miércoles, 21 de marzo de 2018

Un paseo por el universo

La maqueta de un telescopio en 'Cosmos', la nueva exposición de la Biblioteca Nacional. :: efe/
La maqueta de un telescopio en 'Cosmos', la nueva exposición de la Biblioteca Nacional. :: efe 

La Biblioteca Nacional se abre a la ciencia con una exposición que reúne los avances que han permitido conocer y comprender el cosmos

Á. SOTO
«El cosmos es todo lo que es o lo que fue o lo que será alguna vez», escribió Carl Sagan, y con el espíritu del astrofísico y divulgador articula la Biblioteca Nacional una espectacular exposición que pretende acercar al público la obra de grandes matemáticos, físicos y naturalistas, desde el nacimiento de la astronomía hasta la exploración espacial.
Comisariada por el catedrático de Historia de la Ciencia y miembro de la RAE José Manuel Sánchez Ron, 'Cosmos' ofrece, a través de 200 piezas, una visión global sobre el contenido del universo y los sistemas científicos que han permitido, a lo largo de los siglos, conocerlo y comprenderlo. Manuscritos, incunables, primeras ediciones, cuadros, tapices, mapas, maquetas, esferas, exoesqueletos y todo tipo de instrumentos tecnológicos componen una exposición que recorre la vida y la obra de los grandes científicos, empezando por Aristóteles y Plinio el Viejo y concluyendo por James Watson y Francis Crick. Así, los visitantes podrán ver dos volúmenes de los 'Códices Madrid', de Leonardo da Vinci, entre otros objetos que reflejan los avances realizados por Euclides, Arquímedes, Ptolomeo, Copérnico, Kepler, Galileo, Newton, Marie Curie, Darwin o Ada Lovelace.
«La exposición no solo pretende mostrar lo que es la ciencia, sino también concienciar sobre la importancia que tiene para nuestra vida y para nuestra cultura. La ciencia es divertida y a cuantas más personas llegue, mejor, y esto en nuestro país es todavía más importante», señaló Sánchez Ron, antes de agregar que «la educación en la ciencia no les vendría mal a los políticos». Precisamente la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, fue la encargada de inaugurar la exposición.
Las 'Tablas Astronómicas' (1483) que se prepararon bajo la dirección de Alfonso X el Sabio y el 'Almagesto' (1550) del astrónomo y cartógrafo Claudio Ptolomeo son dos piezas que en su momento pretendían demostrar que la Tierra era el centro del universo, una idea que se encargaron de desmontar Nicolás Copérnico, Johannes Kepler y Galileo Galilei. Todos ellos, más Isaac Newton, Edwin Hubble y Albert Einstein, tienen también su hueco en la exposición, que ha contado con fondos de instituciones como el Museo del Prado, el Museo Naval, Patrimonio Nacional o el Museo Nacional de Ciencias Naturales.
'Universo', 'Tierra', 'Vida: Flora y fauna' y 'Ciencia y Tecnología' son las cuatro estancias en las que se divide la muestra. En la última de ellas se exploran los pasos dados por el ser humano para aprehenderse de la naturaleza y el universo: la robotización, la inteligencia artificial, el internet de las cosas y la exploración espacial. Las maquetas del cohete 'Ariane 2', de la familia de lanzaderas proyectada por la Agencia Espacial Europea, y la sonda 'Viking', utilizada en la exploración de Marte, sirven para abrir la imaginación y para alimentar los sueños.
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Publicado en Diario SUR.
Copiado/pegado de Internet por Victoriano Orts Cobos.
 Málaga 21 de Marzo de 2018.

lunes, 19 de marzo de 2018

EDITORIAL, DIARIO SUR. 

