martes, 27 de agosto de 2019

LA LEY O LA VIDA

Salvar vidas en el mar no es solo una obligación legal, es un imperativo moral




Imagen de archivo del Open Arms. /
Imagen de archivo del Open Arms. 

ANTONIO CHACÓN FELIPE
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EL derecho fundamental primordial, la fuente de todos los demás, es el derecho a la vida, reconocido por la Declaración Universal de Derechos Humanos de la ONU, la Carta de los Derechos Fundamentales de la UE o la Constitución española. Por tanto, en todo Estado de derecho que se precie, la ley debe ante todo y antes que nada proteger la vida de toda persona y castigar a quien atente contra ella, la maltrate o la ponga en peligro, sean otras personas o instituciones (gubernamentales o no). Mas demasiadas veces la ley es esgrimida por los Estados para matar o dejar morir al que no lo desea. El caso del Open Arms es el penúltimo ejemplo. Italia, Malta y España han hecho dejación de su función vital durante los 19 días que han forzado al barco español a navegar a la deriva con los inmigrantes que rescataron en el Mediterráneo.
Así lo ve el propio fiscal de Agrigento, que enmendando la plana a su xenófobo ministro del Interior, el hiperbólico Matteo Salvini, ordenó el desembarco del Open Arms en Lampedusa. El informe del fiscal, al que ha tenido acceso El Mundo, deja bien claro que el buque estaba obligado a socorrer a los inmigrantes y los tres países implicados a cooperar en el rescate. En el documento se explica que el Open Arms «informó al MRCC (el centro de coordinación de rescate marítimo) de Roma que habría pedido puerto seguro también a Malta y a España». El buque no entró en Malta porque esta pedía formalmente a Italia que Lampedusa fuera el puerto seguro. Asimismo, la ONG asegura que siempre ha mandado copia de todos los correos enviados a Roma al MRCC de Madrid. Por tanto, el Gobierno de Pedro Sánchez siempre tuvo conocimiento de la grave situación del barco. En cambio, tardó 17 días en intervenir.
Para más inri, la vicepresidenta Carmen Calvo ha llegado a advertir al Open Arms que «no tiene permiso para rescatar» y que, por ello, afronta una multa de hasta 901.000 euros. Sin embargo, esa prohibición contraviene el artículo 98 de la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar, suscrita por España, que asegura que «todo Estado exigirá al capitán de un buque que enarbole su pabellón que (...) preste auxilio a toda persona que se encuentre en peligro de desaparecer en el mar». Y añade que todo Estado ribereño, cuando las circunstancias lo exijan, cooperará con los Estados vecinos.
Por ende, España, Malta e Italia no pueden impedir los rescates en el mar ni perseguir a quienes lo hacen, porque están obligados por la legislación internacional, pero, sobre todo, porque salvar y proteger vidas humanas es un imperativo categórico, moral. Y quien cuestione esto o es un cínico o un canalla afortunado o un (pos)fascista. Y sí, la acción del Open Arms y barcos similares no es solo humanitaria, es política, porque es una sonrojante llamada de atención a los gobiernos europeos para que hagan de una vez lo que deben hacer. Y mientras estos no actúen, se necesitarán más Open Arms.
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Copiado de Internet por Victoriano Orts Cobos.
Málaga 27 de  Agosto de 2019.




lunes, 19 de agosto de 2019

El Open Arms rechaza la oferta de Sánchez para desembarcar en España





La ONG insiste en que la ley del mar le permite desembarcar en Italia a los 107 migrantes que lleva a bordo, mientras Salvini se jacta de su victoria





