El deshielo causado por el cambio climático ha dejado al descubierto cinco pequeñas islas que hasta ahora se encontraban cubiertas. Se hallan, según el grupo hidrográfico de la expedición que la Marina rusa ha efectuado a la zona, «cerca de la bahía de Vize, en el mar de Kara, frente a la costa oriental de la isla Séverni del archipiélago de Nueva Zemliá, en la región del glacial Nansen».
La superficie de estos islotes va desde los 900 a los 54.500 metros cuadrados, asegura el comunicado de la Armada. El rompehielos Mijaíl Sómov ya ha zarpado desde el puerto de Arjánguelsk para proseguir allí los trabajos topográficos y de cartografía. Pero, salvo que las prospecciones indicaran la presencia de algún tipo de recurso natural, estos nuevos territorios no parece que vayan a tener gran utilidad.
Un poco más al norte, se encuentra el archipiélago de Zemliá Frantsa Iósifa (Tierra de Francisco José, el emperador austriaco). Lo descubrieron los miembros de una expedición astrohúngara en 1873, pero actualmente pertenece a Rusia. Tiene en total 191 islas y todas están desiertas. En verano acceden a ellas unidades militares y especialistas de todas las ramas de la ciencia.
Hacia el este hay otro archipiélago, el de Sévernaya Zemliá, y está también casi despoblado a excepción de algún enclave del Ejército o estación meteorológica. Lo mismo sucede con las dos islas de Nóvaya Zemliá. La del sur aloja también una base militar en Belushia Guba mientras que en la del norte está el polígono en donde fue probada en 1961 la bomba atómica más potente jamás detonada en superficie, la llamada 'Zar bomba'.
La presencia de las cinco islas recién descubiertas fue ya conjeturada por hidrógrafos de la Flota del Norte tras las expediciones efectuadas a la zona durante los años 2015 y 2016. Los indicios se hicieron más patentes a raíz de una travesía del buque hidrográfico ruso Vizir. Pero fue una estudiante de la Universidad Estatal Makárov, sita en San Petersburgo, de navegación marítima y fluvial, Marina Migunova, la que hizo finalmente el descubrimiento a partir de unas imágenes obtenidas por satélite.
La confirmación del hallazgo lo ha hecho la tripulación del navío Altái de la Flota del Norte, que partió el 15 de agosto de Severomorsk hacia el archipiélago de Zemliá Frantsa Iósifa. Ellos efectuaron las primeras mediciones topográficas y sacaron fotografías para hacer las descripciones pertinentes. Los glaciares de Nóvaya Zemliá, archipiélago al que han quedado adscritas las cinco nuevas islas, han disminuido en los últimos años entre dos y cinco kilómetros y siguen derritiéndose por la subida de las temperaturas.
El calentamiento global y la descongelación paulatina del océano Glacial Ártico han puesto de actualidad una franja del planeta ignorada durante largo tiempo por su carácter remoto y el riguroso clima que soporta.
Se trata de una zona rica en recursos naturales, pero su capa helada hacía imposible su extracción e impedía el tráfico marítimo. Ahora la perspectiva ha cambiado y la disminución del hielo está haciendo navegable el extremo norte del planeta. Tal vez pronto se puedan extraer minerales e hidrocarburos, pero todo indica que va a ser a costa de cambios irreversibles causados por la subida del agua. Además, la pugna por el control de este estratégico territorio ya está provocando tensiones entre las grandes potencias.
Fue un guerrero ávido de riquezas, un inteligente estratega y un maestro de la guerra relámpago cuya espada sirvió a reyes moros y cristianos. Noble de segunda fila, Rodrigo Díaz de Vivar fue mimado por la corte castellana y premiado con un matrimonio ventajoso que le regaló señoríos y reputación. Convertido por la propaganda franquista en símbolo del batallar cristiano contra el infiel, la figura del Cid dista mucho del perfecto caballero que pintaron los juglares. En sus poemas y canciones no se cuenta que llegó a arrasar tierras cristianas en La Rioja ni que fue jefe supremo de ejércitos de los reyes musulmanes de la taifa de Zaragoza. Murió en la cama, con el resquemor de que sus señores no le hubieran nombrado conde.
