domingo, 22 de marzo de 2020

El parón por el coronavirus da un respiro a la Tierra

Ha demostrado que se puede abordar la crisis climática con rapidez y contundencia





El parón por el coronavirus da un respiro a la Tierra

ISABEL IBÁÑEZ
Los canales de Venecia son azules y verdes, ni los más viejos los recordaban así, como están ahora, hábitat de peces y algas, vacíos de visitantes y barcos tras décadas de presión turística imparable. En el otro lado del planeta, ese montón de mascarillas ensartadas en un cable es la 'pesca' que el grupo conservacionista OceansAsia hizo hace dos semanas en las playas de Soko, un pequeño archipiélago deshabitado frente a la región administrativa especial de Hong Kong, en China, donde llevan a cabo rastreo de microplásticos y acumulación de basura. Hasta entonces, sus visitas se habían saldado con esporádicos encuentros con estos objetos, pero en esta ocasión fue diferente, ya que la recolecta estuvo dominada por estas protecciones habituales hoy en nuestras vidas: «Estaban visibles por toda la línea de marea alta y con la corriente seguían llegando –explican–. Debido al COVID-19, hemos tomado la precaución de usar máscaras quirúrgicas. Cuando de repente tienes una población de 7,5 millones de personas (los habitantes de Hong Kong) usando una o dos máscaras por día, la cantidad de basura generada será considerable».
Son dos de los efectos con los que el coronavirus se está dejando sentir en el planeta. Uno negativo, y en este caso comprensible. Pero, en general, el parón por la crisis está teniendo para el medioambiente beneficios visibles. «El nivel de residuos sanitarios de todo tipo generados durante el transcurso de esta pandemia será excepcionalmente elevado –explica Mario Rodríguez, director de Greenpeace España–. Aunque evidentemente es inevitable y no queda otra para poder atajarla garantizando la seguridad de los afectados, del personal sanitario, de quienes nos facilitan el acceso a la alimentación y los servicios básicos. A los que tenemos que estar eternamente agradecidos». Considera que este de las mascarillas es un hecho excepcional y que sería mucho más importante dejar de ver en el mar y las costas «residuos plásticos de usar y tirar procedentes de sectores como la alimentación».




Enero: Las zonas anaranjadasa muestran la contaminación por NO2.
Enero: Las zonas anaranjadasa muestran la contaminación por NO2.





Febrero: El mismo mapa, limpio tras el parón por la pandemia.
Febrero: El mismo mapa, limpio tras el parón por la pandemia.

En realidad, la crisis del coronavirus y las decisiones adoptadas para frenar su propagación –un drama que ya ha costado miles de vidas– han supuesto un pequeño respiro para nuestro planeta y, por consiguiente, también para los seres humanos y el resto de animales y plantas. Una bocanada de aire fresco en forma de parón de las actividades que generan los gases de efecto invernadero que calientan la Tierra y que nos están abocando a un futuro de catástrofe, según los científicos, que llevan años alertando de que debemos parar. Y eso es lo que ha pasado, aunque el frenazo no haya sido fruto de las decisiones consensuadas de los gobiernos, sino de algo completamente azaroso como la irrupción de esta pandemia poco después de que se acallaran los ecos de la enésima cumbre mundial por el clima clausurada en Madrid sin grandes logros.