Ander Azpiroz

ANDER AZPIROZMadrid
El Gobierno español movió ficha 18 días después, pero, al menos de momento, su estrategia, o gesto humanitario según argumentó, no da resultado. El penúltimo obstáculo a la enésima crisis migratoria en el Mediterráneo se resume en que el Open Arms ha dicho que no, una negativa que se suma a una larga lista de desencuentros entre la UE, los socios comunitarios, las fuerzas políticas italianas y la organizaciones no gubernamentales.
Fue el mismo Pedro Sánchez el que este domingo ofreció el puerto de la ciudad gaditana de Algeciras para acoger a los 107 migrantes que aún permanecen a bordo del barco de bandera española. Fue, en realidad, algo más que una invitación amistosa. El Open Arms recibió un mensaje desde el Centro de Coordinación Marítimo, dependiente de Fomento, con el que se le ordenó dirigirse a Algeciras. Pero el barco de bandera española se negó. Poco después, el Gobierno emitió otro comunicado en el que ofrecía al barco acoger a sus náufragos en el puerto español más cercano.
El director de la ONG, Òscar Camps, descartó casi de inmediato navegar 1.780 kilómetros hasta Algeciras, lo que se traduce en unos cinco días de travesía que se añadirían a los 18 ya contabilizados para los rescatados. Según Camps, Algeciras es el puerto más lejano del Mediterráneo y la situación en el barco es «insostenible». Para el Open Arms tampoco valen los puertos españoles, más cercanos, como Palma de Mallorca o Mahón. «Navegar a España es inviable», se asegura.
La ONG española sigue empeñada en desembarcar en la isla italiana de Lampedusa, el puerto más cercano al rescate y donde, según dicta la ley internacional del mar, el lugar en el que se debe desembarcar a los náufragos recogidos en estas aguas del Mediterráneo central. La cuestión es que Matteo Salvini no está dispuesto a permitirlo. A día de hoy, el titular del Interior italiano, más que un ministro, se asemeja más bien 'il capo' del Gobierno de Roma, para impotencia del presidente de la República, Sergio Mattarella, o del primer ministro, Giuseppe Conte. Insiste la ONG española en que el paso dado por el Ejecutivo socialista llega cuando la situación es ya crítica. De hecho, sus responsables anunciaron el sábado que no podían asegurar la seguridad del centenar de migrantes a bordo, algunos de los cuales amenazan incluso con el suicidio.
Este domingo, la ONG española informó a través de un vídeo publicado en Twitter de que cuatro de los migrantes fueron rescatados tras lanzarse al mar para intentar alcanzar a nado Lampedusa. O, lo que es lo mismo, el destino europeo que les ha supuesto recorrer miles de kilómetros desde sus países de origen y, en muchos casos, padecer abusos, torturas y hasta esclavismo.

Pulso a Salvini

Desembarcar en España es una posibilidad que siempre ha estado sobre la mesa. No obstante, la ONG ha mantenido el pulso a Salvini para hacer cumplir la ley internacional del mar. Tampoco el Gobierno español ahorra críticas hacia el ministro del Interior del país transalpino. En un comunicado hecho público ayer, Moncloa denuncia «la inconcebible respuesta de las autoridades italianas, y en concreto de su ministro de Interior, Matteo Salvini, de cerrar todos sus puertos y las dificultades expuestas por otros países del Mediterráneo Central». Y esta actitud, se añade, «ha llevado a España a liderar nuevamente la respuesta a una crisis humanitaria». Una vez en el puerto seguro, los migrantes serían repartidos entre los países que se han ofrecido a la Unión Europea para acogerlos, que además de España son Francia, Portugal, Alemania, Luxemburgo y Rumanía.
Al mismo tiempo que Moncloa, Exteriores emitió otro comunicado más duro si cabe con Italia. El ministro Josep Borrell ha mantenido contactos en las últimas horas con su homólogo del país transalpino, sin que haya recibido garantías de que el desembarco se pueda producir en las próximas horas. Ello a pesar de que España ha garantizado que ninguno de los migrantes permanecería en territorio italiano tras desembarcar.
Exteriores advierte que «considerará la posibilidad de actuar ante la Unión Europea o ante las instituciones garantes de los derechos humanos y del derecho marítimo internacional, contra la actitud mantenida por el gobierno italiano». Lejos de sentirse intimidado, Salvini no tardó en cantar victoria. «Quien resiste, vence», escribió en Twitter.
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¡Hasta cuando durará este tremendo e inhumano drama! y... ¿ Como acabará? Sin lugar a dudas es vergonzoso que casos tan lacerantes como éste ocurran y que personajes que podrían solventarlos miren para otro lado alegando que defienden los derechos de su pueblo.
¿Con esta actitud defienden también los derechos y deberes de su religión?
Victoriano Orts Cobos.
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Publicado en Diario SUR.
Copiado/pegado de Internet por Victoriano Orts Cobos.
Málaga 19 de Agosto de 2019.
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sábado, 10 de agosto de 2019

