viernes, 12 de junio de 2020

Muere Rosa María Sardà, cómica genial y ciudadana libre



La actriz Rosa María Sardá, fotografiada en 2017. / FOTO: JAVIER CEBOLLADA / VÍDEO: EP

La actriz fallece a los 78 años en Barcelona tras seis años luchando contra el cáncer | El cine, el teatro y la televisión se rindieron a una intérprete que demostró su compromiso cívico fuera de los escenarios

OSKAR BELATEGUI
Rosa María Sardà patentó fuera de los escenarios una actitud que bebía a partes iguales del descreimiento y el sarcasmo. Cuando un periodista trataba de hacerle alguna pregunta pretendidamente incisiva, la actriz le hundía en la miseria. Nadie le daba lecciones de desparpajo a una diva del teatro, el cine y la televisión, que en los últimos tiempos nunca se quitaba las gafas oscuras. «Me las pongo antes que las bragas», aseguraba para desarmar al entrevistador. La Sardà, que primero nos hizo reír en televisión antes de descubrir que podía hacernos llorar, rebajó el ritmo de su oficio hace seis años, cuando tenía 72, para luchar contra «el bicho», como llamaba ella al cáncer. «Yo no lucho contra nada, no se lucha contra el cáncer, el cáncer es invencible», confesaba a Jordi Évole el pasado mes de abril en una de sus raras entrevistas televisivas. «Es una cuestión de que los que se ocupan de ti tengan más o menos tino al programar unas ciertas medicaciones. No se trata de una lucha porque el cáncer siempre gana. Siempre».
Por desgracia, la actriz, showman, presentadora, cómica y artista total tenía razón. La Academia de Cine informaba hoy de su fallecimiento en Barcelona a los 78 años. El cine y el teatro catalán no se entienden sin Rosa María Sardá, que trabajó a las órdenes de directores como Fernando Trueba, Fernando Colomo, Ventura Pons, José Luis García Sánchez, Luis García Berlanga y Pedro Almodóvar. La mejor maestra de ceremonia de la historia de los Premios Goya (la condujo en tres ocasiones: 1994, 1999 y 2002) ganó dos estatuillas como mejor secundaria por 'Sin vergüenza' y '¿Por qué le llaman amor cuando quieren decir sexo?'. Jamás repasaba ninguna de sus películas o series: «Es como las fotos: siempre falta alguien o piensas que ojalá estuvieras como estabas entonces», justificaba. Antes de que su adorado Ventura Pons la reclamara para 'El vicario de Olot', ya era una estrella de los escenarios barceloneses y había aparecido en el mítico 'Estudio 1' de Televisión Española.
Su padre fue un campesino que emigró a Cataluña y acabó de transportista de bidones químicos. Antes hizo la guerra como sanitario en el lado republicano. Su madre fue costurera y después enfermera. Una familia roja y humilde que crió a su prole con los curas del barrio jugando con pelotas de trapo. Ella fue la mayor de los cinco hijos que tuvo la pareja: Santiago, escenógrafo; Federico, empresario; Xavier, el popular periodista y tertuliano; y Joan, que murió por culpa de las drogas. Su madre enfermó siendo los hijos muy jóvenes y Rosa María se ocupó de sus hermanos. «Nunca nos soltó de la mano, ni siquiera ahora», ha dicho en alguna ocasión Xavier Sardà. Durante casi tres décadas estuvo unida a Josep María Mainat, miembro del trío cómico La Trinca y más tarde exitoso productor televisivo con la productora Gestmusic, de donde salieron formatos tan populares como 'Crónicas marcianas', 'Operación Triunfo' y 'Mira quién baila'. La pareja, que tiene un hijo también actor, Pol Mainat, se separó discretamente. Un hecho que se conoció en 2002, algunos años después de haberse producido su ruptura.