UN JUSTIFICADO CLAMOR EN LAS CALLES

Las multitudinarias protestas de las pensiones reflejan la inquietud por el futuro del sistema, que requiere de un gran pacto de Estado

La exigencia de unas pensiones «dignas», unida a la comprensible preocupación por el futuro del sistema, ha calado hondo entre los ciudadanos de toda condición, edad e ideología. Las multitudinarias manifestaciones que recorrieron ayer las principales capitales españolas son una nítida imagen de esa realidad, que ha cogido con el pie cambiado al Gobierno y, en un primer momento, a la mayoría de los partidos. Incluso a los más empeñados ahora en sacar rédito de ese clamor. Las decenas de miles de personas que se echaron a la calle alzaron su voz con sobrados motivos contra algo imposible de entender. Una raquítica subida de las prestaciones –el 0,25%– por quinto año consecutivo que reduce el poder adquisitivo de más de nueve millones de personas y que contrasta, como la noche y el día, con la pujante recuperación económica de la que tanto alardea Mariano Rajoy. La intensidad de las protestas demuestra un hartazgo social de largo alcance. Una indignación ante la que, como se ha visto, tienen escaso poder de convicción los argumentos de un Ejecutivo desgastado y falto de sensibilidad. Es cierto que los alarmantes ‘números rojos’ del sistema –18.800 millones el pasado año– conceden un escaso margen de maniobra. Tanto como que ese desbocado déficit hace cada día más inaplazable la búsqueda de soluciones sensatas tras haber devorado casi por completo los ahorros guardados en la ‘hucha’ para unas situaciones críticas que han llegado mucho antes de lo previsto. La intensa presión social ejercida por la principal bolsa de votantes del PP –los pensionistas– no permite descartar que el Gobierno termine por ceder y abra la mano a aumentos más generosos. El presidente hizo esta semana un primer amago, del todo insuficiente, en el Congreso con las prestaciones mínimas y de viudedad. Si rectificara por completo y garantizara el poder adquisitivo de las pensiones, habría aplazado el comprensible malestar que suscita la casi ofensiva subida del 0,25% (entre uno y dos euros más al mes para cientos de miles de viudas). Pero solo habría resuelto una mínima parte del problema. La sencilla.
Sacrificios inevitables. La gran cuestión es otra: la viabilidad del sistema público. La constatación de los límites del Estado de bienestar. Sin caer en el catastrofismo, el modelo no da más de sí tal y como está. La Seguridad Social tiene un millón de afiliados menos que en 2007, antes de la crisis. Con sus cotizaciones, lastradas por una insuficiente creación de empleo y los bajos salarios, debe pagar 1,25 millones más de pensiones que entonces. Y de mayor importe. A ello se suma una creciente esperanza de vida –más tiempo de pago de las prestaciones–, una natalidad por los suelos y la inminente jubilación de la primera quinta del ‘baby boom’, que llevará al límite las cuentas del sistema. El cuadro es inquietante. Nadie lo puede negar. Y más lo será cuanto más se tarde en buscar soluciones realistas y en aparcar la demagogia y el populismo partidista, que a nada conducen. Por eso urge un gran pacto de Estado para encauzar un problema de esta envergadura. Pero no nos engañemos: la salida tendrá un coste. No saldrá gratis. Asegurar unas pensiones dignas y mucho más numerosas exigirá más dinero. Y de algún sitio tendrá que salir. De más impuestos. De cotizaciones más elevadas de los trabajadores y empresas. Del recorte de otras partidas de gasto menos prioritarias cuando los Presupuestos asuman una parte de su financiación... Existen múltiples opciones. Las pensiones sobrevivirán. Seguro. Tan seguro como que su elevada factura exigirá sacrificios, aunque nadie se atreva a decirlo en voz alta.
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Publicado en Diario SUR.
Copiado/pegado de Internet por Victoriano Orts Cobos.
Málaga 18 de marzo de 2018.


miércoles, 14 de marzo de 2018

Limpieza en las ONG

En pleno terremoto informativo sobre escándalos sexuales en organizaciones humanitarias hay que exigir que se depuren responsabilidades y también reconocer que son imprescindibles

