viernes, 5 de junio de 2020

Descubren la estructura maya más grande y antigua de México



Lugar donde ha sido encontrada mediante material electrónico la estructura maya./EFE
Lugar donde ha sido encontrada mediante material electrónico la estructura maya. / EFE

La plataforma tiene unos 1.400 metros de largo, por entre 10 y 15 de alto, y habría sido construida entre los años 1000 y 800 antes de Cristo



Iker Cortés

IKER CORTÉSMadrid
Es una meseta artificial, compuesta por tierra y arcilla, que se eleva sobre el suelo entre diez y quince metros y se extiende de norte a sur unos 1.400 metros. De ella, además, irradian nueve calzadas. Acaba de ser descubierta en el estado mexicano de Tabasco, al sureste del país, y su construcción esta fechada entre los años 1000 y 800 antes de Cristo (a. C.). «Hasta donde sabemos», dicen los responsables del hallazgo, «es la construcción monumental más antigua que se haya encontrado en el área maya y la más grande en toda la historia prehispánica de la región». Así lo ha contado un equipo de arqueólogos e investigadores en un artículo del que se ha hecho eco la revista científica 'Nature'.
De las imponentes dimensiones de Aguada Fénix, que es como han dado en llamar los científicos a este complejo ceremonial construido por la civilización maya, ha dado cuenta la tecnología LiDAR, la misma que permite a los vehículos autónomos 'ver'. Se trata de una técnica de detección remota que emplea un sistema láser que permite generar información tridimensional sobre la forma y las características de una superficie al sobrevolar un terreno. Las excavaciones en el lugar y las pruebas de radiocarbono permitieron datar tan magna estructura.


Imagen obtenida por sistemas láser.
Imagen obtenida por sistemas láser. / AFP

Una construcción que parece poner en tela de juicio lo que los investigadores sabían hasta el momento de los mayas. Y es que los arqueólogos siempre han pensado que el desarrollo de la civilización maya fue gradual, surgiendo en un primer momento en pequeñas aldeas, que durante el periodo preclásico medio, de 1000 a 350 a. C., adoptaron el sedentarismo junto al uso de la cerámica. «Pero los hallazgos recientes de los primeros complejos ceremoniales están comenzando a desafiar este modelo», apunta la publicación.
Los expertos señalan también que aunque el enclave exhibe algunas similitudes con el centro olmeca de San Lorenzo, la comunidad de Aguada Fénix «probablemente no tenía una desigualdad social tan marcada como la de San Lorenzo». En este sentido, «Aguada Fénix y otros complejos ceremoniales del mismo periodo sugieren la importancia del trabajo comunitario en el desarrollo inicial de la civilización maya», añaden.
La cultura maya comprende desde unos 2.600 años (a. C.) hasta la conquista española (1521) y se divide en periodos formativo, clásico y posclásico. Con una población de casi dos millones de mexicanos de origen maya, esta cultura conserva su vitalidad en el sureste de México, región formada por los estados de Tabasco, Campeche, Quintana Roo y Yucatán, además de todas sus tradiciones, gastronomía y lengua, la segunda más hablada de México, con unos 800.000, después del nahuátl.
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Publicado en Diario SUR.
Copiado/pegado de Internet por Victoriano Orts Cobos.
Málaga 5 de junio de 2020.
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lunes, 1 de junio de 2020

Ideas para romper con el vicio de procrastinar













Ideas para romper con el vicio de procrastinar

La gestión del tiempo es cuestión de método y los hay para todos los gustos: desde librarse de las distracciones y practicar la atención plena a analizar en profundidad la motivación