A los siete años ya apareció en un escenario vestida con el traje de su Primera Comunión. Llegó a vender enciclopedias mientras intentaba vivir como actriz. Tras triunfar en los teatros barceloneses interpreto en Madrid obras como 'Esperando a Godot', de Samuel Becket, y 'Madre Coraje y sus hijos', de Bertold Brecht. Terenci Moix, Josep Maria Benet i Jornet, Lluís Pasqual, Adolfo Marsillach, Josep Maria de Sagarra y Mario Gas, entre otros, la quisieron en sus funciones. De los espectáculos de La Trinca en los años 70, Rosa María Sardà supo cruzar la frontera a territorios dramáticos en obras como 'Wit'. Aquella obra, en la que interpretaba a una intelectual que se enfrenta a un cáncer de ovarios en fase terminal y que decide ser un conejillo de indias para los doctores pensando que todo en su vida puede seguir siendo racional y exento de sentimiento, le reportó el Max a la Mejor Actriz Protagonista, el Fotogramas de Plata y el Ercilla de Teatro.
«Yo no suelo mostrarme demasiado, sólo me conocéis a través de la imaginación de otros, de personajes de los que me fío más que de mí misma. Bah, el olvido me aguarda a la vuelta de la esquina», contaba a este periodista en el Festival de Málaga, que le homenajeó hace diez años. Nunca daba consejos sobre su oficio. «No sabría enseñarlo, sólo sé que es imprescindible tener sentido común. Ah, y los ojos verdes también ayudan». La Sardà se arrepentía de haber llegado tarde al cine para haber sido mujer objeto, bromeaba, y nunca hablaba de su hermano Xavier ni de la televisión que le brindó popularidad en los 80 con programas como 'Vídeos de primera' y 'Ahí te quiero ver', donde además de demostrar su carisma como presentadora bordaba personajes como la esposa del sufrido Honorato, un hombre anulado por su mujer que se limitaba a ver zombi la televisión.
Rosa María Sardá jamás ocultó su simpatía por el Partido Socialista y en los últimos años dejó clara su postura contraria a la independencia de Cataluña, llegando a intervenir como oradora en una marcha de Sociedad Civil Catalana, contraria al 'procés'. En 2015, dio vida en 'Ocho apellidos catalanes' a la 'iaia', la patriarca independentista de una familia del Ampurdán. Recostada en un sillón, se despertaba sobresaltada y exclamaba: «He tenido una pesadilla, he soñado que volvíamos a ser españoles». En julio de 2017, la actriz devolvió a la Generalitat la Cruz de Sant Jordi que recibió en los años 90 por «sus méritos y servicios destacados a Cataluña en la defensa de su identidad, especialmente en el plano cívico y cultural». Antes de abandonar el Palau, pidió expresamente al funcionario que la atendió que se ahorraran la esquela que ponen en los periódicos cuando mueren los premiados.
Publicado en Diario SUR.
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El mundo de la cultura llora a la Sardà




La actriz Rosa María Sardá./
La actriz Rosa María Sardá.




Oskar Belategui

OSKAR BELATEGUI
Las reacciones a la muerte de Rosa María Sardà no se han hecho esperar. La actriz, que ha muerto víctima del cáncer a los 78 años, era muy querida por sus compañeros de profesión, que la han recordado en redes sociales junto a políticos, periodistas y el mismísimo presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, que la ha calificado de «Historia en mayúsculas de nuestra cultura».




Nos deja una de las actrices más queridas y memorables de nuestro país. Rosa María Sardà, historia en mayúsculas de nuestra cultura, ejemplo de sensatez, una mujer luchadora, con fuertes convicciones y gran compromiso social. Te echaremos de menos.
Todo mi cariño para su familia.



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LA SARDÀ. Así, en mayúsculas. Se va un referente. Mujer libre y culta. Teatro y comedia en las venas. Abrió caminos. Todos aprendimos de ella. Gràcies Rosa. (Vaya semanita ...)



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Con gran tristeza decimos adiós a una de las grandes de la escena española. Querida por todos en vida y ahora en el recuerdo.
DEP Rosa María Sardá



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Querida Rosa.
Que pena que te vayas.
Cuánto reímos, y cuanto aprendimos de tu inmenso talento. Que mujer especial y brillante fuiste. !Hasta Siempre!