MERCÈ RIVAS
Muchos ciudadanos se han escandalizado al escuchar que directivos de alguna organización no gubernamental contrataron prostitutas en pleno rescate del terremoto de Haití o en plena crisis humanitaria en África. Pero no han sido los únicos. Algunos periodistas llevamos años denunciando el comportamiento de algunos miembros de las tropas de Naciones Unidas en países en conflicto cuando en realidad su papel es pacificar. Dar seguridad a la población. No son todos. Son algunos, pero estamos hablando de conductas muy graves cuya penalización debe ser ejemplarizante.
Arroz y pan a cambio de relaciones sexuales ya sean con mujeres adultas, niñas o niños. Es la peor forma de humillar al más vulnerable, al más desprotegido. Por eso es imprescindible exigir depuraciones, despidos, denuncias en juzgados. Todo es poco para restablecer algo imposible: la dignidad de niñas, adolescentes y mujeres que al borde o en el fondo de la miseria ven cómo agreden su cuerpo a cambio de desahogar sus deseos sexuales de posesión y dominación.
En este caso escandaliza que sean trabajadores humanitarios o soldados que deben implantar la paz. Deberían ser un ejemplo para todos pero han demostrado no serlo. En este tipo de organizaciones, aunque cueste pensarlo, también hay elementos indeseables. Lo que tienen que hacer los responsables de las tropas de Naciones Unidas y de las ONG es incorporar a sus filas individuos con catadura moral, con valores humanitarios y solidarios.
Para trabajar en una de estas organizaciones se necesita un plus de honestidad y humanidad y no siempre ocurre. Mi paso por este tipo de organizaciones humanitarias me ha dado la oportunidad de conocer a todo tipo de personas. La mayoría responsables y desinteresadas, pero también a gente que se acerca para llevar a cabo prácticas de juzgado de guardia. Las ONG, las agencias de Naciones Unidas o las fundaciones tienen que ofrecer un plus a su trabajo profesional porque está en sus manos la vida de miles de personas muy vulnerables, especialmente mujeres y niñas.
Podemos recordar una de las viñetas más entrañables de Forges en la que preguntaba un funcionario a una mujer: «¿Estado?». A lo que la mujer responde: «Atemorizada, angustiada, desesperada, amargada, sufriente, acongojada, aterrada, horripilada, impotente, indefensa...». El funcionario dice: «Perdone, pero todo eso no cabe en la casilla». Y ella añade: «Bueno, pues ponga refugiada». En las últimas semanas hemos leído noticias de grandes organizaciones que sin lugar a dudas llevan una trayectoria impecable, que hacen un trabajo que los Estados son incapaces de hacer. Quizás estaremos de acuerdo en pensar que las ONG son parches. Probablemente, pero parches necesarios, imprescindibles para que parte de la humanidad siga viviendo.
El trabajo que ellas hacen debería estar en manos de los estados, de la comunidad internacional pero no es así. Muchas personas se dejan la piel trabajando en el terreno en situaciones de riesgo, guerra, violencia, aunque también es verdad que otras son auténticos inútiles y trepas, especialmente los que forman la parte burócrata de las organizaciones, los que viven en países del primer mundo y no han pisado un campo de refugiados en su vida y si por casualidad lo han hecho ha sido únicamente para hacerse un par de fotos.
Sin lugar a dudas debemos quedarnos con la parte positiva y denunciar la negativa. Muchas personas creen que criticar a las ONG es algo no deseado, intolerable. ¿Por qué? Denunciemos lo que hacen mal y alabemos lo bueno. Frente a burócratas anodinos hay auténticos héroes.
Y no nos olvidemos de denunciar en los tribunales, no sólo en la prensa, a esos militares en misiones de paz que hicieron barbaridades en la República Centroafricana. «Más de 100 mujeres, niños y niñas dicen que algunos de los soldados los violaron y abusaron de ellos, exactamente lo contrario de lo que las fuerzas de paz se propusieron hacer», denunciaba la CNN.
Algo similar ocurrió en Haítí en los noventa cuando la ONU envió a tropas para restituir al presidente Jean Bertrand Aristide. Se recibieron más de 2.000 denuncias, de las cuales 300 eran de menores. En ese país pobre de solemnidad, primero actuaron las tropas de la ONU y posteriormente altos directivos de alguna ONG. No olvidemos que más del 75% de los refugiados en el mundo son mujeres y niños.
Por lo tanto, pensemos que es sano separar a los buenos profesionales que además son buenas personas y están entregados a la causa de los abusadores, explotadores y violadores. En el caso de las denuncias a trabajadores de Oxfam en Haití por contratar prostitutas con dinero de la organización hay que añadir otra pregunta. ¿Quién controla los gastos?
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Publicado en Diario SUR.
Copiado/pegado de Internet por Victoriano Orts Cobos.
Málaga 14 de marzo de 2018. 