Contaminación y CO2

Las primeras buenas noticias fueron las imágenes por satélite de China, un antes y un después registrado por la NASA y la Agencia Espacial Europea de un mismo mapa, que en enero mostraba grandes zonas anaranjadas afectadas por dióxido de nitrógeno (NO2), gas tóxico que causa o agrava problemas respiratorios como el asma y que está producido por la quema de combustible de vehículos e industrias. Un mes más tarde, tras el parón obligado, el mapa aparecía limpio, azulado, evidenciando la bajada del 37% en este tipo de emisiones.
También llegan buenas noticias desde mucho más cerca: «Ha transcurrido una semana desde el anuncio del estado de alarma y los datos son rotundos –avanza Rodríguez–: «la reducción del 60% del tráfico rodado en Madrid y Barcelona ha provocado el desplome de sus niveles de contaminación; los valores medios de NO2 apenas han alcanzado esta semana el 40% del límite fijado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Unión Europea (UE). Por lo que, las circunstancias excepcionales en la crisis del COVID-19 pueden servir de aprendizaje para reducir las miles de muertes que la mala calidad del aire provoca en España cada año».
De la misma forma, han descendido las emisiones de CO2, principal causante del calentamiento global, y aunque no hay datos globales que permitan saber el impacto que está teniendo el coronavirus en este ámbito, sí hay apuntes locales: en el caso de China, según Carbon Track, durante el pico de la epidemia, las emisiones de gases de efecto invernadero se redujeron un 25% y el gigante asiático dejó de emitir 100 millones de toneladas de CO2. «Lógicamente –considera Rodríguez– la ralentización de la actividad económica en general, aunque no sea homogénea y varíe según los países, traerá consigo una reducción de emisiones. Esta será coyuntural y acotada en el tiempo, pero tendrá un enorme valor, ya que indicará que es posible abordar la emergencia climática con la rapidez y la contundencia que requiere. La sociedad está demostrando que ante situaciones de emergencia responde con responsabilidad, madurez y solidaridad».
En cuanto a la generación de basura doméstica, los expertos no saben si podría darse una reducción significativa o, al contrario, un balance final neutro o aún mayor que antes, ya que la basura que deja de generarse en los lugares de trabajo se puede incrementar en los hogares. «En el caso del plástico probablemente no habrá cambios en el sector de la alimentación, ya que el absurdo modelo de consumo que abusa del plástico de usar y tirar, especialmente en el sector de la alimentación y los supermercados, permanecerá inalterado. Hasta podría ocurrir que aumentaran los residuos plásticos por las compras masivas, que están llegando a ser compulsivas, aunque habrá una reducción significativa en sectores como el textil, ocio, restauración...».

Concienciación

Confía el experto en que el periodo de confinamiento ha podido llevar a la gente a la conclusión de que es necesario repensar el modelo de vida actual: «Quizás tras esta crisis se pueda producir una expansión de los supermercados cooperativos, comercio de proximidad y otras iniciativas respetuosas con el medio ambiente. Lo estamos viviendo estos días: personas que se ofrecen a ir a buscar comida, clases y talleres multitudinarios a través de internet, voluntariado para asistencia a personas mayores o dependientes...».
En cualquier caso, resalta el experto la importancia de que la comunidad científica y los gobernantes sigan analizando el impacto que la crisis medioambiental (el calentamiento, la deforestación...) pueda tener en «acentuar la propagación de pandemias como la que estamos viviendo».




En su contexto

60%:
ha caído el tráfico rodado en Madrid y Barcelona desde el inicio del parón por la crisis, lo que ha supuesto que los valores del gas contaminante NO2 caigan por debajo del 40% del límite fijado por la OMS y la UE.
Plásticos:
Sin cambios en el sector de alimentación con las compras masivas, pero sí en el del ocio, textil...
25%
cayeron las emisiones de CO2 en China en el pico de la epidemia, con lo que el país dejó de verter a la atmósfera 100 millones de toneladas de este gas de efecto invernadero.
Epidemias:
Se debe estudiar el impacto del cambio climático en la propagación de enfermedades y plagas





