jueves, 24 de mayo de 2012


MAYO EN MÁLAGA
(Jacarandas en flor)
I
¡Cielo nítido!
¡Suave brisa!
¡Embriagador aroma!
¡¡Madre santa,
Qué deslumbre de belleza!!
***
MAYO EN SUS MONTES
(Retamas en flor)
II
¡Luminarias de oro
Invertidas al Cielo
Relumbrando en la Tierra.
***
Victoriano Orts Cobos.

sábado, 12 de mayo de 2012


JUANA DE IBARBOUROU
Melo, Uruguay.1892-1979, Montevideo
MUJERES POETAS, XIII.
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Fotografía:es.wikipedia.org

Breve Semblanza
Su padre, Vicente Morales, español, de Galicia, nació en Lorenzana, (Lugo). Su madre, Valentina Morales, pertenecía a una de las familias españolas más antiguas de Uruguay.
Juana de Ibarbourou nació y vivió en Melo, Uruguay hasta la edad de 18 años. Sobre su niñez y sus vivencias allí escribió:
“Fue mi paraíso al que no he querido volver para no perderlo, pues no hay cielo que se recupere ni edén que se repita. Va conmigo, confortándome en las horas negras tan frecuentes (...) Allí volará mi alma cuando me toque dormir el sueño más largo y profundo que Dios me conceda a mí, la eterna insomne”.  
En 1929 recibió en el Salón de los Pasos Perdidos del Palacio Legislativo de Montevideo el título de “Juana de América”.
Fue enterrada con honores de Ministro de Estado en el panteón familiar del Cementerio de Buceo.
De su extensa biografía lírica he elegido dos poemas:
EL FUERTE LAZO, Y,
LA HIGUERA.
El primero, compuesto por 16 pareados en versos de variadas sílabas métricas: (trisílabos, tetrasílabos, hexasílabos y dodecasílabos,) es para mi pobre entender un ingenio de composición poética.
El segundo, también caprichoso en su composición, es de rima libre o asonante y de una dulzura tan melosa como la pulpa de una breva grieteada de la higuera del poema.
V.O.C.
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EL FUERTE LAZO.
Crecí
Para ti.
Tálame. Mi acacia
Implora a tus manos su golpe de gracia.
Florí
Para ti.
Córtame. Mi lirio,
Al nacer dudaba ser flor o ser cirio.
Flui
Para .ti.
Bébeme. El cristal
Envidia lo claro de mi manantial.
Alas di
Por ti.
Cázame. Falena,
Rodeó tu llama de impaciencia llena.
Por ti sufriré.
¡Bendito sea el daño que tu amor me dé!
¡Bendita sea el hacha, bendita la red,
Y loadas sean tijeras y sed!
Sangre de costado
Manaré,  mi amando.
¿Qué broche más bello, qué joya más grata,
Que por ti una llaga color escarlata?
En vez de abalorios para mis cabellos,
Siete espinas largas hundiré entre ellos.
Y en vez de zarcillos pondré en mis orejas,
Como dos rubíes, dos ascuas bermejas.
Me verás reír,
Viéndome sufrir.
Y tú llorarás,
Y entonces... ¡más mío que nunca serás!
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LA HIGUERA
Porque es áspera y fea,
Porque todas sus ramas son grises
Yo le tengo piedad a la higuera.
En mi quinta hay cien árboles bellos,
Ciruelos redondos,
Limoneros rectos
Y naranjos de brotes lustrosos.
En las primaveras
Todos ellos se cubren de flores
En torno a la higuera.
Y la pobre parece tan triste
Con  sus gajos torcidos, que nunca
De apretados capullos se viste…
Por eso,
Cada vez que yo paso a su lado
Digo, procurando
Hacer dulce y alegre mi acento:
“Es la higuera el más bello
De los árboles todos del huerto.”
Si ella escucha,
Si  comprende el idioma en que hablo,
¡Qué dulzura tan honda hará nido
En su alma sensible de árbol!
Y tal vez, a la noche,
Cuando el viento abanique su copa,
Embriagada de gozo le cuente:
¡Hoy  a mí me dijeron hermosa.
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Copiado del libro “Las mil mejores poesías
De la Lengua Castellana”
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(Re)visado el día 19 de agosto de 2016.
V.O.C.