Mito y realidad se entreveran en la biografía del Campeador, del latín 'Campi doctoris', esto es, experto en el campo de batalla. Las andanzas del Cid, personaje que ha fascinado a escritores y cineastas, cobrarán otra vez actualidad con la publicación el 18 septiembre de 'Sidi', la nueva novela de Arturo Pérez-Reverte.
«El Cid se ganaba el pan con su oficio, el de la guerra»JOSÉ LUIS CORRAL | MEDIEVALISTA
Algunos historiadores han querido ver en el Cid un mercenario, pero ello supondría interpretar el pasado con visiones del presente, sin tener en cuenta que han transcurrido casi mil años. «Lo que hacía era ganarse el pan, como se decía en el romancero, desempeñar su oficio, que era el de la guerra. Entre 1081 y 1086 el Cid alquiló sus armas a Al-Muqtádir y fue una especie de capitán general de las tropas musulmanas de Zaragoza. Combatió con su mesnada contra los castellanos en La Rioja, contra el rey de Aragón y contra el conde de Barcelona», dice José Luis Corral, profesor de Historia Medieval de la Universidad de Zaragoza y autor de 'El Cid', una biografía novelada del Campeador.
Estatua del Campeador en Poyo del Cid en el municipio de Calamocha (Teruel). Cubierta de 'Sidi'. / ICAL
No está clara la fecha de nacimiento del Cid. Tampoco hay constancia documental de su cuna, si bien lo más probable es que viera la luz en Vivar, en el valle del río Ubierna, a diez kilómetros al norte de Burgos. Alberto Montaner Frutos, catedrático de Literatura Española de la Universidad de Zaragoza, cree que debió de nacer entre 1045 y 1049. Hijo de Diego Lainez, un noble de frontera, pronto se ejercitó en las artes militares, al tiempo que era instruido en letras y leyes. Algo inusual en el siglo XI, época en que pocos nobles sabían leer y escribir.
No tenía ni siquiera Rodrigo veinte años cuando Sancho II de Castilla le nombró alférez real, el máximo cargo militar al que podía aspirar. Cuando acontece la muerte imprevista de Sancho en el cerco de Zamora de 1072, su hermano Alfonso VI le sucedió en el trono, de modo que el Cid tiene que cambiar de vasallaje. Como era costumbre entonces entre los reyes, Alfonso le procuró un más que honroso matrimonio con doña Jimena Díaz, mujer de alcurnia regia, sobrina del monarca y bisnieta del rey Alfonso V de León.
Retroceso del islam
Gracias a su matrimonio con Jimena, Rodrigo Díaz se convirtió en titular de señoríos en las tierras de Gormaz, al sur de Soria. Por entonces intervenía en algún pleito como juez y recaudaba las parias en los reinos islámicos que obedecían a los reyes de León y de Castilla. En el siglo XI, periodo en que la presencia islámica está en retroceso, los reyes moros preferían pagar tributos a los príncipes cristianos a cambio de vivir tranquilos y con protección.
Desde los Reyes Católicos, la figura del Cid ha sido magnificada. Felipe II propuso incluso que se le canonizara. Durante la Guerra de la Independencia, los restos mortales del Cid fueron saqueados por los franceses. Luego fueron recuperados y depositados junto con los de doña Jimena en la catedral de Burgos en 1911, pero no es muy seguro que el cadáver que reposa en el templo sea el del guerrero.