Las dos crisis se parecen mucho
Para Greenpeace, ambas crisis, la del coronavirus y la climática, tienen muchos elementos en común. El primero, que ambas son globales y sus impactos, exponenciales, aunque el cambio climático tiene una línea temporal más larga y su ámbito es todavía mayor (no solo afecta a la salud de las personas sino también a la del planeta).
Las dos incrementan las desigualdades, siendo los más vulnerables los más afectados: trabajadores con empleos precarios y/o en situación de desempleo, mujeres, los más mayores, dependientes, personas en situación irregular… «Ninguna de ellas ha tenido tenido la responsabilidad en causar el problema, pero soportan con más dureza las consecuencias».
Estas crisis globales no se pueden abordar individualmente sino que requieren de medidas globales, «desde la cooperación internacional y con políticas preventivas que nazcan del consenso político y social. Lo que decida cada país afecta a los demás, y la solución que apliquen todos debería ir en la misma dirección».
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Publicado en Diario SUR.
Copiado/pegado de Internet por Victoriano Orts Cobos.
Málaga 22 de marzo de 2020.
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jueves, 19 de marzo de 2020

Guía para mantener la casa limpia (y segura) durante el encierro

Guía para mantener la casa limpia (y segura) durante el encierro

Utilizar sólo un par de zapatos para las salidas urgentes y desinfectarlos luego fuera de casa, usar soluciones de lejía diluida en agua para superficies o dejar que la ropa se seque al aire, entre las principales recomendaciones

Ana Pérez-Bryan
ANA PÉREZ-BRYAN
La cuarentena por el coronavirus ha cambiado de golpe las rutinas de millones de personas. Y la que tiene efectos más directos en esa nueva forma de funcionar está directamente relacionada con la reclusión en casa. Acostumbrados a un ritmo frenético, los hogares españoles se han convertido de repente en espacios para el encierro que en la mayoría de los casos son compartidos por más de una persona. Familias enteras con niños pequeños, con personas mayores, con pacientes de riesgo e incluso con mascotas se exponen en estos días no sólo a un mayor contacto, sino al reto de mantener cierto orden y limpieza para ganar en comodidad -dentro de lo posible- y sobre todo en seguridad.
¿Es seguro caminar por casa con los zapatos que se usan para la calle? ¿Hay que ir con guantes y mascarillas en el hogar? ¿Cada cuánto se deben cambiar las toallas? ¿Cómo se tiene que lavar el resto de la ropa? ¿Existen productos específicos, y seguros, que garanticen la desinfección de las superficies? Las preguntas y dudas se multiplican en estos días, aunque quizás habría que tener una cuestión clara de partida: «Las rutinas en la limpieza y cuidado del hogar deben ser las mismas que siempre, salvo en el caso en que haya sospecha de que uno de los miembros de la familia está infectado con el coronavirus; en ese caso las recomendaciones que se tienen que seguir son las de las autoridades sanitarias«, sostiene José María Bellido, responsable de la empresa dedicada a la limpieza en domicilios Cuisad. Aun así, el especialista ofrece una serie de consejos extra para incorporar a esas rutinas en la limpieza del hogar.