sábado, 10 de marzo de 2018

Ellas ganan el pulso

Dos mujeres estibadoras en el puerto de Santurce. :: MAITE BARTOLOMé/
Dos mujeres estibadoras en el puerto de Santurce. :: MAITE BARTOLOMé 

Algeciras dejará de ser en unos días el único puerto de Europa que impedía que las mujeres trabajasen como estibadoras

ALFONSO TORICES
En pocos días, a lo sumo unas semanas, un grupo de entre 25 y 40 mujeres protagonizará un hito histórico en Algeciras. Atravesarán las verjas del puerto gaditano y no lo harán para visitar a un varón de la familia, de los casi 2.000 que trabajan a diario desde hace años en esos muelles, sino para tratarlos laboralmente de tú a tú, pues van a convertirse, como ellos, en estibadoras. Van a ser las mujeres que terminen para siempre con el mito del puerto más machista de Europa, con el último bastión, con el único de la UE en el que, casualmente, ni una mujer había logrado hasta ahora superar las pruebas selectivas que permiten realizar labores de carga y descarga de los búques. Una 'casualidad' que todavía era más increíble si se tiene en cuenta que Algeciras es el puerto con más volumen de carga de España y con una de las plantillas más numerosas.
Este pulso lo han ganado fundamentalmente unas 200 algecireñas, las luchadoras de la Plataforma de Mujeres Estibadoras que, hartas de la discriminación de un gremio controlado por hombres, que manejaba a su antojo una selección para el empleo en la que las vetaba por sistema, sacaron hace ya cuatro años el escándalo a la luz con sus protestas y pusieron la lupa de la opinión pública y de las instituciones sobre estas opacas convocatorias, con la intervención del Defensor del Pueblo, del Instituto Andaluz de la Mujer o del Parlamento autonómico.
Pelear contra la discriminación de género es duro en cualquier sector laboral, pero ellas han tenido que ser muy valientes, porque han dado la cara y combatido en uno de los territorios más masculinizados y excluyentes. En un mundo de hombres en el que hasta finales del siglo pasado no existía ni una estibadora en las grúas y contenedores de los puertos europeos. Y en el que ahora, en el puerto español con más mujeres en los espigones, el de Valencia, son todavía un 10% de los trabajadores de la estiba.
Raquel Saavedra, la portavoz y alma de esta plataforma, reconoce que «ha sido muy duro». «Hemos tenido que soportar muchas vejaciones, humillaciones, insultos, injurias y calumnias», recuerda en RNE. Pero consiguieron que, en la última selección para 460 plazas de empleo temporal en las empresas de estiba de Algeciras, por primera vez, se admitiesen solicitudes y currículos de mujeres y no se las ignorase en la selección. El resultado es un número aún indeterminado de entre 25 y 40 actas para el empleo, que en próximos días empezarán a recibir formación para el puesto concreto.
Eso sí, según aseguró Saavedra, los implicados en la selección se han vengado de las algecireñas que osaron derribar su coto privado. «Han metido a sus hijas, las han metido a dedo; han vetado en la selección a todas las mujeres de la asociación», explicó sobre las pruebas. En este puerto abonado a las 'casualidades' ni una sola de las casi 40 asociadas que persiguió el empleo lo ha conseguido.
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Publicado en Diario SUR.
Copiado de Internet por Victoriano Orts Cobos.
Málaga 10 de marzo de 2018.