domingo, 6 de mayo de 2012


ALFONSINA STORNI
Sala Capriasca, Suiza. 1892-1938, Mar del Plata, Argentina.
MUJERES POETAS XII.
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Fotografía:es.wikipedia.org

Breve semblanza
Desde pequeña ayudó a sus padres en el trabajo familiar del bar que poseían.
Desde muy joven trabajó de maestra, profesión que compaginaba con su afición literaria.
A los 19 años (1911) se convirtió en madre soltera: tuvo un hijo (Alejandro) de una relación no estable.
A los 43 años (1935) la operaron de un cáncer de mama.
Tres años después, 1938, tomó la tremenda decisión, (motivos le sobrarían) de adentrarse en el mar para anestesiar para siempre su dolor.
En los últimos días de su existencia había escrito su último poema titulado “Voy a dormir”, que envió al Diario La Nación y que fue publicado días después de su fallecimiento.
Para homenajear su recuerdo he elegido dos poemas titulados:
“Carta lírica a otra mujer”, y como no podía ser de otra manera; “Voy a dormir”.
El primer poema está compuesto por 82 versos endecasílabos, a excepción  del último que es un pentasílabo.
El segundo es un soneto estructurado también en endecasílabos con rima libre o asonante. No era el momento idóneo de perder tiempo en buscar consonancias. Además, ella, dentro de su gran drama, tendría la certeza de que iba a ser el poema más leído de su extensa obra lírica.
Descanse en paz para siempre Alfonsina Storni, y nosotros, gocemos de Su Obra. 
V.O.C.
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Carta Lírica a otra mujer
Vuestro nombre no sé, ni vuestro rostro
conozco yo, y os imagino blanca,
débil como los brotes iniciales,
pequeña, dulce… Ya ni sé… Divina.
En vuestros ojos, placidez de lago
que se abandona al sol y dulcemente
le absorbe su oro mientras todo calla.

Y vuestras manos, finas, como aqueste
dolor, el mío, que se alarga, alarga.
Y luego seme muere y se concluye,
así como lo veis, en algún verso.
¡Ah!, ¿sois así? Decidme si en la boca
tenéis un rumoroso colmenero,
si las orejas vuestras son a modo
de pétalos de rosas ahuecados…
Decidme si lloráis, humildemente,
mirando las estrellas tan lejanas,
y si en las manos tibias se os aduermen
palomas blancas y canarios de oro.
Porque todo eso y más vos sois, sin duda,
vos, que tenéis al hombre que adoraba
entre las manos dulces, vos la bella
que habéis matado, sin saberlo acaso,
toda la esperanza en mí…Vos su criatura.
Porque él es todo vuestro: cuerpo y alma
estáis gustando del amor secreto
que guardé silencioso…Dios lo sabe
por qué yo no alcanzo a penetrarlo.
Os lo confieso que una vez estuvo
tan cerca de mi brazo, que a extenderlo
acaso mía aquella dicha vuestra
me fuera ahora… ¡Sí!, acaso mía…
Más ved, estaba el alma tan gastada
que el brazo mío no alcanzó a extenderse,
la sed divina, contenida entonces
me pulió el alma… ¡Y él ha sido vuestro!
¿Comprendéis bien? Ahora, en vuestros brazos
él se adormece y le decís palabras
pequeñas y menudas que semejan
pétalos volanderos y muy blancos.
Acaso un niño rubio vendrá luego
a copiar en los ojos inocentes
los ojos vuestros y los de él unidos
en un espejo azul y cristalino…
¡Oh, ceñidle la frente! ¡Era tan amplia!
¡arrancaban tan firmes los cabellos
a grandes ondas, que a tenerla cerca
no hiciera yo otra cosa que ceñirla!
Luego, dejad que en vuestras manos vaguen
los labios suyos; él me dijo un día
que nada era tan dulce al alma suya
como besar las femeninas manos…
Y acaso alguna vez, yo, la que anduve
vagando por afuera de la vida
-como aquellos filósofos mendigos
que van a las ventanas señoriales
a mirar sin envidia toda fiesta-
me allegue humildemente a vuestro lado
y con palabras quedas, susurrantes,
os pida vuestras manos un momento
para besarlas yo, como él las besa…