En primer lugar, hay que extremar las precauciones con respecto al calzado que se utilice para salir a la calle en esos casos excepcionales que permite el estado de alarma. Ya sea para hacer la compra, sacar al perro o ir a la farmacia, Bellido recomienda que «se escoja un par de zapatos y que siempre se utilice el mismo para salir». Está demostrado, por la experiencia previa de China y sus trabajos de desinfección del asfalto de las calles, que el virus puede permanecer latente en esta superficie una media de entre 9 y 12 horas, por eso es importante tener en cuenta este consejo: «Cuando se llegue a casa, hay que descalzarse y utilizar otro par diferente para el hogar (...). Además, es recomendable que ese calzado de la calle se desinfecte, tanto la suela como el resto, con una solución de lejía diluida en agua«. El especialista insiste en la importancia de incorporar este hábito mientras dure el confinamiento: »No lo tenemos en cuenta habitualmente, pero es importante hacerlo«.
La lejía se convierte de hecho, en estos días, en un aliado extra para las tareas de limpieza en el hogar. Hay que tener en cuenta que no se deben utilizar fórmulas puras al cien por cien, sino soluciones diluidas en agua y en recipientes que tengan vaporizador. Así será más sencillo su uso en elementos de la casa que tienen «más uso de la cuenta en estos días», como los interruptores, los pomos de las puertas o las superficies como mesas o encimeras. «Todo lo que se toque mucho con las manos se puede limpiar con esta solución», sostiene Bellido, que amplía este uso a zonas donde la limpieza tiene que ser máxima, caso de los baños o la cocina.
Sobre el uso de guantes y mascarillas en casa, «no es necesario» salvo en los casos específicos en los que se sospeche que uno de los miembros de la familia puede estar infectado. Y a la hora de organizar y lavar la ropa de casa y la nuestra propia, igual que se hace siempre. «El lavado ha de ser el mismo, con el programa habitual de la lavadora. Otra cosa es en caso de contagio, donde se tendrán que programar lavados en agua caliente (entre 60 y 90 grados) y lavar la ropa del afectado de manera independiente al del resto«, explica el responsable de Cuisad.
Con respecto a las toallas, el especialista añade otro consejo a tener en cuenta: «Es conveniente evitar que estén húmedas; en estos casos hay que cambiarlas todas las veces que sea necesario«, insiste. Hay que destacar, en este sentido, que el hecho de que la principal medida de prevención para evitar contagios sea lavarse las manos con mucha frecuencia tiene un efecto directo en esta ropa del hogar, que tiende a estar más húmeda de la cuenta. Ese cuidado extra lo amplía Bellido al resto de la ropa que se use mientras dure la cuarentena: hay que evitar la humedad al máximo, de modo que cuando se recoja hay que asegurarse que está «completamente seca y ventilada». ¿Y cómo secarla, en secadora o tendida? En este caso, sostiene el experto, es mejor «secarla al aire y evitar en la medida de lo posible la secadora».
Por último, en los últimos días se han generado ciertas dudas en torno a la necesidad de mantener el hábito de ventilar las habitaciones antes de cumplir con tareas como hacer la cama o limpiar. «Por supuesto es recomendable ventilar las habitaciones abriendo las ventanas de veinte a treinta minutos aproximadamente«, sostiene Bellido, convencido de que más allá de estos consejos específicos la fórmula que mejor funciona es la que se aplica siempre: mantener la casa en orden y limpia al máximo. Así no sólo se gana en seguridad. También en comodidad para garantizar la convivencia. Que no es poco.
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Publicado en Diario SUR
 Copiado/pegado de Internet por Victoriano Orts Cobos.
Málaga 19 de marzo de 2020.
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jueves, 12 de marzo de 2020