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Te has ido querida Rosa.
Te admiraba desde siempre por tu inteligencia, tu agilidad mental, tu sentido del humor, tu acidez, tu forma de decir e interpretar...
Pero tuve la suerte de trabajar contigo, de conocerte, y ahí descubrí tu enorme corazón maravilloso
Hasta siempre amiga



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Este fragmento no lo emitimos. Porque tenías razón, Rosa María. No estábamos preparados para que te fueras.
DEP 🌹




Video insertado




Hasta siempre querida Rosa María. Se nos va para mí una de las grandes, en el cine, en el teatro, en el humor, como maestra de ceremonias y como… Todo lo que se propusiera. Siempre fue muy amable y cariñosa conmigo. Te echaremos de menos...Un beso a mi querido Javier Sardà...😭



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Copiado/pegado de Internet por Victoriano Orts Cobos.
Málaga 12 de junio de 2020.
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Dice el tópico: “Siempre se van los mejores”.
Pero hoy se cumple.
Se nos fue LA SARDÁ.
LA mejor de las mejores.
Un faro para una generación de titiriteros y gentes de la comedia
Gracies per tant, Rosa Maria.



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Nos ha dejado un mito de nuestra Cultura. Brilló en el teatro, el cine y la TV. Cómo los grandes cómicos de la historia, nos hizo reír horas y horas mientras, sin darnos cuenta, nos enseñaba a ser mejores personas. Gracias, Rosa María Sardá. DEP.



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miércoles, 10 de junio de 2020

El patrón cumple 90 años

Perfil. Jordi Pujol, el padre de la Cataluña moderna, lleva más de un lustro en el ostracismo, considerado un apestado por ocultar una fortuna en paraísos fiscales



El patrón cumple 90 años

CRISTIAN REINO ILUSTRACIÓN IVÁN MATA
Clint Eastwood y Jordi Pujol apenas se llevan 10 días de diferencia. El director estadounidense cumplió 90 años hace una semana y el expresidente de la Generalitat los alcanzará el martes que viene. Son de la misma quinta. Ambos son conservadores. Ahí se acaban las coincidencias. El cineasta ha engrandecido su figura con el paso del tiempo. El dirigente nacionalista ha caído en desgracia. De ser la figura más destacada en Cataluña durante el final del siglo XX, arquitecto de la Cataluña actual, ha pasado a ser casi un apestado. Ni muchos de los suyos, como hizo Laura Borràs el miércoles en el Congreso, le reconocen ya como un referente. Aunque sus viejos correligionarios se hayan lanzado a una carrera a contrarreloj para tratar de rescatar su legado.
«Si hubiera podido elegir, estoy seguro de que hubiera deseado morir antes de 2014», dice de él Joaquim Coll, doctor en Historia Contemporánea. El guion de la vida de Pujol cambió para siempre el 25 de julio de 2014. Aquel día confesó que mantuvo oculta al fisco en paraísos fiscales una fortuna que heredó de su padre. Le costó tres décadas regularizar ese dinero. «Además de ser un líder político, Pujol pretendía ser un líder ético y moral, daba lecciones», recuerda Joan B. Culla, profesor de Historia en la Universitat Autònoma de Barcelona.
Por ello, a Jordi Pujol, presidente de la Generalitat entre 1980 y 2003, le persigue una frase que pronunció al poco de llegar al poder. «En adelante, de ética y moral hablaremos nosotros, no ellos», dijo en 1984, tras su primera reelección y después de que la Fiscalía interpusiera una querella contra él y otros 24 exmiembros de Banca Catalana. Ahí forjó un estilo, el de presentarse como víctima de un Estado malvado y el de practicar el 'peix al cove' (firmó con Aznar el pacto del Majestic), que han empleado todos sus sucesores. Construyó una sociedad a su imagen y semejanza que luego se descubrió que era todo menos un oasis. Aquella querella por apropiación indebida y falsedad en documento mercantil acabó en un cajón, pero fue el primer gran escándalo del nacionalismo catalán. Luego llegaron otros: el 3%, el Palau y el 'caso Pujol', que afecta a todo el clan familiar y que todavía está bajo investigación judicial.
«En adelante, de ética y moral hablaremos nosotros, no ellos», pronunció al poco de llegar al poder
Culla, «amigo» personal del expresidente, con quien ha compartido «cientos» de horas de conversación, cree que para muchos catalanes «personifica la Generalitat». «Con él, la institución se encarna. Es el padre de la Cataluña actual», dice. Coll coincide en que es la figura más importante de Cataluña del último tramo del siglo XX. «Ganó la hegemonía ideológica al PSC y hasta Maragall acabó 'pujoleando'», apunta.