Rocío Mendoza

ROCÍO MENDOZAMadrid
Si hoy ha decidido que será mejor hacer mañana lo que se planteó iniciar ayer quizá tenga un problema, común de los mortales, denominado procrastinación. Esto es, el aplazamiento constante de tareas que al final desembocan en un desempeño de las mismas bastante mediocre, por la urgencia de hacerlas en el último momento. El resultado suele ser una sensación de estrés y de frustración constantes que, de no ser controlada, rige los pasos de la persona desde los primeros exámenes de la Educación Primaria hasta la entrega de proyectos laborales en la edad adulta. No es una rareza. En mayor o menor medida, cualquier ha procrastinado alguna vez. Y ahora, con el teletrabajo impuesto por la pandemia, hay un repunte de víctimas de esta actitud. Pero quien se sienta habitualmente atrapado en un bucle del que no sabe cómo salir necesita ayuda profesional.
La economista Cristina Benito (Time mindfulness, ed. Grijalbo) habla de 'cronoperfil' a la hora de definir cada tipo de persona y su forma de enfrentar tareas. El procrastinador, reflexiona, sufre lo que denomina incoherencia temporal. «Nuestra visión a largo plazo es superada por la gratificación inmediata, situada en el presente, y la elegimos, en vez de apostar por lo que nos beneficiaría a la larga», explica Benito. Solo cuando el 'yo presente' le ve las orejas al lobo, es capaz de actuar. Y añade: «¿Por qué a pesar de imaginarnos un futuro próspero y saludable acabamos eligiendo bollería industrial sin llegar a emprender ningún plan?» La clave está en analizarse a uno mismo y preguntarse eso: por qué.

De qué tipo es

En esto basa su método Garland Coulson, conocido como 'Capitán tiempo' y cuyo método acaba de ser editado por Cúpula bajo el título 'Deja de perder el tiempo'. El saber por qué lo haces es el primer paso para dejar de hacerlo. En su obra, por un lado, invita al sujeto a identificarse con alguno de los perfiles: complaciente (siempre dice sí a todo y el trabajo se acumula); picaflor (emprende muchos trabajos pequeños y no ahonda en ninguno); perfeccionista (como no lo ve redondo, acaba por abandonarlo); aprensivo (pierde toda la energía pensando en lo ingente de la tarea) o el disimulado (hace un esfuerzo hercúleo en el último momento para no saltarse nunca una fecha de entrega, pero es mediocre).  ¿Se ve en alguno?
Una vez clafisificado, hay que preguntarse por qué se cae en esa actitud. Coulson cree que la clave está en identificar qué sentimientos nos producen las tareas que aplazamos porque ahí suele estar el motivo de la procrastinación. Incluso recomienda hacer una lista con el trabajo, el sentimiento que genera y el grado de exigencia que requiere. Con esos parámetros, su programa a desarrollar en cinco semanas con ejercicios y situaciones prácticas, permite «elegir la estrategia que mejor funcione para tu tipo de retraso y convertirlas en rutinas para cada día».
El objetivo final es encontrar la motivación de la tarea, el otro gran antídoto contra el aplazamiento sistemático. La economista Cristina Benito alude a esto último y recomienda «cambiar el 'he de hacer' por el más motivacional 'quiero hacer'», olvidarse de la perfección, si es el caso, y apostar por la superación. «El perfeccionismo nos envía un mensaje paralizador que dice que 'si no es perfecto no sirve', lo que nos puede conducir os cuenta al desánimo», explica. En el tercer paso, hay que crecer y liberarse de la satisfacción inmediata que ofrece aplazar la tarea en el momento y recordar que esto irá seguido de una sensación de culpa y de estrés. Y, sobre todo, «desterrar las excusas». También propone incorporar recompensas cuando cumplamos con las tareas y trazar prioridades y respetarlas por encima de todo.

Conocer la prioridad real

El hecho de poner en una lista cuáles son las tareas diarias a desarrollar es importante, creen todos los expertos. Pero éstas deben estar dentro de una agenda e incluir tareas más allá del trabajo o los estudios (familia, ocio, hogar, etc.) y que estén ordenadas en función de una prioridad real Todas valen: puede ser ganar más dinero o que la familia esté alimentada con salud. Pero debe ser coherente con lo planificado.
Hecho esto, la clave está en la concentración. Francisco Cirillo, creador del conocido como método Pomodoro, los llama 'ladrones de tiempo' y, Benito añade, «y de serenidad», algo necesario también para aprovechar el tiempo. Van desde las redes sociales, las interrupciones internas (pensamientos) y externas (como llamadas), comer o dormir mal pensando que ahorramos tiempo o asumir compromisos innecesarios al no saber decir 'no'. La atención plena, defiende Benito, es la clave. Cirillo ofrece una técnica enfocada a los estudios y el trabajo, que es dividir la tarea en apartados y dedicar a cada uno 30 minutos: 25 de intensa concentración y 5 de descanso o evasión (cronómetro en mesa) para asimilar y no agotar la mente.