El poeta abroncado por el Papa



Cardenal, con su peculiar aspecto /EFE
Cardenal, con su peculiar aspecto / EFE

Sacerdote y escritor, Ernesto Cardenal apoyó la lucha contra la dictadura de Nicaragua. La revolución y el cristianismo eran para él caras de una misma moneda, una forma de «vestir al desnudo» que le costó su suspensión como clérigo



Alberto Gómez

ALBERTO GÓMEZ
Hace un año, cuando ya estaba enfermo, Ernesto Cardenal volvió a colocarse el hábito de sacerdote de forma simbólica para bendecir, desde la cama del hospital, tras décadas de castigo. El Papa Francisco acababa de levantar su suspensión como religioso, ordenada por Juan Pablo II más de treinta años atrás. La imagen de aquel destierro, en 1983, dio la vuelta al mundo: Cardenal esperaba arrodillado sobre la pista de aterrizaje del aeropuerto de Managua para reclamar el apoyo del Vaticano a su actividad política, vinculada a las luchas progresistas de América Latina. En lugar de obtener su aprobación, se llevó una histórica bronca del pontífice, incapaz de comprender que un clérigo bajara hasta el barro del activismo. Pero a Cardenal nunca le importó mancharse las botas, un compromiso que lo situó como uno de los más destacados representantes de la llamada teología de la liberación, liderando la oposición a la dictadura de Somoza, la dinastía que gobernó Nicaragua durante más de cuarenta años y amasó una fortuna mientras su país agonizaba en la miseria.
Cardenal sabía que arriesgaba el sacerdocio con su implicación, pero solía equiparar su aventura política con la conversión religiosa que había experimentado tiempo antes. Fueron las dos grandes sacudidas de su vida, diferentes caras de una misma moneda: el convencimiento moral de que debía «vestir al desnudo y dar de comer al hambriento», preceptos que entendía a la vez como evangélicos y revolucionarios. Cardenal se unió al frente sandinista de liberación, el movimiento popular que derrocó a los Somoza y sustituyó su régimen por un gobierno democrático de perfil progresista. Con el triunfo revolucionario, el sacerdote asumió el cargo de ministro de Cultura. Puso en marcha talleres para campesinos y pescadores. Les enseñó que la poesía «puede escribirse con las palabras coloquiales que solemos usar y no requiere rima», que cualquier hecho de sus vidas podía ser contado en verso. Bajó las artes de su tradicional pedestal para ponerlas al alcance de los más humildes.
Cardenal, nacido en 1925 en la Granada de Nicaragua, se interesó pronto por la poesía, cuando los libros de Rubén Darío entraron en la casa familiar. Estudió Filosofía y Letras en México y comenzó a escribir poemas de amor influenciado por Neruda. El descubrimiento de la literatura norteamericana le aportó nuevas perspectivas, ampliando su universo poético. Una crisis existencial provocó que se entregase a la religión: «Sentí que era lo único que me quedaba, como quien se pega un tiro: renunciar a todo y entregarme a Dios». Fue Thomas Merton, su mentor, quien le enseñó que su vocación no podía limitarse a la contemplación: era hora de pasar a la acción, de cristalizar los principios cristianos y llevarlos a la práctica. La muerte de Merton supuso un zarpazo del que tardó en recuperarse: «Vivimos como en espera de una cita / infinita. / O que nos llame al teléfono / lo Inefable. / Y estamos solos, / trigos inmortales que no mueren, estamos solos».
Después de ocupar su cargo de ministro entre 1979 y 1987, Cardenal fue alejándose progresivamente de la cúpula sandinista controlada por Daniel Ortega, a quien acusó de diluir los valores primitivos de la revolución en un gobierno populista y arbitrario. Rompía así con un proyecto con el que se había comprometido a fondo, por el que tuvo que soportar aquel dedo acusador de Juan Pablo II. Fuera del partido, pudo dedicar más tiempo a la escritura y al misterio de la vida que tanto le fascinaba, hasta publicar su monumental 'Canto cósmico', una de las obras poéticas de mayor impacto en América Latina, fruto de todas las horas que pasó ante el telescopio: «¿Son sólo para mirarse las estrellas? / Tanta materia extraterrestre ha caído sobre la tierra / que tal vez el suelo que pisamos es extraterrestre».
Por entonces ya se había liberado de las cadenas del clasicismo. Años antes, cuando estudiaba en Colombia, un profesor dio la noticia de la muerte de Marilyn Monroe, sobre quien Cardenal escribió una oración en forma de poema: «Ella no hizo sino actuar según el script que le dimos, / el de nuestras propias vidas, y era un script absurdo. / Perdónala, Señor, y perdónanos a nosotros / por nuestra 20th Century / por esa Colosal Super-Producción en la que todos hemos trabajado». Después iniciaría su acercamiento a la ciencia como manera de comprender a Dios, materializado en las más de 600 páginas de 'Canto cósmico'.
Fue acusado de contradecirse, señalado por respaldar la lucha armada en su etapa como activista, pero Cardenal siempre reconoció su eclecticismo: se declaraba marxista y cristiano, rebelde y retraído. Y nunca consideró que hubiera incoherencias. Desde su concepción humanista del mundo, ni siquiera el apoyo a los guerrilleros revolucionarios quedaba fuera de lugar: «Si vas a amar al prójimo, no puedes tolerar a quien oprime al prójimo». Murió el domingo a los 95 años. Los simpatizantes de Ortega invadieron su funeral para gritar: «Traidor». Él los hubiera perdonado, defensor de «un planeta alegre con arte y poesía / y también paz».