TONI MORRISON, REPORTAJES

Muere Toni Morrison, la primera mujer negra que ganó el Nobel de Literatura








Muere Toni Morrison, la primera mujer negra que ganó el Nobel de Literatura

La autora de obras como 'La canción de Salomón' o 'Beloved' fallece a los 88 años








Álvaro Soto

ÁLVARO SOTOMadrid
La literatura de Toni Morrison (Lorain, Ohio, 1931-Nueva York, 2019) estuvo marcada por su origen, la de una mujer negra en los Estados Unidos de los años 30. Hasta su nacimiento, en Ohio, estuvo marcado por el racismo: allí huyó su familia materna para escapar de los linchamientos en Alabama. Su talento y su experiencia vital la convirtieron en la voz de los afroamericanos de los Estados Unidos. Morrison, la primera mujer negra en ganar el Premio Nobel de Literatura, murió este lunes a los 88 años tras una breve enfermedad, según informó su familia. «Aunque su fallecimiento representa una enorme pérdida, estamos agradecidos de que viviera una larga y bien aprovechada vida», aseguró la familia en un comunicado.
Morrison publicó once novelas, multitud de ensayos y hasta libros infantiles. Sus obras más importantes fueron 'La canción de Salomón', con la que ganó en 1977 el Premio del Círculo de Críticos de Estados Unidos, y 'Beloved', que le dio el Pulitzer en 1988 y le abrió las puertas del Nobel. Fue una escritora adorada por la crítica, pero también por el público: sus libros siempre estaban entre los más vendidos y ella no eludía acudir a los programas de televisión de más audiencia, como el de la presentadora Oprah Winfrey.
Utilizando todos esos púlpitos supo Morrison sacar la realidad de los negros en Estados Unidos desde el gueto hacia una audiencia amplia y variada, editando una celebrada autobiografía de Mohamed Ali o lanzando 'The Black Book', un libro de fotografías, ensayos e ilustraciones sobre el mundo negro desde la esclavitud hasta los años 70.
Formada en la Universidad de Howard, de larga tradición de alumnos afroamericanos, en los años 60 se casó con el arquitecto jamaicano Harold Morrison, con quien tuvo dos hijos, de quien se divorció pronto y cuyo apellido tomó para cambiar su verdadero nombre, Chloe Ardelia Wofford. Enseñó inglés en Houston y hasta una edad muy tardía, los 39 años, en 1970, no publicó su primera novela, 'Ojos azules', escrita a ratos perdidos entre su trabajo como editora y su maternidad solitaria, y que no fue precisamente un superventas.
Pero el éxito no tardó en llegar. En 1973, su segunda novela, 'Sula', sobre la amistad entre dos mujeres negras, fue nominada para el National Book Award y en 1977 la escritora alcanzó la gloria con 'La canción de Salomón', la vida de un hombre de negocios negro que trata de ocultar sus orígenes para integrarse en la sociedad blanca.