Y al recubrirlas lenta, lentamente,
vaya pensando; aquí se aposentaron
¿cuánto tiempo, sus labios, cuánto tiempo
en las divinas manos que son suyas?
¡Oh, qué amargo deleite, este deleite
de buscar huellas suyas y seguirlas,
sobre las manos vuestras tan sedosas,
tan finas, con sus venas tan azules!
¡Oh, que nada podría, ni ser suya,
ni dominarle el alma,  ni tenerlo
rendido aquí a mis pies, recompensarme
este horrible deleite de hacer mío
un inefable, apasionado rastro.
Y allí en vos misma, sí, pues sois barrera,
barrera ardiente, viva, que al tocarla
ya me remueve este cansancio amargo,
este silencio de alma en que me escudo,
este dolor mortal en que me abismo,
esta inmovilidad del sentimiento
que sólo salta, bruscamente, cuando
nada es posible!

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VOY A DORMIR
Dientes de flores, cofia de rocío,
manos de hierbas, tú, nodriza fina,
tenme puestas las sábanas terrosas
y el edredón de musgos escardados.

Voy a dormir, nodriza mía, acuéstame.
Ponme una lámpara a la cabecera,
una constelación, la que te guste,
todas son buenas; bájala un poquito.

Déjame sola: oyes romper los brotes,
te acuna un pie celeste desde arriba
y un pájaro te traza unos compases

para que olvides. Gracias…Ah, un encargo,
si él llama nuevamente por teléfono
le dices que no insista, que he salido...

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Copiado del libro "Las mil mejores poesías
de la Lengua Castellana" , (el primero) y de
es.wikipedia.org (el segundo)
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(Re)visado el día 19 de agosto de 2019.
V.O.C.