ERNESTO CARDENAL

SALMO 1

Bienaventurado el hombre que no sigue las consignas del partido
ni asiste a sus mítines
ni se sienta en la mesa con los gánsters
ni con los generales en el Consejo de Guerra
Bienaventurado el hombre que no espía a su hermano
ni delata a su compañero de colegio
Bienaventurado el hombre que no lee los anuncios comerciales
ni escucha sus radios
ni cree en sus eslóganes
          Será como un árbol plantado junto a una fuente

COMO LATAS DE CERVEZA

Como latas de cerveza vacías y colillas
de cigarrillos apagados han sido mis días.
Como figuras que pasan por una pantalla de televisión
y desaparecen, así ha pasado mi vida.
Como automóviles que pasaban rápidos por las carreteras
con risas de muchachas y músicas de radios...
Y la belleza pasó rápida, como el modelo de los autos
y las canciones de los radios que pasaron de moda.
Y no ha quedado nada de aquellos días, nada,
más que latas vacías y colillas apagadas,
risas en fotos marchitas, boletos rotos,
y el aserrín con que al amanecer barrieron los bares.

ORACIÓN POR MARILYN MONROE (FRAGMENTO)

La película terminó sin el beso final.
La hallaron muerta en su cama con la mano en el teléfono.
Y los detectives no supieron a quién iba a llamar.
Fue
como alguien que ha marcado el número de la única voz amiga
y oye tan solo la voz de un disco que le dice: WRONG NUMBER
O como alguien que herido por los gánsters
alarga la mano a un teléfono desconectado.
Señor:
quienquiera que haya sido el que ella iba a llamar
y no llamó (y tal vez no era nadie
o era Alguien cuyo número no está en el Directorio de los Ángeles)
        ¡contesta Tú al teléfono!

HORA 0 (FRAGMENTO)

Suenan tiros en la noche, o parecen tiros.
Pasan pesados camiones, y se paran,
y siguen. Uno ha oído sus voces.
Es en la esquina. Estarán cambiando de guardia.
Uno ha oído sus risas y sus armas.
El sastre de enfrente ha encendido la luz.
Y pareció que golpearon aquí. O donde el sastre.
¡Quién sabe si esta noche vos estás en la lista!
Y sigue la noche. Y falta mucha noche todavía.
Y el día no será sino una noche con sol.
La quietud de la noche bajo el gran solazo.

SOMOZA DESLIZADIZA LA ESTATUA DE SOMOZA EN EL ESTADIO SOMOZA

No es que yo crea que el pueblo me erigió esta estatua
porque yo sé mejor que vosotros que la ordené yo mismo.
Ni tampoco que pretenda pasar con ella a la posteridad
porque yo sé que el pueblo la derribará un día.
Ni que haya querido erigirme a mí mismo en vida
el monumento que muerto no me erigiréis vosotros:
sino que erigí esta estatua porque sé que la odiáis.
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Publicado en Diario SUR.
Copiado de Internet por Victoriano Orts Cobos.
Málaga 12 de marzo de 2020.
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martes, 3 de marzo de 2020

Poesía al SUR

Ay, Lorca: bailemos tu último vals






Ay, Lorca: bailemos tu último vals

No vio publicado 'Poeta en Nueva York'. Lo fusilaron antes «por socialista y homosexual», pero ni muerto lo callaron: Leonard Cohen se enamoró de su obra y convirtió su poema más surrealista en una canción que dio la vuelta al mundo