Fantasía y realidad

'La canción de Salomón' resume algunas de las características del conjunto de la obra de Morrison: su compromiso con el mundo de los afroamericanos y el retrato de los guetos (no obvia nunca el alcoholismo, las violaciones y el incesto) y un estilo que mezcla fantasía y realidad y que muchos asimilan con el realismo mágico de la literatura hispanoamericana. Así, un fino hilo tirado desde el Norte de América hasta el Sur del continente une a Toni Morrison con otro ganador del Nobel, Gabriel García Márquez. Para ella, el estilo es «el armario donde vas colocando vestidos y vestidos, que son los personajes, los que de verdad me interesan».
'Beloved', publicada en 1987, es su obra maestra. La dura historia de una esclava que huye de Kentucky hasta el Estado Libre de Ohio y que tantos paralelismos tiene con la propia vida de la autora encontró el aplauso unánime. Fue nominada al National Book Award, el galardón más importante de las letras norteamericanas, aunque no lo ganó, lo que desató una campaña de escritores afroamericanos en apoyo de Morrison. Pero los premios estaban a la vuelta de la esquina: primero, el Pulitzer, en el 88, y un lustro después, con la publicación de 'Jazz', el Nobel de Literatura.
La Academia Sueca dijo de Morrison que su obra «está caracterizada por una fuerza visionaria y una trascendencia poética que da vida a aspectos esenciales de la realidad norteamericana». En su discurso de aceptación, la escritora habló sobre el poder del relato y la necesidad de dar contexto a la vida de los negros. En la primera década del siglo XXI, una selección de críticos, editores y escritores eligió 'Beloved' como la mejor novela norteamericana de ficción de entre 1981 y 2006.
Políticamente, Toni Morrison respaldó al Partido Demócrata. Ella fue la autora de una frase que hizo fortuna: «Bill Clinton es nuestro primer presidente negro». En 2008 mostró su apoyo a Barack Obama. «Me sentí poderosamente patriótica durante su toma de posesión. Me sentía como una niña», dijo entonces. Cuatro años más tarde, en 2012, recibió de manos del primer presidente negro la Medalla Presidencial de la Libertad. Su compromiso con la raza influyó en su visión del feminismo, que Morrison alejó de la tradicional visión blanco-centrista para ampliarlo a las mujeres negras.
****************************************************************************Publicado en Diario SUR.
Copiado/pegado de Internet por Victoriano Orts Cobos,
Málaga 10 de agosto de 2019.

martes, 6 de agosto de 2019

Luc André Diouf: «He sufrido racismo»





Luc André Diouf, diputado del PSOE por Canarias/EFE
Luc André Diouf, diputado del PSOE por Canarias / EFE

Es el primer diputado de origen senegalés en España. Durmió en la calle y recibió insultos: «No guardo rencor»

SUSANA ZAMORA
Llegó en 1992 a Las Palmas de Gran Canaria con un visado de turista de un mes para reconocer a su hija, fruto de la relación con su novia senegalesa, que ya vivía de forma legal en España. Pero la convivencia resultó imposible y Luc tuvo que dormir 45 noches en la playa. Solo comía una vez al día y acabó enfermando de neumonía. Fue operado dos veces. A punto estuvo de que lo expulsaran. Su fe en Dios y su conocimiento de la Biblia lo acercaron a un sacerdote en el hospital, que le ayudó en su formación. Metió cabeza en CC OO, hasta que un día recibió una llamada: «Hola, soy Pedro Sánchez». No se lo creyó. Hoy es secretario ejecutivo de Política de Refugiados del PSOE y diputado socialista por Las Palmas.
- ¿Cómo recuerda aquellos días durmiendo al raso?
- Muy duros. Una realidad que jamás hubiera imaginado estando en Senegal, pero que me ha curtido para poder afrontar mi estancia en España. Me han enseñado a valorar lo que es tener algo para comer y me han hecho crecer personal y profesionalmente.
- ¿A qué temía más, al hambre o a la Policía?
- A la Policía, sin duda, porque ser retenido y expulsado está muy mal visto en mi país. Se considera un fracaso, una vergüenza. Cuando alguien emigra, las expectativas en el continente africano son muy grandes.
¿Ha sentido la necesidad de ajustar cuentas con alguien ahora que tiene una situación más solvente?
- Jamás. Mi padre decía que el rencor no es propio de una persona sana. Al contrario; si he ofendido a alguien, siempre he pedido disculpas, como cuando me vi envuelto en un problema legal por un comportamiento racista. Del 2000 al 2005 sufrí insultos a diario, menosprecios, pintadas, con frecuencia tenía que oír: «Negro asqueroso, ¡qué pena que Franco no esté!», pero no puedo sentir rencor, ¿qué ganaría? Nada.
Pero le condenaron a año y medio por aquel suceso...
- Es el único 'pero' que se me puede poner en los 27 años que llevo en España. Un martes de carnaval salí a comprar y una persona me interpeló. Era del grupo de los racistas del barrio. Empezó a acusarme, a preguntarme por qué quería que cerrase el bar del barrio. En una reunión de vecinos, yo fui partidario de que quien lo hiciera, se le multase y se respetase la ordenanza municipal. Me dijeron que quién era yo para querer mandar en Canarias, que era su tierra, que si viviese Franco ya estaría expulsado o muerto. No quise seguir hablando y empezaron los insultos a mí y a mi pareja, que era de Tenerife. Pero lo que me hizo saltar fue cuando me dijo: «Me cago en tus muertos». Mi padre había fallecido hacía un mes y no pude ir al entierro por el trabajo. Me dolió mucho. No quiso disculparse y al irme, me agarró de la camisa e intentó darme un cabezazo. Lo esquivé, pero lo intentó de nuevo y respondí. Resultó malherido y me denunció; yo a él también, por racismo, y le multaron. A mí me condenaron a un año y medio de prisión, pero, al no tener historial delictivo, no tuve que cumplir la pena. En 2010 se cancelaron aquellos antecedentes. Supongo que algunos utilizarán este suceso, pero no me preocupa.