Imagen mitológica

En lo que ya no se ponen de acuerdo estos dos historiadores es en cómo pasará a la historia quien era conocido como el virrey, por el poder que atesoró durante sus 23 años al frente de la Generalitat. Un poder que le permitía verse -sin ser jefe de Estado- con George Bush en el despacho oval o con el emperador de Japón. «Pesará lo último», según Joaquim Coll. Y lo último es la confesión de la fortuna, que a su juicio «oscurece su figura» y provoca un «estropicio» en la imagen casi «mitológica» que a su entender había construido el nacionalismo. «Fue casi un padre espiritual, pero ha caído en desgracia», señala. Culla también considera que tras su confesión se esfumó la magia, pero, en cambio, cree que con el paso del tiempo «será más valorada su obra política que sus pecados». «Él sabe que esa mancha no se borrará nunca, pero entiendo que con el tiempo se minimizará. Prevalecerá el papel político», remata. Pujol confesó en 2014, cuando el 'procés' estaba lanzado, pero Culla mantiene que el exdirigente nacionalista nunca ha vinculado su causa judicial con el hecho de que el Govern se tirara al monte.
Coll ve similitudes con el Rey emérito. «También creo que habría deseado morir antes. Ahora es un lastre para la Corona, como lo es Pujol para el independentismo», asegura. «Estaban en lo alto de un pedestal y ambos se han caído, pero son casos distintos porque las conductas reprochables de uno y otro tienen dimensiones diferentes y porque la naturaleza de estas dos figuras es distinta», argumenta Culla.
Ironías del destino, el partido que fundó quien en 2014 fue desposeído de su título vitalicio de 'molt honorable', Convergència, se ha declarado en concurso de acreedores esta semana como paso previo a su liquidación. La corrupción se lo ha llevado por delante. Y, además, quien en una ocasión fue elegido 'español del año' apenas podrá celebrar su cumpleaños en familia, no solo por el confinamiento, sino porque al menos su hijo mayor, Jordi Pujol junior, el que atesoraba una enorme colección de coches de lujo, estará pendiente de la Audiencia Provincial de Madrid, donde empieza el juicio contra el comisario Eugenio Pino y el inspector Bonifacio Díez Sevillano por el llamado caso del `pendrive´
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Publicado en Diario SUR.
Copiado de Internet por Victoriano Orts Cobos.
Málaga 9 de junio de 2020,
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viernes, 5 de junio de 2020

Descubren la estructura maya más grande y antigua de México



Lugar donde ha sido encontrada mediante material electrónico la estructura maya./EFE
Lugar donde ha sido encontrada mediante material electrónico la estructura maya. / EFE

La plataforma tiene unos 1.400 metros de largo, por entre 10 y 15 de alto, y habría sido construida entre los años 1000 y 800 antes de Cristo



Iker Cortés

IKER CORTÉSMadrid
Es una meseta artificial, compuesta por tierra y arcilla, que se eleva sobre el suelo entre diez y quince metros y se extiende de norte a sur unos 1.400 metros. De ella, además, irradian nueve calzadas. Acaba de ser descubierta en el estado mexicano de Tabasco, al sureste del país, y su construcción esta fechada entre los años 1000 y 800 antes de Cristo (a. C.). «Hasta donde sabemos», dicen los responsables del hallazgo, «es la construcción monumental más antigua que se haya encontrado en el área maya y la más grande en toda la historia prehispánica de la región». Así lo ha contado un equipo de arqueólogos e investigadores en un artículo del que se ha hecho eco la revista científica 'Nature'.
De las imponentes dimensiones de Aguada Fénix, que es como han dado en llamar los científicos a este complejo ceremonial construido por la civilización maya, ha dado cuenta la tecnología LiDAR, la misma que permite a los vehículos autónomos 'ver'. Se trata de una técnica de detección remota que emplea un sistema láser que permite generar información tridimensional sobre la forma y las características de una superficie al sobrevolar un terreno. Las excavaciones en el lugar y las pruebas de radiocarbono permitieron datar tan magna estructura.