ALBERTO GÓMEZ
Leonard Cohen era un adolescente apocado con inquietudes artísticas aún sin canalizar cuando entró en una librería de segunda mano de Montreal y abrió un poemario de Federico García Lorca. Los versos de 'Gacela del mercado matutino' fueron los primeros que leyó del autor granadino: «¿Qué luna gris de las nueve / te desangró la mejilla? / ¿Quién recoge tu semilla / de llamarada en la nieve? / ¿Qué alfiler de cactus breve / asesina tu cristal?». Aquel descubrimiento sacudió al cantautor, que acabó llamando Lorca a su segunda hija. «Encontré mi voz cuando leí a Federico», confesó durante su discurso al recibir el Premio Príncipe de Asturias. Casi medio siglo después de esa primera lectura, Cohen tradujo 'Pequeño vals vienés', de 'Poeta en Nueva York', y le puso música. La adaptación, bajo el título 'Take this waltz', le costó más de cien folios de trabajo y una depresión, pero el resultado dio la vuelta al mundo.
Lorca escribió el poema durante su visita a Nueva York, hace ahora noventa años. Había huido de España en plena crisis existencial, ahogado por una profunda sensación de opresión derivada de los dilemas que le generaba su sexualidad, después de romper su relación con el escultor Emilio Aladrén y extremar sus críticas a la dictadura de Primo de Rivera. El deslumbramiento inicial por la ciudad de los rascacielos, por sus clubes de jazz y su intensa vida intelectual, dio enseguida paso a la rebelión contra lo que consideraba la deshumanización de la sociedad. En sus viajes a Harlem asistió a la marginación que sufrían las minorías étnicas y la exclusión de los negros, que equiparaba al trato que los gitanos recibían en Andalucía, simiente de 'Romancero gitano', publicado poco antes. Lorca desarrolló un sentimiento de rechazo hacia la frialdad y el materialismo que percibía en Estados Unidos, a la vez que aumentaba su simpatía por los desamparados.
La conmoción que le causó aquella brecha desencadenó la escritura de 'Poeta en Nueva York', repleto de imágenes surrealistas que le permitieron expresar su angustia. 'Pequeño vals vienés', antepenúltimo poema del libro, concluido antes de marcharse a Cuba, tiene cierto aire de liberación. El autor andaluz volcó ahí la historia de un amor frustrado, el dolor exteriorizado con el quejío, «¡Ay, ay, ay, ay!», pero también la posibilidad del futuro: «En Viena bailaré contigo / con un disfraz que tenga / cabeza de río». Las continuas referencias a la muerte («Hay una muerte para piano / que pinta de azul a los muchachos») contrastan con la explosión sexual: «Dejaré mi boca entre tus piernas». Su carácter surrealista trasciende la comprensión racional, invitando a utilizar la intuición para desenmarañar los versos. El extraordinario sentido del ritmo de la composición ha provocado que, sobre la melodía creada por Cohen décadas después, artistas como Enrique Morente y Silvia Pérez Cruz hayan cantado el poema original en español, con el quejío como punto álgido, dramático, de sus interpretaciones.
En 'Oda a Walt Whitman', del mismo libro, Lorca ya había ilustrado su tormento interior, defendiendo la homosexualidad («Por eso no levanto mi voz, viejo Walt Whitman, / contra el niño que escribe / nombre de niña en su almohada, / ni contra el muchacho que se viste de novia / en la oscuridad del ropero») pero criticando los alardes afeminados: «Pero sí contra vosotros, maricas de las ciudades, / de carne tumefacta y pensamiento inmundo». También en 'Grito hacia Roma', título que alude a los pactos de Letrán entre la Iglesia y la dictadura de Mussolini, reivindicó los derechos de los sometidos: «Porque queremos que se cumpla la voluntad de la Tierra, / que da sus frutos para todos». 'Poeta en Nueva York', considerada una de las obras más importantes de la historia de la poesía, se eleva así como un libro crítico, fundamental para comprender los cambios sociales y económicos de su época.

