir de sus huesos se hubiese sentido aliviada al pasar de los días ante la evidencia de una boca menos a la que buscar sustento. Pero no fue así y tú sabrás porqué, porque, qué más quisiera yo que entenderlo. En fin, no dramaticemos.  El tiempo pasó y aquí seguimos; juntos, inseparables, como pareja que se promete para toda la vida.
Es cierto que hemos tenido nuestras rencillas en más de una ocasión pero al final la tormenta se hizo calma. ¿Sabes una cosa? Me he acostumbrado a ti de tal forma, que el miedo que antes te tenía, quizás debido a la ignorancia, y a la fobia que sobre ti existe, al pasar del tiempo y al uso de la razón, se ha ido transformando en respeto, compresión, y hasta si me apuras, compasión; porque, ¿qué sería de ti si yo te abandonará? Ciertamente yo dependo de ti, de tu benevolencia, pero, ¿qué sería de ti sin la mía?
Es mucho lo que nos une, yo me atrevería a decir que todo, por eso me resisto a la teoría de la separación. El caso es que según dicha teoría, tú, que tan terrible te representan, sales perdiendo, porque acabas en la nada; sin embargo a mí me las prometen de color rosado; bueno, rosado si me comporto; claro está. Para tu tranquilidad te confieso que no estoy de acuerdo: no deseo que sea así, porque, ¿dime, qué sería de mí acostumbrado a tu presencia, a tu inquietante compañía?, ¿a  tu posible broma sorpresa? Sería terrible nuestra separación, ¿Te imaginas una vida de contemplación y vagancia? ¿de adoración y obediencia; de satisfacción plena?
No pienso que vayan por ahí los tiros. Sería como pasar de la humanidad a la robótica y no creo, ni mucho menos, que el Supremo, que hizo este mundo tan intrigante nos sorprenda con la chorrada de una nueva vida rutinaria y por lo tanto súper aburrida. Yo, lamentablemente, apuesto por la nada, aunque me alegraría infinito equivocarme y pasar a un eslavón más en el entendimiento y compresión de Su Obra. Un  eslavón más de nuestra existencia, la tuya y la mía, la de los dos, que tan unidos estamos, que a veces pienso que somos uno.  
Victoriano Orts Cobos.
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(Re)visado el día 11 de septiembre de 2016.

       

lunes, 31 de octubre de 2011

SANTA TERES DE JESUS Mujeres Poetas

SANTA TERESA DE JESÚS
MUJERES POETAS. I.

(1515- 1582)
Santa Teresa en una copia del original que pintó
Fray Juan de la Miseria cuando ésta tenía 61 años.

Fuente: Wikipedia.
Breve semblanza
     Teresa de Cepeda y ahumada, más conocida como santa Teresa de Jesús o simplemente Teresa deÁvila (Gotarrendura o Ávila 28 de marzo de 1515-Alba de Tormes 4 de octubre de 1582).

Su padre se llamaba Alonso Sánchez de Cepeda, hijodalgo a fuero de España; (desconozco el significado de esta frase, pero me suena a que quiere decir que este personaje pertenecía a la clase dominante de la sociedad de aquella época).

Su madre se llamaba Beatriz Dávila y Ahumada y murió cuando Teresa tenía solo 12 años.
********** 
Versos nacidos del fuego del
amor de Dios que en sí tenía.
GLOSA.

Vivo sin vivir en mí,
y tan alta vida espero,
que muero porque no muero.

Aquesta divina unión,
del amor con que yo vivo,
hace a Dios ser mi cautivo,
y libre mi corazón;
mas, causa en mí tal pasión
ver a Dios mi prisionero,
que muero porque no muero.

¡Ay! ¡Qué larga es esta vida!
¡Qué duros estos destierros
esta cárcel esto hierros
en que el alma está metida!
Sólo esperar la salida
me causa un dolor tan fiero,
que muero porque no muero.

¡Ay qué vida tan amarga
do no se goza al Señor!
Y si es dulce el amor,
no lo es la esperanza larga;
quíteme Dios esta carga,
más pesada que el acero,
que muero porque no muero.

´Solo con la confianza
vivo de que he de morir;
porque muriendo, el vivir
me asegura mi esperanza:
muerte do el vivir se alcanza
no te tardes que te espero,
que muero porque no muero.

Mira que el amor es fuerte;
vida, no seas molesta;
mira que sólo te resta,
para ganarte, perderte;
venga ya la dulce muerte,
venga el morir muy ligero,
que muero porque no muero.