Su figura sufrió luego más tergiversaciones con Franco, quien encargó que le hicieran un retrato vestido a semejanza del Campeador, como un caballero cristiano, con capa, espada y armadura. El dictador, que ordenó levantar una estatua en su honor en Burgos en 1955, le vio como la encarnación de los ideales patrios y precursor del «espíritu de España». «Es un engaño», arguye Corral. «En la película de Anthony Mann, cuando el Cid abre la puerta de la paridera después de pasar la noche con doña Jimena, se encuentra con sus vasallos y grita '¡Por Castilla, por Castilla!', cita que en el doblaje fue sustituida con las palabras '¡Por España, por España!'. El franquismo deformó por completo la historia del Cid», apunta el medievalista.
«Nunca se levantó contra quien fue su señor natural»JUAN ESLAVA GALÁN | ESCRITOR
El 'Cantar del Mio Cid' es un poema épico y no una crónica con vocación de retratar la realidad. Es incierto, como dice El Cantar, que El Campeador obligara al rey Alfonso VI a jurar en la iglesia de Santa Gadea de Burgos que nada tuvo que ver en la muerte de su hermano Sancho, una audacia que le acarrearía el destierro. En lo referente al casamiento de las hijas de Rodrigo con los condes de Carrión, los versos se desvinculan de los hechos fehacientes. En opinión de Montaner, «todo lo relativo a los matrimonios entre las hijas del Cid y los infantes de Carrión (que seguramente nunca existieron) es claramente ficticio». De hecho, las hijas de Rodrigo no se llamaban Sol y Elvira, protagonistas del ultraje en el Cantar, sino Cristina y María.
También entra dentro del terreno del mito que matase en un duelo al padre de Jimena para conseguir su mano. Igual de mendaz es la creencia de que pusiera nombre a sus espadas (Colada y Tizona, según la leyenda) o que su caballo atendiera por Babieca. Y tampoco se corresponde con la verdad la estampa de un Cid victorioso derrotando a sus enemigos después de muerto.
El primero de sus destierros es producto de la ira que embargó a Alfonso VI cuando Rodrigo Díaz acudió con su mesnada para enfrentarse a los musulmanes que habían atacado Gormaz (Soria). Sin encomendarse a nadie, Rodrigo reunió a sus hombres y penetró en el reino toledano para apresar a los culpables. Esta actuación militar pudo haber malogrado los planes de Alfonso para apoderarse de este territorio sin necesidad de violencia. El monarca ordenó el destierro del caballero.
En el exilio, el Campeador no tenía más remedio para asegurarse el sustento que establecerse en tierra de moros, sobre todos después de que los condes de Barcelona rechazaran su protección. Así que marchó a Zaragoza para servir a Al-Muqtádir, rey generoso y escritor versado en astronomía, filosofía y matemáticas.
Charlton Heston, en una imagen de 'El Cid'. / R. C.
Un experimentado guerrero, siempre a la cabeza de sus tropas
A diferencia de otros señores de la guerra, que solían permanecer en retaguardia, él se colocaba a la vanguardia de sus huestes. En una época en que no existían los planos, el Campeador contaba con la ventaja de tener una gran visión para comprender el espacio. Sus dos castillos, el de Alcocer (Zaragoza) y el de Poyo del Cid (Teruel), se asientan en cerros estratégicamente situados. El Cid manejaba muy bien las armas y era un experimentado jinete. Se crió en un ambiente hostil, bajo la continua amenaza de una invasión navarra o sarracena. Con apenas 15 años ya participaba en batallas. La experiencia adquirida en la defensa de la frontera de Castilla con Navarra la aplicó luego en su expansión hacia Valencia. No se sabe cómo era físicamente, entre otras cosas porque su cadáver y el de su esposa, que yacían en el monasterio de San Pedro de Cardeña, fueron profanados durante la Guerra de la Independencia por los franceses, que los arrojaron a una acequia. Su sobrenombre viene de 'sidi', que en árabe significa 'señor'.