Compromiso

Lorca nunca abandonó el compromiso plasmado en aquel poemario. Años después, ya de regreso a España, comenzó a escribir una obra de teatro que se quedaría inconclusa, 'Comedia sin título', donde insistía en la necesidad de sacrificar la ficción, el entretenimiento burgués, en beneficio del conocimiento de la realidad, por áspera que sea: «Hoy el poeta os hace una encerrona porque quiere y aspira a conmover vuestros corazones enseñando las cosas que no queréis ver, gritando las simplísimas verdades que no queréis oír».
'Poeta en Nueva York' no se publicó hasta 1940, cuatro años después de que Lorca fuese asesinado por las autoridades franquistas. Aquel crimen, hoy lo sabemos, fue político. A Federico lo mataron «por socialista y homosexual», aunque el aparato del régimen, consciente de su popularidad y su genio poético, tratase durante años de desvincularse de su fusilamiento. Un lustro más tarde, un joven tímido y brillante entró en una librería de Canadá y descubrió sus poemas. Era Leonard Cohen, aunque entonces nadie lo sabía: el hombre que le devolvería la voz a Lorca, a quien ni siquiera consiguieron callar con su muerte. Sus poemas siguen hablando un siglo después.





FEDERICO GARCÍA LORCA

Pequeño vals vienés

En Viena hay diez muchachas,
un hombro donde solloza la muerte
y un bosque de palomas disecadas.
Hay un fragmento de la mañana
en el museo de la escarcha.
Hay un salón con mil ventanas.
¡Ay, ay, ay, ay!
Toma este vals con la boca cerrada.
Este vals, este vals, este vals,
de sí, de muerte y de coñac
que moja su cola en el mar.
Te quiero, te quiero, te quiero,
con la butaca y el libro muerto,
por el melancólico pasillo,
en el oscuro desván del lirio,
en nuestra cama de la luna
y en la danza que sueña la tortuga.
¡Ay, ay, ay, ay!
Toma este vals de quebrada cintura.
En Viena hay cuatro espejos
donde juegan tu boca y los ecos.
Hay una muerte para piano
que pinta de azul a los muchachos.
Hay mendigos por los tejados.
Hay frescas guirnaldas de llanto.
¡Ay, ay, ay, ay!
Toma este vals que se muere en mis brazos.
Porque te quiero, te quiero, amor mío,
en el desván donde juegan los niños,
soñando viejas luces de Hungría
por los rumores de la tarde tibia,
viendo ovejas y lirios de nieve
por el silencio oscuro de tu frente.
¡Ay, ay, ay, ay!
Toma este vals del «Te quiero siempre».
En Viena bailaré contigo
con un disfraz que tenga
cabeza de río.
¡Mira qué orilla tengo de jacintos!
Dejaré mi boca entre tus piernas,
mi alma en fotografías y azucenas,
y en las ondas oscuras de tu andar
quiero, amor mío, amor mío, dejar,
violín y sepulcro, las cintas del vals.

Comedia sin título (fragmento)

«No voy a levantar el telón para alegrar al público con un juego de palabras, ni con un panorama donde se vea una casa en la que nada ocurre y a donde dirige el teatro sus luces para entretener y haceros creer que la vida es eso. No. El poeta, con todos sus cinco sentidos en perfecto estado de salud, va a tener no el gusto, sino el sentimiento, de enseñaros esta noche un pequeño rincón de realidad. Ángeles, sombras, voces, liras de nieve y sueños existen y vuelan entre vosotros, tan reales como la lujuria, las monedas que lleváis en el bolsillo o el cáncer latente en el hermoso seno de la mujer, o el labio cansado del comerciante. Venís al teatro con el afán único de divertiros y tenéis autores a los que pagáis, y es muy justo, pero hoy el poeta os hace una encerrona porque quiere y aspira a conmover vuestros corazones enseñando las cosas que no queréis ver, gritando las simplísimas verdades que no queréis oir.
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Publicado en Diario SUR.
Copiado/pegado de Internet por Victoriano Orts Cobos.
Málaga 3 de marzo de 2020.
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