sábado, 28 de abril de 2012

Gabriela Mistral

GABRIELA MISTRAL
(Lucila de María del Perpetuo Socorro Godoy Alcoyaga)
Vicuña, (Chile) 1889-1957. Nueva York, (EE.UU)
MUJERES POETAS. XI.
Fotografía:www.bibliotecaspublicas.cl
Breve semblanza
Utilizó el seudónimo literario en homenaje a dos de sus poetas favoritos: El italiano Gabriele D`Annunzio y el francés Frédéric Mistral.
En 1945 le concedieron el Premio Nobel de Literatura.
Es la primera y única escritora en Lengua Castellana que ha recibido dicho galardón.
Aunque su padre abandonó el hogar cuando ella tenía solo tres años, Gabriela Mistral lo quiso y siempre lo defendió. Cuenta que  encontró unos versos suyos muy “bonitos”. “Esos versos de mi padre, los primeros que leí, despertaron mi pasión por la poética;” escribió.
A los 15 años se enamoró platónicamente de Alfredo Videda Pineda, hombre rico y hermoso, más de 20 años mayor que ella, con el que se carteó durante casi año y medio.
En 1906 conoció a Romelio Ureta, funcionario de ferrocarril. Éste sacó un dinero de la caja del ferrocarril donde trabajaba con el fin de ayudar a un amigo; como no lo pudo devolver, Ureta se suicidó en 1909.
Más tarde – a raíz de su triunfo en los Juegos Florales con Sonetos de la muerte, versos que relacionaron con el suicida – nació el mito, que tuvo amplia difusión, del gran amor entre ambos.
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BALADA
Él pasó con otra.
¡Yo le vi pasar!
Siempre dulce el viento
Y el camino en paz.
¡Y estos ojos míseros
Le vieron pasar!
Él va amando a otra
Por la tierra en flor.
Ha abierto el espino,
Pasa una canción.
¡Y él va con la otra
Por la tierra en flor!
Él besó a la otra
A orillas del mar.
Resbaló en las olas
La luna de azahar.
¡Y no untó mi sangre
La extensión del mar!
Él irá con otra
Por la eternidad.
Habrá cielos dulces.
(Dios quiera callar.)
¡Y él será con otra
Por la eternidad!
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NOCTURNO
Padre nuestro, que estás en los cielos,
¿Por qué te has olvidado de mí?
Te acordaste del fruto en febrero,
Al llagarse su pulpa rubí.
¡Llevo abierto mi costado
Y no quieres mirar hacia mí!
Te acordaste del negro racimo
Y lo diste al lagar carmesí,
Y aventaste las hojas del álamo
Con tu aliento, en el aire sutil.
¡Y en el ancho lagar de la muerte
Aún no quieres mi percho oprimir!
Caminando vi abrir las violetas;
El falerno del viento bebí,
Y he bajado, amarillos, mis párpados
Por no ver más enero ni abril.
Y he apretado la boca anegada
De la estrofa que no he de exprimir.
¡Has herido la nube de otoño
Y no quieres volverte hacia mí!
Me vendió el que besó mi mejilla;
Me negó por la túnica ruin.
Yo en mis versos el rostro con sangre,
Como Tú sobre el paño,  le di;
Y en mi noche del Huerto me han sido:
Juan, cobarde, y el Ángel, hostil.
Ha venido el cansancio infinito
A clavarse en mis ojos, al fin;
El cansancio del día que muere
Y el del alba, que debe venir;
¡El cansancio del cielo de estaño
Y el cansancio del cielo de añil.
Ahora suelto la mártir sandalia
Y las trenzas pidiendo dormir.
Y perdida en la noche levanto
El clamor aprendido de Ti
Padre nuestro que estás en los cielos,
¿Por qué te has olvidado de mí?:
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APEGADO A MÍ
Velloncillo de mi carne
Que en mi entraña yo tejí,
Velloncillo friolento,
¡Duérmete apegado a mí!
La perdiz duerme en el trébol
Escuchándolo latir.
No se turben mis alientos,
¡Duérmete apegado a mí!
Hierbecita temblorosa
Asombrada de vivir,
No te sueltes de mi pecho:
¡Duérmete apegado a mí!
Yo que todo lo he perdido
Ahora tiemblo de dormir.
No resbales de mi brazo:
¡Duérmete apegado a mí.
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Copiado del libro "Las mil mejores poesías
de la Lengua Castellana" de J.Bergua" 
(Re)visado el día 17 de agosto de 2016.
V.O.C.
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martes, 10 de abril de 2012

DELMIRA AGUSTINI
Montevideo, Uruguay. (1886-1914), Montevideo.
MUJERES POETAS. X.
Fotografía:es.wikipedia.org


Breve semblanza.