Personal

Origen
Luc André Diouf (isla Fadiouth, 1965) nació en el seno de una familia católica perteneciente a la etnia serer, dedicada a la agricultura y la ganadería. Son seis hermanos
Formación
Cursó un año de Ciencias Económicas en la Universidad de Dakar. Acabar la carrera es su asignatura pendiente. Habla seis idiomas
Trayectoria
Trabajó 17 años en CC OO. Fundó varias asociaciones. En 2001, obtuvo la nacionalidad española

- ¿Qué medidas pondría en marcha para que la inmigración dejara de ser un problema?
- La migración es una realidad social, que ha existido desde que el mundo es mundo. Para que sea entendida, respetada y reconocida en valores y derechos, todos los responsables políticos tienen que buscar el consenso mediante un pacto de Estado.
- ¿Qué les diría a los españoles que creen que el sistema de bienestar social está en riesgo porque tiene que soportar la carga de los inmigrantes?
- Esa realidad está distorsionada. La Administración no da casas ni ayudas a inmigrantes en situación irregular. Con lo que sí cuentan es con la colaboración de ONG, pero esos fondos, en su mayoría de la UE, son para personas con pocos recursos, sean españolas o extranjeras. Además, suele ser una población sana, que apenas precisa acudir a los centros médicos. En España, los inmigrantes irregulares no llegan al 4%. Habría que preguntar a esas familias que tienen una empleada de hogar si compensa o no la inmigración.
Con la perspectiva de los años, ¿se arrepiente de algo?
- De dos cosas: de no haber sido el jugador profesional de baloncesto que quería ser y no haber terminado la carrera de Económicas.
¿Podrá llegar a hacer buenas migas con algún diputado de Vox?
- Si tengo que debatir, lo haré, pero no entiendo que alguien que tiene que velar por los intereses de todos tenga fundamentado su discurso en la segregación. Es muy doloroso tener que aguantarlo y me resulta inhumano que alguien cobre un salario trabajando para desgastar a los más necesitados.
Quién le iba a decir a usted que sería diputado...
- Jamás lo hubiera ni imaginado.
- ¿En que cambiará su vida ahora? ¿Buenas vacaciones?
- (Risas). Al contrario. Habrá que trabajar duro, porque hay muchas expectativas de la población inmigrante. Como otros años, viajaré a mi tierra a ver a mi familia y a coger ostras con mis amigos de siempre. Nada extraordinario.
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Publicado en Diario SUR
Copiado/pegado de Internet por Victoriano Orts Cobos.
;Málaga 6 de agosto de 2019.
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Luc André Diouf, el diputado que durmió en la calle y temió que lo deportaran a Senegal 

Es la primera persona de origen senegalés que ocupa un escaño en el Congreso en la historia de España. Habla seis idiomas. Aspira a promover consensos sobre la migración que conduzcan a un pacto de Estado en la materia.