Imagen obtenida por sistemas láser.
Imagen obtenida por sistemas láser. / AFP

Una construcción que parece poner en tela de juicio lo que los investigadores sabían hasta el momento de los mayas. Y es que los arqueólogos siempre han pensado que el desarrollo de la civilización maya fue gradual, surgiendo en un primer momento en pequeñas aldeas, que durante el periodo preclásico medio, de 1000 a 350 a. C., adoptaron el sedentarismo junto al uso de la cerámica. «Pero los hallazgos recientes de los primeros complejos ceremoniales están comenzando a desafiar este modelo», apunta la publicación.
Los expertos señalan también que aunque el enclave exhibe algunas similitudes con el centro olmeca de San Lorenzo, la comunidad de Aguada Fénix «probablemente no tenía una desigualdad social tan marcada como la de San Lorenzo». En este sentido, «Aguada Fénix y otros complejos ceremoniales del mismo periodo sugieren la importancia del trabajo comunitario en el desarrollo inicial de la civilización maya», añaden.
La cultura maya comprende desde unos 2.600 años (a. C.) hasta la conquista española (1521) y se divide en periodos formativo, clásico y posclásico. Con una población de casi dos millones de mexicanos de origen maya, esta cultura conserva su vitalidad en el sureste de México, región formada por los estados de Tabasco, Campeche, Quintana Roo y Yucatán, además de todas sus tradiciones, gastronomía y lengua, la segunda más hablada de México, con unos 800.000, después del nahuátl.
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Publicado en Diario SUR.
Copiado/pegado de Internet por Victoriano Orts Cobos.
Málaga 5 de junio de 2020.
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lunes, 1 de junio de 2020

Ideas para romper con el vicio de procrastinar













Ideas para romper con el vicio de procrastinar

La gestión del tiempo es cuestión de método y los hay para todos los gustos: desde librarse de las distracciones y practicar la atención plena a analizar en profundidad la motivación













Rocío Mendoza

ROCÍO MENDOZAMadrid
Si hoy ha decidido que será mejor hacer mañana lo que se planteó iniciar ayer quizá tenga un problema, común de los mortales, denominado procrastinación. Esto es, el aplazamiento constante de tareas que al final desembocan en un desempeño de las mismas bastante mediocre, por la urgencia de hacerlas en el último momento. El resultado suele ser una sensación de estrés y de frustración constantes que, de no ser controlada, rige los pasos de la persona desde los primeros exámenes de la Educación Primaria hasta la entrega de proyectos laborales en la edad adulta. No es una rareza. En mayor o menor medida, cualquier ha procrastinado alguna vez. Y ahora, con el teletrabajo impuesto por la pandemia, hay un repunte de víctimas de esta actitud. Pero quien se sienta habitualmente atrapado en un bucle del que no sabe cómo salir necesita ayuda profesional.
La economista Cristina Benito (Time mindfulness, ed. Grijalbo) habla de 'cronoperfil' a la hora de definir cada tipo de persona y su forma de enfrentar tareas. El procrastinador, reflexiona, sufre lo que denomina incoherencia temporal. «Nuestra visión a largo plazo es superada por la gratificación inmediata, situada en el presente, y la elegimos, en vez de apostar por lo que nos beneficiaría a la larga», explica Benito. Solo cuando el 'yo presente' le ve las orejas al lobo, es capaz de actuar. Y añade: «¿Por qué a pesar de imaginarnos un futuro próspero y saludable acabamos eligiendo bollería industrial sin llegar a emprender ningún plan?» La clave está en analizarse a uno mismo y preguntarse eso: por qué.