Aquella vida de arriba
es la vida verdadera:
hasta que esta vida muera,
no se goza estando viva;
muerte no seas esquiva;
vivo muriendo primero,
que muero porque no muero.

Vida, ¿qué puedo yo darle
a mi Dios que vive en mí,
si no es perderte a tí,
para mejor a El  gozarle?
Quiero muriendo alcanzarle,
pues a El solo es al que quiero,
que muero porque no muero.

Estando ausente de ti
¿Qué vida puedo tener,
sino muerte padecer
la mayor que nunca vi?
Lástima tengo de mí,
por ser mi mal tan entero,
que muero porque no muero.

**********

ANÓNIMO
(Siglo XVI. Atribuído a Santa Teresa de Jesús)
Soneto a Jesús crucificado

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No me mueve, mi Dios, para quererte
El cielo que me tienes prometido,
Ni me mueve el infierno tan temido
Para dejar por eso de ofenderte.

Tú me mueves, Señor, muéveme el verte
Clavado en una cruz y escarnecido,
Muéveme ver tu cuerpo tan herido,
Muéveme tus afrentas y tu muerte.

Muéveme, en fin, tu amor, y en tal manera,
Que aunque no hubiera cielo, yo te amara,
Y aunque no hubiera infierno, te temiera.

No me tienes que dar porque te quiera,
Pues aunque lo que espero no esperara
Lo mismo que te quiero te quisiera.
**********

Copiado del libro “Las mil mejores poesías
De la Lengua Castellana” de J. Bergua.

(R)evisado el día 28/7/2016.
V.O.C.


jueves, 27 de octubre de 2011

ENERO EN FLOR

ENERO EN FLOR

¿ Qué pintan esos enjambres
de mariposas blancas
sobre los almendros muertos?
- No pintan;
anticipan primavera,
al tiempo que se embriagan
de savia.
Observa cómo algunos
ya son beodos de belleza.

Victoriano Orts Cobos.
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(Re)visado el día 11 de septiembre de 2016.

viernes, 7 de octubre de 2011

KETTY, BOCETO DE NOVELA

KETTY
BOCETO DE NOVELA
AUTOR: ARCADIO HERRERA MUÑOZ
CAPÍTULO LIV/12 y... ¿ÚLTIMO?



Terminé los relatos de “LA VICTORIA” dejando echada la red sobre la posible información de datos relativos a la biografía del poeta Arcadio  Herrera Muñoz.
Cuatro días después, la pesca no pudo ser más fructífera y la barca de la esperanza trajo a mis manos y a mis ojos en forma de libro parte importante de esta “Biografía Inacabada”.
La obra, titulada KETTY, (traducción inglesa de Catalina) fue impresa en Imprenta Pedrajas, de Villanueva de Córdoba en el año 1933.
Sus dimensiones son: 18X14X2 cm. Consta de 302 páginas de 22 renglones, con sólo 35 espacios, o letras cada uno, y un prólogo de 7 páginas.