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Luc André Diouf. EFE



Luc André Diouf habla seis idiomas. Solo eso ya le convierte en un diputado diferente, pero seguro que nadie más en el Congreso comparte su trayectoria vital: la de un inmigrante que pasó de dormir al raso a convertirse en referencia del movimiento sindical en Canarias.
Diouf aspira a promover desde del escaño socialista consensos sobre la migración que conduzcan a un pacto de Estado en la materia o, como mínimo, a una actualización de la Ley de Extranjería.
Pero su pasado sindical le puede y dice que, primero, hay que poner solución a la situación de las kellys -las camareras de piso de los hoteles- y conseguir que las empleadas del hogar tengan acceso al paro y a la pensión de jubilación, "porque la aportación que hacen a la sociedad es inmensa".
"Después de agotarse el visado, no disponía de dinero y tuve que dormir en la playa de Las Canteras durante 45 días", relata Diouf
Nacido en Joal (Senegal) en 1965, el actual diputado en el Congreso de los Diputados vive desde hace 27 años en Gran Canaria, donde un día fue inmigrante irregular. Diouf no llegó a las islas en los cayucos que una década después facilitaron la diáspora de miles de senegaleses hacia Canarias, sino en avión y con visado temporal de turista para formalizar en el Registro Civil el libro de familia de su hija, nacida en 1991 en Las Palmas de Gran Canaria. Sin embargo, transcurrido el permiso de estancia, permaneció en el país de manera irregular. 
"Después de agotarse el visado, no disponía de dinero y tuve que dormir en la playa de Las Canteras durante 45 días. Comía una sola vez al día. Solo almorzaba, no desayunaba ni cenaba. Y enfermé", relata el primer diputado de origen senegalés de la historia de España.
Eran los tiempos del ministro José Luis Corcuera, promotor de una Ley de Seguridad Ciudadana que pasó a la historia con el apodo de "la de la patada en la puerta", pero que para los miles de sin papeles que entonces ya vivían en España era la norma que habilitaba a la Policía a pedirles la documentación casi en cualquier circunstancia y a detenerlos si no la tenían en regla.
Por eso Diouf y los otros once inmigrantes que vivían con él en un piso del barrio del Puerto de Las Palmas donde le acogieron tras recuperarse de una neumonía apenas pisaban la calle. Hasta el punto de que el pan lo "pescaban" en una bolsa con dinero que descolgaban con una cuerda para que les surtieran de barras en el bar de abajo.
"Yo me salvé de ser devuelto a Senegal por el libro de familia de mi hija y por estar siguiendo el tratamiento desde casa", destaca el diputado
"Una mañana apareció la Policía y tocó nuestra puerta. Yo me salvé de ser devuelto a Senegal por el libro de familia de mi hija y por estar siguiendo el tratamiento desde casa", recuerda.
En ese momento, Diouf comienza una trayectoria que conduce a que, en 2016, el secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, lo reclute para su proyecto de gobierno en la sombra, junto a personas como Josep Borrell, Rafael Bengoa o Sami Naïr.
Todo empezó con los idiomas. El entonces inmigrante irregular hablaba en 1992 francés, inglés, serer y wólof, aprendía español a marchas forzadas y se había matriculado en alemán en la escuela de adultos, cuando le propusieron trabajar en un hotel de Fuerteventura, de donde se fue al mes, porque no le regularizaban.
Aquella experiencia laboral fallida hizo que Diouf entrara en contacto con CCOO, la que sería su casa durante 17 años (1996-2013), primero como técnico asesor, luego como coordinador de los centros de información a trabajadores extranjeros y, finalmente, como secretario de Inmigraciones. Y siempre como una referencia imprescindible para la comunidad de africanos en Canarias.
"Yo he denunciado y seguiré denunciando la dejadez de ciertos gobiernos africanos", defiende Diouf
El ahora el diputado trajo en 2006 a más de 32.000 africanos. Y lo hizo en primera persona por doble motivo: por su posición protagonista en el Foro Canario de la Inmigración y porque la mayoría de los jóvenes que arriesgan la vida en Atlántico en la ruta de los cayucos provenían de su país, Senegal.
"Yo he denunciado y seguiré denunciando la dejadez de ciertos gobiernos africanos. No puede ser que simplemente se queden mirando cómo se marchan, con riesgo para sus vidas, las personas mejor preparadas, las que físicamente pueden contribuir al desarrollo del continente africano. Es inadmisible. Y no es una generación solo, son varias generaciones las que se están perdiendo", defiende.
Luc André Diouf tiene su situación regularizada hace mucho tiempo (es español desde 2001), pero no se ha desentendido de la comunidad inmigrante en Canarias.
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