miércoles, 7 de marzo de 2018

El lazo de Pep incendia Reino Unido

Pep Guardiola, con el lazo amarillo durante un partido del Manchester City. :: ZUMA PRESS/
Pep Guardiola, con el lazo amarillo durante un partido del Manchester City. :: ZUMA PRESS 

El presidente ejecutivo de la federación pide disculpas al pueblo judío por compararlo con la estrella de David, aparte de con la esvástica

AMADOR GÓMEZ
«El lazo amarillo lo llevaré siempre», prometió Pep Guardiola después de que la Federación Inglesa de Fútbol (FA) le abriese un expediente por su «mensaje político» al exhibir el símbolo de protesta contra el encarcelamiento de los secesionistas catalanes. El desafío del técnico del Manchester City, aunque ya no lucirá el lazo durante los partidos, no sólo no deja de generar controversia y reacciones en España cada vez más beligerantes, sino que ha conseguido también incendiar el Reino Unido.
El presidente ejecutivo de la FA, Martin Glenn, ha llegado a comparar el lazo de Guardiola con la estrella de David, la hoz y el martillo, la esvástica nazi o incluso un símbolo del Estado Islámico. Tras su desafortunado símil de ofensa al pueblo judío, el dirigente británico debió pedir ayer disculpas por su referencia al símbolo religioso del judaísmo. El propio Guardiola equiparó recientemente también el lazo amarillo con el rosa de lucha contra el cáncer de mamá o el rojo contra el sida, lo que ha provocado también la repulsa de la opinión pública por mezclar política y salud y recurrir a graves enfermedades para justificar su defensa a los «derechos humanos» de los independentistas presos.
Autoproclamado Guardiola ahora adalid de la libertad y la democracia después de haber jugado en Catar, promocionar su candidatura para el Mundial, y de trabajar en la actualidad con el jeque de los Emiratos Árabes Unidos, el exentrenador del Barça niega cualquier atisbo de hipocresía y de utilizar un doble discurso. «Cada país decide el modo en el que quiere vivir. Si él decide vivir en ese país... es lo que hay», se ha limitado a responder el entrenador catalán cuando se le ha preguntado en Inglaterra por su actitud impostora y por haber dado ya demasiada publicidad a la causa separatista.
Ayer, cuando cumplía el plazo para presentar sus alegaciones, Guardiola asumió el cargo de la FA, con lo que aceptó no llevar el lazo durante los encuentros, aunque sí continuará luciéndolo en ruedas de prensa y entrevistas pre-partido. Las críticas a Guardiola también arrecian en España y, en concreto en el mundo del deporte, y LaLiga coincide en repudiar el lazo amarillo. «Me parece mal que siga haciendo gala de ese símbolo. Están en la cárcel por querer hacer una rebelión en este país, no por ir al convento», comentó ayer el presidente de la patronal de clubes, Javier Tebas.
«El lacito amarillo es una manera de seguir prolongando un delirio que sólo esa gente se cree y que el resto padecemos. No espero absolutamente nada de Guardiola. A su ignorancia se le une su orgullo, una mezcla imbatible contra la razón», ha escrito en SUR el exseleccionador nacional de baloncesto Javier Imbroda sobre el que fuera internacional absoluto por España en 47 ocasiones desde 1992 a 2000. Para Imbroda, «la historia de España, como muchas historias de otros países, está plagada de traidores, desleales y desagradecidos». Guardiola, sin embargo, insiste en su lucha hacia adelante y reclama la puesta en libertad de quienes considera presos políticos, «cuando hay gente que ha robado miles de millones de euros en Cataluña y está fuera de la cárcel». Su denuncia pública llega en este caso demasiado tarde.
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Y ... Hasta aquí la trilogía dedicada a Pep Guardiola y su lacito.
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Publicado en Diario SUR.
Copiado/pegado de Internet por Victoriano Orts Cobos.
Málaga 7 de marzo de 2017.