De qué tipo es

En esto basa su método Garland Coulson, conocido como 'Capitán tiempo' y cuyo método acaba de ser editado por Cúpula bajo el título 'Deja de perder el tiempo'. El saber por qué lo haces es el primer paso para dejar de hacerlo. En su obra, por un lado, invita al sujeto a identificarse con alguno de los perfiles: complaciente (siempre dice sí a todo y el trabajo se acumula); picaflor (emprende muchos trabajos pequeños y no ahonda en ninguno); perfeccionista (como no lo ve redondo, acaba por abandonarlo); aprensivo (pierde toda la energía pensando en lo ingente de la tarea) o el disimulado (hace un esfuerzo hercúleo en el último momento para no saltarse nunca una fecha de entrega, pero es mediocre).  ¿Se ve en alguno?
Una vez clafisificado, hay que preguntarse por qué se cae en esa actitud. Coulson cree que la clave está en identificar qué sentimientos nos producen las tareas que aplazamos porque ahí suele estar el motivo de la procrastinación. Incluso recomienda hacer una lista con el trabajo, el sentimiento que genera y el grado de exigencia que requiere. Con esos parámetros, su programa a desarrollar en cinco semanas con ejercicios y situaciones prácticas, permite «elegir la estrategia que mejor funcione para tu tipo de retraso y convertirlas en rutinas para cada día».
El objetivo final es encontrar la motivación de la tarea, el otro gran antídoto contra el aplazamiento sistemático. La economista Cristina Benito alude a esto último y recomienda «cambiar el 'he de hacer' por el más motivacional 'quiero hacer'», olvidarse de la perfección, si es el caso, y apostar por la superación. «El perfeccionismo nos envía un mensaje paralizador que dice que 'si no es perfecto no sirve', lo que nos puede conducir os cuenta al desánimo», explica. En el tercer paso, hay que crecer y liberarse de la satisfacción inmediata que ofrece aplazar la tarea en el momento y recordar que esto irá seguido de una sensación de culpa y de estrés. Y, sobre todo, «desterrar las excusas». También propone incorporar recompensas cuando cumplamos con las tareas y trazar prioridades y respetarlas por encima de todo.

Conocer la prioridad real

El hecho de poner en una lista cuáles son las tareas diarias a desarrollar es importante, creen todos los expertos. Pero éstas deben estar dentro de una agenda e incluir tareas más allá del trabajo o los estudios (familia, ocio, hogar, etc.) y que estén ordenadas en función de una prioridad real Todas valen: puede ser ganar más dinero o que la familia esté alimentada con salud. Pero debe ser coherente con lo planificado.
Hecho esto, la clave está en la concentración. Francisco Cirillo, creador del conocido como método Pomodoro, los llama 'ladrones de tiempo' y, Benito añade, «y de serenidad», algo necesario también para aprovechar el tiempo. Van desde las redes sociales, las interrupciones internas (pensamientos) y externas (como llamadas), comer o dormir mal pensando que ahorramos tiempo o asumir compromisos innecesarios al no saber decir 'no'. La atención plena, defiende Benito, es la clave. Cirillo ofrece una técnica enfocada a los estudios y el trabajo, que es dividir la tarea en apartados y dedicar a cada uno 30 minutos: 25 de intensa concentración y 5 de descanso o evasión (cronómetro en mesa) para asimilar y no agotar la mente.


TRES EXPERTOS EN GESTIÓN DEL TIEMPO.
Cristina Benito. 'Time mindfulness' (Ed. Grijalbo)
Esta economista enfoca su técnica en la atención plena, ya que su tesis se basa en que no nos falta tiempo, sino concentración y serenidad, como base de la productividad. Ofrece rutinas de gente eficiente (como identificar las horas de máxima productividad) y cree importante enfocarse en una prioridad. La mala gestión del tiempo llevan a «un estado de crispación permanente», cree.
Francesco Cirillo. 'La técnica Pomodoro' (Ed. Paidós)
El conocido método de gestión del tiempo, editado ahora por Paidós, es muy eficaz estudiantes y consiste en intercalar espacios de descanso para así dejar a la mente que asimile. Consiste en realizar tareas escritas por prioridades en una lista, a ejecutar en bloques de tiempo de 25 minutos con 5 de descanso. También da consejos para eliminar distracciones.
Garland Coulson, 'captain time'. 'Deja de perder el tiempo' (Ed. Libros Cúpula)
Este experto en productividad aporta técnicas y ejercicios para desarrollar a lo largo de cinco semanas en su libro 'Deja de perder el tiempo (Ed. Cúpula), pero da mayor importancia a averiguar por qué la persona cae en el aplazamiento constante de sus tareas como primer paso para corregirse. Junto a ello, la motivación real de la tarea será el siguiente pilar en el que basar una foma de trabajar eficiente.
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Publicado en Diario SUR.
Copiado/pegado de Internet por Victoriano Orts Cobos.
Málaga 1 de junio de 2020.
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