No sé expresar los sentimientos que inundaron mi mente. Para mí, el libro es una joya. Sus hojas de  color pajizo, están limpias. En perfecto estado. Encuadernado a mano. Estoy convencido de que han sido mis dedos los primeros en acariciar sus hojas, y mis ojos en leer su historia. O sea, estoy estrenando un libro que se imprimió hace nada menos que 78 años. Su encuadernación es tan frágil, que cada vez que lo abro temo que se me deshoje, y el olor que desprende me embriaga como si se tratara de una rosa o un jazmín.
Su lectura es tan sabia y amena que  en un principio impulsivo tuve la idea de pasarlo al Blog, completo, pero pasado el período de sorpresa he desistido de ello y sólo voy a imprimir el prólogo y un poema que forma parte  del capítulo XVI, Titulado: “CANCIÓN DOLIENTE”.
Con estos dos documentos quiero que el posible lector se haga una idea aproximada de la  calidad moral de su autor y del contenido literario de esta “obrita”, y disfrute de la lectura de este diamante valioso, aunque en su lomo figure el precio de 3 pesetas. (Menos de 2 céntimos de €).
Después de analizar los datos que me proporciona este descubrimiento he llegado a la conclusión de que el autor es la misma persona que fue nombrado Académico Correspondiente Jarote 1967 de Villanueva de Córdoba, pero me queda la duda si es también el mismo poeta que escribió el HIMNO ESCOLAR A CÓRDOBA,  11 años antes (1922) que esta joya, que él humildemente, llama: obrilla, librejo, cuentecillo…
El tiempo y la constancia puede que me den la respuesta.
*****
Y como lo prometido es deuda, volvamos a KETTY. PRÓLOGO: ARCADIO HERRERA MUÑOZ
-"Al aparecer una obra de autor novel, suele ser corriente encabezarla con un prólogo, suscrito por firma consagrada, en la cual, el padrino, poniendo paño al púlpito, canta los méritos del ahijado y las excelencias de su obra. Y se da, a veces, el contraproducente caso de que, por volcar el cajón de los ditirambos, se conciben tales esperanzas con la lectura del prefacio que resulta prácticamente imposible verlas realizadas en el transcurso de la producción. Esto trae por consecuencia que presentador y presentado hagan el más soberano de los ridículos y tú, lector, creas que ambos han abusado de tu buena fe y te han tomado el pelo.
Tanto por evitarte esta desagradable sorpresa, como por creer que, a pesar de cuanto, bueno o malo, digan de nosotros, cada cual es hijo de sus obras, prefiero hacer caso omiso del padrino acostumbrado y ser yo quien me presente a mí mismo, aún yendo contra el castellano refrán de, el que no tiene padrinos, no se bautiza. Porque si esto es verdad en el mundo de las letras... ¡primero moro que bautizado de caridad!
Pudiera comenzar diciéndote aquello de… “Desocupado lector, sin juramento me podrás creer que quisiera…etc. etc.” O algo parecido; pero te hago gracia de ello por varias razones.
Una: Es lógico y natural, y lo supondrás sin decírtelo, mi deseo de que esta fabulilla te parezca, si no la mejor, al menos una de las buenas criaturas literarias sometidas a la jurisdicción de tu selecta mentalidad.
Otra: Yo no soy capaz de engalanarme con plumas ajenas. Tal como soy aquí estoy.
Y otra y última: Sería insensato imitar lo inimitable, sin que a través del urdido, por bien hecho que esté, se descubra la trama.
Y como no puedo aspirar a que este prólogo, ni lo que tras él va, se puedan comparar con los del ilustre Manco, paso por ello como sobre ascuas y voy a darte noticias del origen de este librejo.
Por complacer a un grupo de queridos amigos y ayudarles en la publicación de un semanario, empecé a hacer un cuento que resultó de más asunto y dimensiones mayores de lo que me había propuesto, hasta tal extremo que el periódico, de no efímera vida, acabó sus días sin poder insertarlo por completo, ni yo terminarlo, por ir haciéndolo a prisa y según necesitaba original la hebdomadaria publicación.
Después, encariñado con la obrilla,  di fin, en la tranquilidad de mi casa y en mis ratos de ocio a lo que no lo había tenido a la luz pública, y hoy, por dar gusto también a los que no lo pudieron ver concluido, llega a tus manos retocado y pulido de los defectos naturales inherentes a una improvisación y que ha estado a mi alcance corregir.
No sé si tendrá méritos suficientes para hacerte su oblación vistiéndolo con la prestancia y las galas propias del libro. Tú eres el encargado de discernirlos porque, por el solo hecho de darlo a la estampa, me someto  voluntaria   y gustosamente a tu fallo; porque te ha costado tu dinero, y porque vas a invertir el tiempo en su lectura con la esperanza de hallar solaz y agradable esparcimiento y descanso en tus ocupaciones ordinarias. Tienes, pues, el indiscutible derecho de ser inexorable, si por verte defraudado en tus legítimas esperanzas, condenas. ¡Dios me tenga en su mano y me ayude a no darte motivo para ello! 
En el ambiente social en que nos movemos, forzosamente tenemos que rozarnos y tropezar con individuos y gentes de todas layas y categorías: agradables, simpáticos, alegres, optimistas; nulidades vestidas del  oropel del dinero o de la posición social; serios y respetables de verdad; estúpida y aparentemente majestuosos y solemnes, como el búho; sinuosos, rastreros, cobardes y venenosos, como la víbora; enteros, honrados, nobles, y tal cual canallita capaz de explotar a los demás y aun de vender nuevamente a Jesucristo, si así conviniere a sus fines, bajo el disfraz de las más refinadas urbanidad y cortesanía.
Estos son los que, valiéndonos de un eufemismo corriente, se llaman listos. Y fíjate que pongo urbanidad y cortesanía donde es frecuente escribir educación, por haberse hecho sinónimas tales palabras en fuerza de emplearlas ad vultum tuum. Es preciso diferenciarlas y reconocer la existencia de un término medio, partícipe de ellas, y que, como producto híbrido, no tiene las buenas cualidades de las unas ni de la otra. Narrar, sin fines de moralizador, las consecuencias de seguir las sugestiones de esta hibridación, conocida por  conveniencias o formas sociales,  fue mi propósito al escribir este cuentecillo. En él, sobre la trama de unos incomprendidos amores, he urdido una narración y hecho desfilar unos tipos que aun cuando no tengan realidad física, sí la tienen moral, porque cada uno de ellos es un carácter de esos que tropezamos al correr de la vida y que, por su perfecta diferenciación de las vulgaridades al uso, se nos quedan más impresos.
Te habrá pasado, como a mí, sobre todo si has vivido en distintos lugares, que a la larga, el grupo de amistades o conocimientos, a tu observación no habrá escapado lo que define y caracteriza a cada individuo, la diferente cantidad de bueno  o de  malo (por no ser ángeles, todos tenemos un poco de ambas cosas) que cada sujeto lleva en sí y que es como su fisonomía moral, lo que lo distingue de los demás. Y en algunos casos tal habrá sido la poderosa energía de esta diferencia que, esfumándose y desvaneciéndose la persona, lo físico, lo que socialmente representa, habrá quedado patente en tu inteligencia, en tu memoria y en tu imaginación un vigoroso rasgo moral tan acentuado que ha podido por sí solo personificarse.
Pues de casos de esos están hechos los personajes con quienes vas a trabar conocimiento. Sienten, luchan, se debaten, viven… y sufren como criaturas reales, aun cuando sean solamente abstracciones que mi pobre imaginación, en este ensayo de cuentista, quiere hacer vivir.
Este es, al fin y al cabo, el objeto de toda novela: crear tales tipos que, colocados en la realidad de la vida, se comporten. y desenvuelvan como verdaderos seres. Los novelistas quieren  parecerse a Dios en lo de crear,  con la diferencia esencial de que Dios crea primero la materia y luego infunde en ella el espíritu que le da la vida y la hace responsable de sus actos; mientras que el novelista crea primero el carácter, abstracción hija de sus observaciones; después le da forma literariamente, y luego la lanza a la vida, condicionándolo a los fines que al plantear la obra se propuso, con lo cual, al quitarle la libre iniciativa, lo priva de la responsabilidad, en tanto que él la contrae para contigo, lector, único que, por no ser padre de los personajes ni autor de la obra, tienes plena libertad para juzgar, puesto que la pasión no te quita el conocimiento.
Yo voy a hacer esto por primera vez y para ello cuento con tu auxilio y consejo.
¿Quieres ayudarme a ver si lo he conseguido? Pues siéntate y presta atención. Va a comenzar la farsa-".
¡Erase  que se era..! 
 *****   
CANCIÓN DOLIENTE
ARCADIO HERRERA MUÑOZ