TRES EXPERTOS EN GESTIÓN DEL TIEMPO.
Cristina Benito. 'Time mindfulness' (Ed. Grijalbo)
Esta economista enfoca su técnica en la atención plena, ya que su tesis se basa en que no nos falta tiempo, sino concentración y serenidad, como base de la productividad. Ofrece rutinas de gente eficiente (como identificar las horas de máxima productividad) y cree importante enfocarse en una prioridad. La mala gestión del tiempo llevan a «un estado de crispación permanente», cree.
Francesco Cirillo. 'La técnica Pomodoro' (Ed. Paidós)
El conocido método de gestión del tiempo, editado ahora por Paidós, es muy eficaz estudiantes y consiste en intercalar espacios de descanso para así dejar a la mente que asimile. Consiste en realizar tareas escritas por prioridades en una lista, a ejecutar en bloques de tiempo de 25 minutos con 5 de descanso. También da consejos para eliminar distracciones.
Garland Coulson, 'captain time'. 'Deja de perder el tiempo' (Ed. Libros Cúpula)
Este experto en productividad aporta técnicas y ejercicios para desarrollar a lo largo de cinco semanas en su libro 'Deja de perder el tiempo (Ed. Cúpula), pero da mayor importancia a averiguar por qué la persona cae en el aplazamiento constante de sus tareas como primer paso para corregirse. Junto a ello, la motivación real de la tarea será el siguiente pilar en el que basar una foma de trabajar eficiente.
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Publicado en Diario SUR.
Copiado/pegado de Internet por Victoriano Orts Cobos.
Málaga 1 de junio de 2020.
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lunes, 25 de mayo de 2020

Prostitución en la fase 1: «Algunos de mis clientes vienen con mascarilla»

Mujeres de compañía vuelven a ejercer tras dos meses sin ingresos, aplicando medidas de seguridad y exponiéndose a contagios y sanciones



Calles vacías del polígono Guadalhorce, un espacio en el que habitualmente se dan cita prostitutas y clientes/Salvador Salas
Calles vacías del polígono Guadalhorce, un espacio en el que habitualmente se dan cita prostitutas y clientes / SALVADOR SALAS

JUAN CANO y FERNANDO TORRESMálaga
Aguantó dos meses encerrada en casa viendo cómo las facturas se acumulaban, «sin ingresar un euro» y tirando de los pocos ahorros que tenía. La vida del autónomo, podría pensar cualquiera. Pero en lo suyo no hay seguros sociales ni prestaciones por desempleo. Cuando se anunció la entrada de Málaga en la fase uno de la desescalada, Sandra –nombre ficticio– decidió volver al trabajo y hacer frente al coronavirus en un sector que nadie espera escuchar en la lista de actividades laborales permitidas por el Gobierno. Pero existe.
En una conversación con SUR –tras decenas de intentos, fue la única que accedió a hablar–, Sandra hace balance de la vuelta a la actividad en la llamada 'nueva normalidad'. Y las cuentas no le salen. En la primera semana apenas ha recibido a media docena de clientes, todos de media hora (es decir, servicios de 50 euros). Los mismos que podía tener antes en un día. «Ellos tienen susto, yo tengo susto, pero... ¡la vida sigue!». En la era 'precoronavirus', podía ganar «dos sueldos» en un mes.
–¿Cuántos son dos sueldos?
–No sé, unos 3.000 euros.
Sandra (española, 40 años) elige cuándo trabajar, con quién y cómo. Ejerce por su cuenta en un piso alquilado y en el horario que pacta antes con sus clientes. Pero su caso es una gota en el océano de la prostitución, porque la generalidad es otra bien distinta. La pandemia de la Covid-19 dibuja un escenario incierto para este sector y ha dejado a decenas de mujeres en la estacada, en muchos casos en manos de las mafias y teniendo que hacer frente a las deudas contraídas con las redes de trata que las introdujeron de forma ilegal a España con fines de explotación sexual.
La disponibilidad de estas prostitutas, que son víctimas de la trata de seres humanos, está en manos de terceros, los conocidos como 'chulos' o proxenetas, que controlan, fiscalizan el trabajo de las mujeres y se apropian de gran parte de sus ingresos. Desde Cruz Roja aseguran que cuando se tomaron las primeras medidas de confinamiento no les obligaron a ejercer , ya que era «prácticamente imposible».
La cuarentena dio lugar a una situación extremadamente compleja y precaria: la deuda contraída con las redes de trata seguía vigente, pero los ingresos se congelaron por completo. Esto llevó a un número «considerable» de mujeres a pedir ayuda para «pagar la comida y apartarse de los proxenetas», remarcan desde la ONG.
Sandra deja claro desde el principio que su perfil no encaja en el de las mujeres explotadas por 'chulos'. «Siempre he estado en contra de la prostitución. Yo pensaba que lo hacían por las drogas o por otras adicciones, pero me he dado cuenta de que cualquier chica que llegue a trabajar en esto es porque se le complica la vida y no tiene muchas opciones». Las deudas empezaron a amontonarse con las desgracias familiares y la montaña acabó siendo demasiado alta.
En el caso de quienes no pueden decidir, esas mujeres que dependen de grupos criminales y organizados, el coronavirus ha golpeado dos veces. Algunas han logrado volver a su país. Otras han acudido en busca de ayuda a asociaciones que puedan acogerlas, con el riesgo que ello implica para quienes aún no han saldado su deuda. Uno de esos refugios lo ofrece la Congregación de las Adoratrices de Málaga, una orden religiosa de monjas que funcionan como una red de emergencia para estas personas en riesgo. Una de las hermanas que gestiona la atención a prostitutas relata a SUR que la pandemia ha hecho que aumente el número de veces que llaman a su puerta tras haberlo dejado todo atrás (menos el miedo). «Estas personas han llegado muy asustadas y angustiadas, porque sienten que tienen una serie de responsabilidades en sus países de origen con su familia, y si antes les costaba mandar dinero, ahora mucho más».