Delmira Agustini fue criada en una familia que a pesar de ser conservadora y tener conductas estrictas, le dieron la posibilidad de cultivarse culturalmente y desarrollar su creatividad.
Fue una niña precoz. Además de componer versos desde que tenía 10 años realizó estudios de francés, música y pintura.
Su poesía expresó el erotismo femenino en una época en la que el mundo estaba dominado por el hombre.
Contrajo matrimonio con Enrique Job Reyes el 14 de agosto de 1913, pero por desavenencias conyugales lo abandonó un mes y medio después, divorciándose el 5 de junio de 1914.En julio del mismo año muere asesinada por su exesposo, quien después se suicidó.
Wikipedia
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Con 18 años murió Juana Borrero. (Mujeres Poetas .IX.) Demasiado joven, pero de muerte natural. (De enfermedad natural).
 No es el caso de Delmira  Agustini, que murió a los 28, de “enfermedad machista”. Un “macho” estancado en la era Cromañón, consideró que ya había vivido suficiente y como si de un objeto de su propiedad se tratara acabó con su vida.
¡Qué pena que haya seres tan cobardes y retorcidos capaces de actuar de manera tan infame! Con lo bien que hubiese quedado este primate suicidándose antes de cometer tan atroz barbaridad.
Delmira murió tempranamente, pero su obra, extensa y sensorial vivirá por los siglos para gloria de la cultura.
V.O. C.
 MIS AMORES
 Hoy han vuelto.
Por todos los senderos de la noche han venido
A llorar en mi lecho.
¡Fueron tantos, son  tantos!
Yo no sé cuales viven, yo no sé cual ha muerto.
Me lloraré yo misma para llorarlos todos.
La noche bebe el llanto como un pañuelo negro.
Hay cabezas doradas al sol, como maduras…
Hay cabezas tocadas de sombra y de misterio,
Cabezas coronadas de una espina invisible,
Cabezas que sonrosa la rosa del ensueño,
Cabezas que se doblan a cojines de abismo,
Cabezas que quisieran descansar en el cielo,
Algunas que no alcanzan a oler a primavera,
Y muchas que trascienden a las flores de invierno.
Todas esas cabezas me duelen como llagas…
Me duelen como muertos…
¡Ah…!, y los ojos…, los ojos me duelen más: ¡son dobles…!
Indefinidos, verdes, grises, azules, negros,
Abrasan si fulguran,
Son caricias, dolor, constelación, infierno.
Sobre toda su luz, sobre todas sus llamas,
Se iluminó mi alma y se templó mi cuerpo.
Ellos me dieron sed de todas esas bocas…
De todas esas bocas que florecen mi lecho:
Vasos rojos o pálidos de miel o de amargura
Con lises de armonía o rosas de silencio,
De todos esos vasos donde bebí la vida.
De todos esos vasos donde la muerte bebo…
El jardín de sus bocas venenoso, embriagante,
 En donde respiraba “sus” almas. Y  “sus” cuerpos.
Humedecido en lágrimas
Ha rodeado mi lecho…
Y las manos, las manos colmadas de destinos
Secretos y alhajadas de anillos de misterio…
Hay manos que nacieron con guantes de caricia,
Manos que están colmadas de la flor del deseo,
Manos en que se siente un puñal nunca visto,
Manos en que se ve un intangible cetro;
Pálidas o morenas, voluptuosas o fuertes,
En todas, todas ellas puede  engarzar un sueño.
Con tristeza de alma
Se doblegan los cuerpos,
Sin velos, santamente
Vestidos de deseo.
Imanes de mi brazo, panales de mi entraña
Como a invisible abismo se inclinan a mi lecho…
¡ah,  entre todas las manos, yo he buscado tus manos!
Tu boca entre las bocas, tu cuerpo entre los cuerpos,
De todas las cabezas yo quiero tu cabeza,
De todos esos ojos, ¡tus ojos sólo quiero!
Tú  eres el más triste, por ser el más querido,
Tú has llegado el primero por venir de más lejos…
¡Ah, la cabeza oscura que no he tocado nunca
Y las pupilas claras que miré tanto tiempo!
Las ojeras que ahondamos la tarde y yo inconscientes,
La palidez extraña que doblé sin saberlo,
Ven a mí: mente a mente;
Ven a mí: ¡cuerpo a cuerpo!
Tú me dirás qué has hecho de mi primer suspiro.
Tú me dirás qué has hecho del sueño de aquel beso…
Me dirás si lloraste cuando te dejé solo…
¡Y me dirás se has muerto…!
Si has muerto,
Mi pena enlutará la alcoba lentamente,
Y estrecharé tu sombra hasta apagar mi cuerpo.
Y en el silencio ahondado de tinieblas,
Y en la  tiniebla ahondada de silencio,
Nos velará llorando, llorando hasta morirse
Nuestro hijo: el recuerdo.     
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LO INEFABLE
Yo muero extrañamente… No me mata la vida,
No me mata la muerte, no me mata el amor;   
Muero de un pensamiento mudo como una herida…
¿No habéis sentido nunca el extraño dolor

De un pensamiento inmenso que se arraiga a la vida,
Devorando alma y carne, y no alcanza a dar flor?
¿Nunca llevasteis dentro una estrella dormida
Que os abrazaba enteros y no daba un fulgor?...

¡Cumbre de los martirios!... llevar eternamente
Desgarradora y árida, la trágica simiente
Clavada en las entrañas como un diente feroz!

¡Pero arrancarla un día en una flor que abriera
Milagrosa, inviolable!… ¡Ah más grande no fuera
Tener entre las manos la cabeza de Dios!...
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Copiado del libro "las mil mejores poesías
de la Lengua Castellana y; de www.amediavoz.com
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(R)evisado el día 16 de agosto de 1916.
V.O.C.