(Página nº 250 de KETTY)
Por la cuesta de la vida/ voy subiendo solitario/ con la carga abrumadora de mis penas,/ bajo el peso agobiador del desencanto./ Cruzo el mundo inadvertido/ como el mar soporta al náufrago:/ sin oír una palabra cariñosa/ sin hallar quien me sostenga con sus manos,/ sin tener ni quien enjugue los sudores/ de mi cuerpo fatigado,/ que se agota inútilmente en esta lucha/ sin honor, sin recompensa, sin descanso./ Yo que tuve sed de amores en el alma,/ 
*****
(Página nº 251 de KETTY)
yo que tuve sed de besos en los labios,/ yo que tuve sed de glorias en la mente,/ macilento y solitario,/ errabundo, inerme, triste,/ vacilante e ignorado,/ por los ásperos breñales de la vida/ los girones de mi alma voy dejando./ En los días de otros tiempos más felices,/ en los días de otros tiempos ya lejanos/ yo soñaba que mi vida correría/ en la paz majestuosa de los campos,/ al calor de los amores familiares,/ en las luchas incruentas de trabajo/ con el agua cristalina/ por las márgenes floridas del regato./ Y llevado de mis sueños  de ventura,/ por las dulces esperanzas alentado,/ estallaba la canción en mi garganta/ y brotaba la sonrisa  entre mis labios,/ y mi alma soñadora de poeta/ descubría en cada cosa sus encantos:/ en las dulces alboradas la frescura;/ 