martes, 6 de marzo de 2018

GUARDIOLA Y SU LACITO

Guardiola y su lacito
JAVIER IMBRODA
Mientras los separatistas catalanes nos siguen deleitando con sus asuntos reaccionarios, tóxicos y antidemocráticos, también nos ofrecen situaciones, movimientos y decisiones propias de un guion cinematográfico de difícil catalogación. Toda una ficción, digamos descatalogada. Eso sí, y según sus protagonistas y seguidores, todo envuelto en civismo, pacifismo y calidad democrática, cuestiones que, viendo lo que presenciamos todos los días de este insufrible y paranoico proceso, suenan a palabras vacías. Una ‘democracia’ muy particular con denominación de origen.
Un sistema imposible de entender para el resto de la humanidad, excepto para esa gente especial que anda instalada en el supremacismo o superioridad sobre los demás. Una raza superior. Todo muy del siglo XXI.
Hay una parte de nuestra sociedad, liderada por estos cansinos separatistas, que sigue pretendiendo resolver problemas del pasado. Una mentalidad que delata falta de ideas para afrontar el presente y futuro de lo que nos estamos jugando a nivel global. Son expertos en ir a contracorriente en unos tiempos en los que necesitamos, más que nunca, remar todos en la misma dirección. El pasado no se puede tocar, sólo aprender de él. Ese empeño constante en desgastarnos por cuestiones pasadas que ya no tienen solución nos resta esfuerzo para emprender los muchos retos que tenemos por delante.
Y en medio de todo este delirio, mi admirado Guardiola sigue con su juego: lacito sí, lacito no. Es una demostración palpable de que la brillantez futbolística no siempre coincide con personas sensatas e inteligentes. Este es un claro ejemplo. Es evidente que sacándolo de la pizarra y el césped, donde sin duda es un gran entrenador, su discurso pausado, reflexivo –al menos en apariencia– nos descubre una persona intelectualmente corta.
No espero absolutamente nada de Guardiola; a su ignorancia se le une su orgullo
Guardiola sustituye su ignorancia por sentimientos irracionales, propios de la necesidad de convertirse en algo más que un entrenador, una especie de icono separatista con trascendencia internacional en permanente pulso con España. Una delicia.
Por cierto, esa España a la que ha representado en multitud de ocasiones,celebrando sus victorias y apretando los dientes en la derrota. Esa España que le ha dado reconocimiento deportivo a nivel mundial, donde ha labrado su trayectoria como entrenador y le ha impulsado a entrenar a los mejores equipos del continente.
La historia de España, como muchas historias de otros países, está plagada de traidores, desleales y desagradecidos. Creo que Guardiola está incluido en este tercer grupo, los desagradecidos que tratan con desprecio sus orígenes. Casos varios hay, pero mi admirado Guardiola se convirtió en el portavoz oficial de la ingratitud.
El lacito amarillo es una manera de seguir prolongando un delirio que sólo esa gente se cree y que el resto padecemos. No espero absolutamente nada de Guardiola. A su ignorancia se le une su orgullo, una mezcla imbatible contra la razón. El uso de sus éxitos deportivos es un magnífico reclamo para la reivindicación absurda. Lástima que sean utilizados para una causa generadora de división y frustración.
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Publicado en Diario SUR.
Copiado/pegado de Internet por Victoriano Orts Cobos.
Málaga 6 de marzo de 2018. 

sábado, 3 de marzo de 2018

El lazo de Pep y los derechos humanos

El lazo de Pep y los derechos humanos

A Guardiola le gusta usar su posición en el Manchester City para criticar a España, pero guarda un total silencio sobre los Emiratos Árabes, el país gobernado por los dueños del club