Épica caballeresca
«El Cid es un hombre de su época y como tal hay que juzgarlo. Su oficio era el de las armas, lo que justifica que estuviera a sueldo de reyes musulmanes. Nunca se levantó contra su señor natural, algo muy propio de la épica caballeresca», sostiene el escritor Juan Eslava Galán, autor de 'Historia de España contada para escépticos'.
En el verano de 1086 los almorávides cruzaron el Estrecho para ayudar a los reinos andalusíes frente a los avances cristianos. Eran huestes temibles, aguerridas, que, acostumbradas a las inclemencias del desierto, soportaban todo. Protegidos con sus recios escudos de piel de hipopótamo, los africanos luchaban en formación compacta y con disciplina. Se valían del redoble atronador de tambores, jamás oído hasta entonces, para atemorizar a las huestes del rey cristiano.
Confiado erróneamente en sus fuerzas, Alfonso fue derrotado en la batalla de Sagrajas y salvó la vida huyendo. Fue entones cuando el Campeador recuperó el favor del rey y regresó a su patria. El rey se comportó con magnificencia y le recompensó con siete castillos y un diploma que le permitía apropiarse, en nombre de la corona, de todos los castillos y tierras que pudiera arrebatar a los musulmanes.
La vida del Cid
1045
Fecha probable del nacimiento de Rodrigo Díaz de Vivar.
1067
El Cid gana el título de 'Campeador' tras una victoria en combate.
1072
El rey Sancho II, a cuyo servicio estaba Rodrigo, hereda el reino de León y Galicia. Ese mismo año muere en el asedio de Zamora.
1075
El Cid contrae matrimonio con doña Jimena Díaz.
1081
Alfonso VI destierra al Cid, quien se pone al servicio del rey moro de Zaragoza.
1087
El Cid acude a Toledo en ayuda del rey Alfonso, quien un año antes había sido derrotado en Badajoz.
1088
Rodrigo es acusado de traición y desterrado de nuevo. Comienza a saquear territorios moros.
1094
Conquista Valencia.
1097
Muere en batalla el único hijo varón del Cid, Diego.
1099
Muere el Campeador en Valencia por causas naturales. Doña Jimena solo pudo retener el territorio hasta 1102.
Pero todo se trunca otra vez con la inasistencia del Campeador a la hora de defender la fortaleza de Aledo, en Murcia, cosa que enfureció al monarca, quien le declaró traidor, la deshonra más grave para un caballero. Rodrigo fue desposeído de todas sus heredades y condenado a un segundo y definitivo destierro. El Cid se encontraba con el agua al cuello, pues, a diferencia de la primera expulsión, en que se respetaron sus propiedades, esta vez la deshonra acarreaba la privación de sus bienes. Fue entonces cuando se mostró decidido a no servir a ningún señor y actuar por su cuenta y riesgo.
El plan del Cid no era otro que construir un señorío independiente en el Levante a costa de las taifas musulmanas. Gracias a su incuestionable talento militar, el caballero castellano consiguió que territorios islámicos le pagaran tributo. La culminación de aquella concatenación de victorias se produjo con la conquista de Valencia en 1094. Con las murallas maltrechas y sin aprovisionamiento, la plaza aguantó un asedio de casi un año, hasta que los almorávides entregaron la ciudad.
El Cid murió en 1099 en Valencia por causas naturales y con la amargura de la muerte de su único hijo varón, Diego, dos años antes en la batalla de Consuegra. El Campeador desapareció con poco más de cincuenta años -edad normal para la época-, maltrecho por sus heridas de guerra, entre ellas una lanzada en el cuello que amigos y enemigos creyeron sería fatal, pero a la que sobreviviría.