(Página nº 252 de KETTY)
los colores, en las luces del ocaso;/ en las brisas, los aromas de la tierra;/ la esperanza en los verdores del sembrado;/ la armoniosa melodía,/ en los cantos de los pájaros;/ la ternura, en los balidos quejumbrosos/ de los blancos recentales del rebaño…/ ¡Qué feliz así la vida!/ Qué poéticos los campos!/ Gozaría en las faenas/ y contento volvería del trabajo/ con el alma satisfecha/ de luchar por el sustento cotidiano,/ y hallaría en el hogar de mis mayores/ la alegría, la ventura y el descanso./ ¡Qué dichosa correría mi existencia/ derramando beneficios a su paso!/ Hoy no es eso. De mi vida/ esos días para siempre se alejaron/ y pusieron en el alma sedimentos/ de amargura y desengaños,/ que privaron al sentido/

(Página nº 253 de KETTY)
del tranquilo goce casto/ de las claras perspectivas de la sierra,/ de brisa perfumada de los llanos,/ de los cielos siempre azules,/ del paisaje que se esfuma en el ocaso./ Ya perdida la esperanza/ de la dicha que he soñado,/ en mi casa reina el frío del desierto,/ la poesía para siempre huyó del campo:/ ni los cantos brotan ya de mi garganta,/ ni disfruto codicioso en el trabajo,/ ni las lágrimas asoman a mis ojos,/ ni florece la sonrisa entre mis labios./ Es posible que en el yermo se acaricien/ los canoros pajarillos encelados,/ es posible que en las tétricas ruinas/ se empenache el amarillo jaramago,/ es posible que florezcan madreselvas/ en las grietas de los muros cuarteados,/ es posible que renazca de la muerte/ el fecundo vivir sano;/ más no espero que mi alma dé más flores,/

(Página nº 254 de kETTY)
que mi espíritu agostado/ ya no aprecia ni el perfume de las auras/ que circulan bienhechoras por el campo,/ ni las dulces melodías armoniosas/ de los mágicos cantares de los pájaros,/ ni las suaves alboradas nacarinas,/ ni de otoño los espléndidos ocasos,/ ni los trémulos validos lastimeros/ de los blancos recentales del rebaño,/ ni las dulces cantinelas/ de las aguas cristalinas del regato,/ ni el suspiro de las brisas de la tarde/ que se duermen en los tules del sembrado./ Tengo el alma tan reseca/ por la hiel del desengaño/ que discurro macilento,/  errabundo, solitario,/ por la cuesta fatigosa de la vida/ como un muerto que anduviera por milagro/ abrumado por la carga de las penas,/ con la sed de los afanes no logrados,/ con la sed de los amores en el alma,/ con la sed de las caricias en los labios.
ACADIO HERRERA MUÑOZ.

(Re)visado el día 3 de abril de 2016.
 
  

viernes, 16 de septiembre de 2011

FIN DE TRAYECTO

FIN DE TRAYECTO
LA VICTORIA Y...  ¿ÚLTIMO?, LIII/11.
Hace unos meses, surgió la idea de estos breves relatos sobre mis recuerdos de la niñez en mi lugar de nacimiento: LA VICTORIA, (Córdoba). ESPAÑA.
No estaba seguro si conseguiría llegar a la meta que me propuse o abandonaría en alguna de las etapas que habría de recorrer.
No voy a comentar si ha sido duro o placentero el viaje. Si he sufrido la “pájara” del insomnio o el placer de las bajadas a tumba abierta, disfrutando de la velocidad, el riesgo y la brisa. Lo cierto es que he llegado al final aunque las etapas han sido más de las que había previsto, pues calculé entre veinte y veinticinco relatos que se han ido ampliando hasta llegar a los cincuenta y cuatro, incluyendo un plano de lo que fue el casco urbano de Pocatorta, un poema prestado. 
Para finalizar quiero insertar un poema al que le di vida hace algún tiempo, y que creo se complementa con esta despedida.

VIAJE SIN RETORNO.
…Y yo me iré y todo habrá finado;
y finarán conmigo las interrogantes y el llanto.
La Tierra seguirá en su traslación solar
sobre su eje rotando, ocultando en su azul
la miseria de un mundo desorientado.
Los fuertes seguirán,
en la maldad genética del hombre,
a los débiles explotando.
En unos gramos de cenizas,
mi cuerpo habrá quedado,
 y por un tiempo, mis seres más queridos
recordarán mi pasado.
Un puñado de pensamientos,
tristes como yo,
ocuparán las estancias
de un ordenador abandonado.
Y yo me iré y todo habrá finado.
*****
Victoriano Orts Cobos.
Málaga 16 de septiembre  de 2011.
*****   
(Re)visado el día 3 de abril de  2016.