Calles vacías del polígono Guadalhorce
Calles vacías del polígono Guadalhorce

La llegada a las distintas sedes de la congregación –que son secretas para pasar desapercibidas y evitar así que las mafias puedan dar con ellas– tuvo que realizarse previa cuarentena de dos semanas para evitar contagios. «Pasaron de estar en la calle o en un piso donde se ejerce la prostitución a estar en completo aislamiento, para muchas de ellas ha sido muy duro», remarca la hermana.
Para que esta situación fuese lo menos dura posible, el equipo psicológico que colabora con la congregación ha conseguido mantener las terapias sin romper la cuarentena, hasta que el Sistema Andaluz de Salud ha podido hacer los test de Covid-19 a las recién llegadas a la organización.
Desde Cruz Roja explican que la prostitución callejera está volviendo a las calles poco a poco, despertando del letargo. «Tenemos constancia de varias mujeres que ya están buscando clientes en el polígono Guadalhorce, y también de, como mínimo, una sanción por incumplir el real decreto a raíz de esta actividad», apunta una portavoz. Fuentes policiales remarcan que las fases más duras del confinamiento dejaron la actividad del sector prácticamente apagada, aunque tienen constancia de que algunos de los pisos han conseguido abrir sin llamar la atención de las autoridades.
Mientras tanto, en los hoteles y clubes de alterne donde se ejerce la prostitución, la actividad está lejos de retomarse. El gerente de uno de los establecimientos más grandes de la provincia –que prefiere permanecer en el anonimato–, asegura que no abrirán las puertas hasta que se pueda garantizar la seguridad de los clientes y las clientas. Algunos clubes más pequeños se están planteando volver a la rutina, aunque la tónica general es la incertidumbre y la espera. «Como todo el mundo, mis trabajadores están en un Expediente de Regulación Temporal de Empleo (ERTE), y así lo haremos hasta que se pueda cambiar, porque en lo nuestro el distanciamiento social es imposible», apunta el empresario.
En este retorno a la actividad, Sandra asegura que el distanciamiento social, imposible en la prostitución, no impide otra clase de medidas profilácticas contra la Covid-19. «Algunos vienen con mascarillas y no se la quitan en todo el servicio. Y lo veo genial, lo agradezco. Yo no puedo hacerlo, pero me enjuago la boca un montón de veces», explica.
El protocolo ha cambiado desde la misma puerta del piso donde los recibe. «Tengo un gel en la entrada para que se lo echen en las manos nada más llegar y les doy una toalla para que vayan directamente a la ducha», cuenta Sandra. A veces son los propios clientes los que le reclaman extremar las precauciones por miedo a contagiarse del coronavirus. «Incluso tuve a un chico que me pidió que le diera un masaje con los guantes puestos, pero al poco de empezar cambió de idea».
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Publicado en Diario SUR.
Copiado/pegado de Internet por Victoriano Orts Cobos.
Málaga 25 de mayo de 2020.
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viernes, 22 de mayo de 2020

«¿Por qué mil millones de cadáveres?»