EL derecho fundamental primordial, la fuente de todos los demás, es el derecho a la vida, reconocido por la Declaración Universal de Derechos Humanos de la ONU, la Carta de los Derechos Fundamentales de la UE o la Constitución española. Por tanto, en todo Estado de derecho que se precie, la ley debe ante todo y antes que nada proteger la vida de toda persona y castigar a quien atente contra ella, la maltrate o la ponga en peligro, sean otras personas o instituciones (gubernamentales o no). Mas demasiadas veces la ley es esgrimida por los Estados para matar o dejar morir al que no lo desea. El caso del Open Arms es el penúltimo ejemplo. Italia, Malta y España han hecho dejación de su función vital durante los 19 días que han forzado al barco español a navegar a la deriva con los inmigrantes que rescataron en el Mediterráneo.
Así lo ve el propio fiscal de Agrigento, que enmendando la plana a su xenófobo ministro del Interior, el hiperbólico Matteo Salvini, ordenó el desembarco del Open Arms en Lampedusa. El informe del fiscal, al que ha tenido acceso El Mundo, deja bien claro que el buque estaba obligado a socorrer a los inmigrantes y los tres países implicados a cooperar en el rescate. En el documento se explica que el Open Arms «informó al MRCC (el centro de coordinación de rescate marítimo) de Roma que habría pedido puerto seguro también a Malta y a España». El buque no entró en Malta porque esta pedía formalmente a Italia que Lampedusa fuera el puerto seguro. Asimismo, la ONG asegura que siempre ha mandado copia de todos los correos enviados a Roma al MRCC de Madrid. Por tanto, el Gobierno de Pedro Sánchez siempre tuvo conocimiento de la grave situación del barco. En cambio, tardó 17 días en intervenir.
Para más inri, la vicepresidenta Carmen Calvo ha llegado a advertir al Open Arms que «no tiene permiso para rescatar» y que, por ello, afronta una multa de hasta 901.000 euros. Sin embargo, esa prohibición contraviene el artículo 98 de la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar, suscrita por España, que asegura que «todo Estado exigirá al capitán de un buque que enarbole su pabellón que (...) preste auxilio a toda persona que se encuentre en peligro de desaparecer en el mar». Y añade que todo Estado ribereño, cuando las circunstancias lo exijan, cooperará con los Estados vecinos.
Por ende, España, Malta e Italia no pueden impedir los rescates en el mar ni perseguir a quienes lo hacen, porque están obligados por la legislación internacional, pero, sobre todo, porque salvar y proteger vidas humanas es un imperativo categórico, moral. Y quien cuestione esto o es un cínico o un canalla afortunado o un (pos)fascista. Y sí, la acción del Open Arms y barcos similares no es solo humanitaria, es política, porque es una sonrojante llamada de atención a los gobiernos europeos para que hagan de una vez lo que deben hacer. Y mientras estos no actúen, se necesitarán más Open Arms. ********************************************************************** Copiado de Internet por Victoriano Orts Cobos. Málaga 27 de Agosto de 2019.
lunes, 19 de agosto de 2019
El Open Arms rechaza la oferta de Sánchez para desembarcar en España
01:21
La ONG insiste en que la ley del mar le permite desembarcar en Italia a los 107 migrantes que lleva a bordo, mientras Salvini se jacta de su victoria
El Gobierno español movió ficha 18 días después, pero, al menos de momento, su estrategia, o gesto humanitario según argumentó, no da resultado. El penúltimo obstáculo a la enésima crisis migratoria en el Mediterráneo se resume en que el Open Arms ha dicho que no, una negativa que se suma a una larga lista de desencuentros entre la UE, los socios comunitarios, las fuerzas políticas italianas y la organizaciones no gubernamentales.
01:09
Vídeo.
Fue el mismo Pedro Sánchez el que este domingo ofreció el puerto de la ciudad gaditana de Algeciras para acoger a los 107 migrantes que aún permanecen a bordo del barco de bandera española. Fue, en realidad, algo más que una invitación amistosa. El Open Arms recibió un mensaje desde el Centro de Coordinación Marítimo, dependiente de Fomento, con el que se le ordenó dirigirse a Algeciras. Pero el barco de bandera española se negó. Poco después, el Gobierno emitió otro comunicado en el que ofrecía al barco acoger a sus náufragos en el puerto español más cercano.