Es una parte de la humanidad». De esta forma defendió el entrenador del club de fútbol Manchester City, Pep Guardiola, su derecho a llevar un lazo amarillo en apoyo de los nacionalistas catalanes durante la final de la Copa de la Liga el pasado sábado. Es posible que la Asociación de Fútbol Inglés, que tiene una norma contra el uso de símbolos políticos entre los profesionales, sancione a Guardiola, pero al entrenador catalán le da igual. «Lo usaré siempre ... Tengo empatía por esos tipos (los Jordis) encarcelados en España... No han sido probados culpables. Cualquier persona podría encontrarse en esa situación».
Guardiola tiene razón. Cualquiera podría encontrarse encarcelado sin juicio, en concreto en los Emiratos Árabes. Esto es muy relevante para Guardiola y su lazo, porque el dueño del Manchester City, el jeque Mansour, es miembro de la Familia Real y viceprimer ministro de los Emiratos Árabes. El Manchester City le ha dado al jeque mucho prestigio y a Guardiola un salario suculento de unos 20 millones de euros anuales.
¡Qué ironía! Mientras que a Guardiola le gusta usar su posición en el Manchester para criticar a España, parece que el entrenador guarda un total silencio sobre los muchos abusos de los derechos humanos en los Emiratos Árabes, el país gobernado por los dueños del club.
Los Emiratos Árabes se rigen por monarcas absolutos y hereditarios. No hay democracia de forma alguna y Mansour es una de las figuras clave en la élite. Para los demás, las libertades fundamentales -como la de expresión, la de prensa, los sindicatos o la independencia de la justicia- son muy limitadas. Según muchas de las ONG que trabajan para promover los derechos humanos, los Emiratos Árabes tienen un récord lúgubre y han sido condenados por un sinfín de organizaciones internacionales. Por ejemplo, según el último informe de Amnistía Internacional, las autoridades siguieron restringiendo arbitrariamente el derecho a la libertad de expresión y de asociación para detener, enjuiciar, condenar y encarcelar a sus oponentes. Otros simplemente desaparecen. Aún más serio, el informe de Amnistía dice que decenas de personas están condenadas en juicios injustos y algunos detenidos están en condiciones de sufrir tortura, cosa que las autoridades no investigan casi nunca. A continuación, el informe identificó dos grupos en particular que sufren discriminación tanto en la legislación como en la práctica: las mujeres y los inmigrantes. Este último grupo representa aproximadamente el 70% de la fuerza de trabajo en los Emiratos Árabes y son «expuestos a sufrir explotación y abusos». Hay que preguntarse si Guardiola está pensando en estas personas también cuando habla de su «empatía» con los oprimidos y los encarcelados injustamente.
El año pasado, la ONG Periodistas sin Fronteras (PSF) destacó la falta de libertad de prensa en los Emiratos Árabes. Según su Índice de Libertad de Prensa, los Emiratos ocuparon un puesto en el último tercio -el número 119 de los 180-. Por el contrario, España es uno de los países donde más se respeta la libertad y ocupa el puesto 29 de la lista. Gracias a algunos periodistas estupendos, todo el mundo sabe lo que está sucediendo en España y puede escuchar a Guardiola hablar con libertad. Según los datos de PSF, el entrenador del Manchester tendría muchos más problemas para hacer lo mismo en los Emiratos Árabes.
Quizás el índice más completo y más preocupante sea el de la muy respetada ONG Freedom House, que analiza los derechos humanos de 192 países. Desde los años 90 Freedom House ha categorizado a los Emiratos Árabes como un país «no libre». Freedom House da una nota a los países en un rango de 0 (el menos libre) a 100 (más libre). Los Emiratos Árabes Unidos sacan una nota pésima de 17, uno de los peores. España, por el contrario, saca una nota de 94, que lo ubica como uno de los países más libres sobre la faz de la tierra.
No hay duda de que Guardiola es sincero en sus creencias y su protesta singular. Sería un error para las autoridades del fútbol británico sancionarlo, sobre todo porque contribuiría a la narración del mártir, tan esencial para la causa catalana. Pero hay que cuestionar su juicio. Guardiola quiere usar su plataforma en el mundo del deporte para promover sus opiniones sobre las supuestas injusticias en Cataluña a un público más amplio. Sin embargo, él y su lazo deberían atraer la atención de sus empleadores en el Manchester City también. Si Guardiola quiere hablar sobre derechos humanos, debería empezar con los de los Emiratos Árabes y el papel de su jefe.
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Publicado en Diario SUR.
Copiado/pegado de Internet por Victoriano Orts Cobos.
Málaga 3 de marzo de 2018.