«¿Por qué mil millones de cadáveres?»

Dámaso Alonso publicó 'Hijos de la ira' en plena posguerra, una respuesta al horror y la penuria donde pide explicaciones a Dios y que en esta pandemia adquiere una vigencia aterradora: «Dime, ¿qué huerto quieres abonar con nuestra podredumbre?»


Alberto Gómez

ALBERTO GÓMEZ
Hasta entonces había pasado desapercibido, reducido a la condición de poeta menor, ensombrecido por los fogonazos que generaban colegas de generación como Lorca, Cernuda o Alberti. Pero Dámaso Alonso se descubrió tras la Guerra Civil como un extraordinario analista del desastre. En 1944 publicó 'Hijos de la ira' y todo cambió: aquel crítico, un hombre menudo con gafas gruesas, escondía una capacidad literaria deslumbrante. Roto por haber asistido a uno de los episodios más violentos de la historia de su país, angustiado por el hambre y la miseria que sobrevinieron luego, Alonso escribió poemas que abandonan cualquier intento de complacencia para doler como golpes sobre la memoria, versos que ahora resuenan con una vigencia aterradora. El autor madrileño se muestra indignado, sumido en la desesperación, preguntando a Dios por qué tanta injusticia: «Dime, ¿qué huerto quieres abonar con nuestra podredumbre? / ¿Temes que se te sequen los grandes rosales del día, las tristes azucenas letales de tus noches?».
La idea de Dios, tan presente en su obra, responde a la necesidad de encontrar una primera causa que explique el mundo, como confesó en una entrevista: «El Dios que aparece en mi poesía no pertenece a ninguna religión. Es el nombre que doy a esa primera causa». Cuando ya superaba los cuarenta años, aquella disección de la penuria producida por la posguerra lo elevó como poeta. En una paradoja cruel, tanta desolación le sirvió para dejar de ocupar el plano secundario al que su trabajo como filólogo, con algunos poemas publicados sin demasiado interés, lo había relegado: «Yo soy el orujo exprimido en el año de la mala cosecha». Por edad pertenece a la Generación del 27, de la que formó parte activa en reuniones y actividades, pero suele figurar como autor de la primera tanda de poetas de posguerra por lo tarde que comenzó a escribir de forma frecuente. Él mismo se consideraba «un poeta a rachas», con largos silencios y una obra irregular, y lo cierto es que su labor intelectual, que lo condujo hasta la dirección de la Real Academia Española, ha sido tan valorada como su lírica.
Nacido en 1898, hijo de un ingeniero de minas que murió de tuberculosis cuando el poeta sólo tenía dos años, alcanzó un complicado equilibrio que le permitió permanecer en España. No se entregó a los brazos del franquismo, como Gerardo Diego, pero tampoco se había significado del lado republicano como para que la dictadura quisiera su cabeza. Alonso representa, como Vicente Aleixandre, lo que algunos expertos han llamado exilio interior. Lideró la facción más avanzada entre los autores de su época que no emigraron a otros países, y de hecho 'Hijos de la ira' puede considerarse un libro crítico, aunque la historia cubre de sombras su carácter. Cuentan que el propio Aleixandre, a quien le había descubierto la obra de Rubén Darío, una influencia decisiva después en la poesía del Nobel, escondió sus preferencias sexuales reales entre versos dedicados a mujeres precisamente para resguardarse de la homofobia de compañeros como Dámaso.
Tras reconocer que había escrito 'Hijos de la ira' «lleno de asco ante la estéril injusticia del mundo y la total desilusión de ser hombre», Alonso siguió indagando en el existencialismo como parte de lo que denominó poesía desarraigada, consecuencia de las guerras que asolaron Europa durante décadas. En los años cincuenta dio cursos como profesor invitado en las universidades de Yale, New Haven y Harvard antes de jubilarse en 1968, cuando lo eligieron director de la Academia. Allí le ofreció un cargo a Alberti tras su multitudinario regreso del exilio en 1977. El autor gaditano declinó la propuesta y le recordó que juntos, muchos años atrás, habían orinado en la fachada de la Academia como protesta por el rechazo de la institución a celebrar el centenario de Góngora: «Mira, no quiero ser académico porque no tengo ni siquiera el bachillerato y, además, un día me meé en aquellas paredes. ¿Qué iba a hacer ahí dentro?». Dámaso, atornillado en su responsabilidad, decía no recordarlo.
Inspirado por 'Retrato del artista adolescente', de James Joyce, que tradujo bajo el seudónimo Alfonso Donado, publicó varios libros de impronta metafísica como 'Hombre y Dios' y 'Duda y amor sobre el Ser Supremo'. Trabajó durante años en la unión de las academias de los países de lengua española ante una temida fragmentación del idioma, aunque la cima de su legado continúa siendo 'Hijos de la ira', aquel libro que denunciaba que Madrid «es una ciudad de más de un millón de cadáveres (según las últimas estadísticas)». Su obra ha influido en autores jóvenes como Ben Clark, ganador del Premio Hiperión en 2006 con 'Los hijos de los hijos de la ira'.
En 1990 murió de un infarto. Sus libros fueron donados a la RAE, a cuya dirección había renunciado años antes. Lázaro Carreter destacó de él su enseñanza de que los significados son organismos complejos: «La palabra lluvia puede ir cargada de esperanza para un labrador en época de sequía, de espanto para quienes sufren una inundación o de júbilo para un niño que estrena impermeable». Una lección a la altura del autor más poliédrico de la poesía española.