El director de la ONG, Òscar Camps, descartó casi de inmediato navegar 1.780 kilómetros hasta Algeciras, lo que se traduce en unos cinco días de travesía que se añadirían a los 18 ya contabilizados para los rescatados. Según Camps, Algeciras es el puerto más lejano del Mediterráneo y la situación en el barco es «insostenible». Para el Open Arms tampoco valen los puertos españoles, más cercanos, como Palma de Mallorca o Mahón. «Navegar a España es inviable», se asegura.
La ONG española sigue empeñada en desembarcar en la isla italiana de Lampedusa, el puerto más cercano al rescate y donde, según dicta la ley internacional del mar, el lugar en el que se debe desembarcar a los náufragos recogidos en estas aguas del Mediterráneo central. La cuestión es que Matteo Salvini no está dispuesto a permitirlo. A día de hoy, el titular del Interior italiano, más que un ministro, se asemeja más bien 'il capo' del Gobierno de Roma, para impotencia del presidente de la República, Sergio Mattarella, o del primer ministro, Giuseppe Conte. Insiste la ONG española en que el paso dado por el Ejecutivo socialista llega cuando la situación es ya crítica. De hecho, sus responsables anunciaron el sábado que no podían asegurar la seguridad del centenar de migrantes a bordo, algunos de los cuales amenazan incluso con el suicidio.
Este domingo, la ONG española informó a través de un vídeo publicado en Twitter de que cuatro de los migrantes fueron rescatados tras lanzarse al mar para intentar alcanzar a nado Lampedusa. O, lo que es lo mismo, el destino europeo que les ha supuesto recorrer miles de kilómetros desde sus países de origen y, en muchos casos, padecer abusos, torturas y hasta esclavismo.
Pulso a Salvini
Desembarcar en España es una posibilidad que siempre ha estado sobre la mesa. No obstante, la ONG ha mantenido el pulso a Salvini para hacer cumplir la ley internacional del mar. Tampoco el Gobierno español ahorra críticas hacia el ministro del Interior del país transalpino. En un comunicado hecho público ayer, Moncloa denuncia «la inconcebible respuesta de las autoridades italianas, y en concreto de su ministro de Interior, Matteo Salvini, de cerrar todos sus puertos y las dificultades expuestas por otros países del Mediterráneo Central». Y esta actitud, se añade, «ha llevado a España a liderar nuevamente la respuesta a una crisis humanitaria». Una vez en el puerto seguro, los migrantes serían repartidos entre los países que se han ofrecido a la Unión Europea para acogerlos, que además de España son Francia, Portugal, Alemania, Luxemburgo y Rumanía.
Al mismo tiempo que Moncloa, Exteriores emitió otro comunicado más duro si cabe con Italia. El ministro Josep Borrell ha mantenido contactos en las últimas horas con su homólogo del país transalpino, sin que haya recibido garantías de que el desembarco se pueda producir en las próximas horas. Ello a pesar de que España ha garantizado que ninguno de los migrantes permanecería en territorio italiano tras desembarcar.
Exteriores advierte que «considerará la posibilidad de actuar ante la Unión Europea o ante las instituciones garantes de los derechos humanos y del derecho marítimo internacional, contra la actitud mantenida por el gobierno italiano». Lejos de sentirse intimidado, Salvini no tardó en cantar victoria. «Quien resiste, vence», escribió en Twitter.
¡Hasta cuando durará este tremendo e inhumano drama! y... ¿ Como acabará? Sin lugar a dudas es vergonzoso que casos tan lacerantes como éste ocurran y que personajes que podrían solventarlos miren para otro lado alegando que defienden los derechos de su pueblo.
¿Con esta actitud defienden también los derechos y deberes de su religión?
Victoriano Orts Cobos.
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Publicado en Diario SUR.
Copiado/pegado de Internet por Victoriano Orts Cobos.