DÁMASO ALONSO

INSOMNIO

Madrid es una ciudad de más de un millón de cadáveres
(según las últimas estadísticas).
A veces en la noche yo me revuelvo
y me incorporo en este nicho
en el que hace 45 años que me pudro,
o ladrar los perros, o fluir blandamente la luz de la luna.
Y paso largas horas gimiendo como el huracán,
ladrando como un perro enfurecido,
fluyendo como la leche de la ubre caliente
de una gran vaca amarilla.
Y paso largas horas preguntándole a Dios,
preguntándole por qué se pudre lentamente mi alma,
por qué se pudren más de un millón de cadáveres
en esta ciudad de Madrid,
por qué mil millones de cadáveres
se pudren lentamente en el mundo.
Dime, ¿qué huerto quieres abonar
con nuestra podredumbre?
¿Temes que se te sequen los grandes rosales del día,
las tristes azucenas letales de tus noches?

DETRÁS DE LO GRIS

Ah, yo quiero vivir
dentro del orden general
de tu mundo.
Necesito vivir entre los hombres.
Veo un árbol: sus brazos ya en angustia
o ya en delicia lánguida
proclaman su verdad:
su alma de árbol se expresa,
irreductiblemente única.
Pero el hombre que pasa junto a mí
el hombre moderno
con sus radios, con sus quinielas, con sus películas sonoras
con sus automóviles de suntuosa hojalata
o con sus tristes vitaminas,
mudo tras su etiqueta que dice «comunismo»
o «democracia» dice,
con apagados ojos y un alma de ceniza
¿qué es?, ¿quién es?
¿Es una mancha gris, un monstruo gris?
Monstruo gris, gris profundo,
profundamente oculta sus amores, sus odios,
gris en su casa,
gris en su juego,
en su trabajo, gris,
hombre gris, de gris alma.
Yo quiero, necesito,
mirarle allá a la hondura de los ojos, conocerle,
arrancarle su careta de cemento,
buscarle por detrás de sus tristes rutinas.
Por debajo de sus fórmulas de lorito
real (¡Pase usted! ¡Tanto gusto!),
aventarle sus tumbas de ceniza
huracanarle su cloroformo diario.
Un día llegará en que lo gris se rompa,
y tus bandos resuenen arcangélicos,
oh gran Dios.
Dime, Dios mío, que tu amor refulge
detrás de la ceniza.
Dame ojos que penetren tras lo gris
la verdad de las almas,
la hermosa desnudez de tu imagen:
el hombre.
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Publicado en Diario SUR.
Copiado/pegado de Internet por Victoriano Orts Cobos.
Málaga 22 de mayo de 2020.
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