sábado, 10 de agosto de 2019

TONI MORRISON, REPORTAJES

Muere Toni Morrison, la primera mujer negra que ganó el Nobel de Literatura








Muere Toni Morrison, la primera mujer negra que ganó el Nobel de Literatura

La autora de obras como 'La canción de Salomón' o 'Beloved' fallece a los 88 años








Álvaro Soto

ÁLVARO SOTOMadrid
La literatura de Toni Morrison (Lorain, Ohio, 1931-Nueva York, 2019) estuvo marcada por su origen, la de una mujer negra en los Estados Unidos de los años 30. Hasta su nacimiento, en Ohio, estuvo marcado por el racismo: allí huyó su familia materna para escapar de los linchamientos en Alabama. Su talento y su experiencia vital la convirtieron en la voz de los afroamericanos de los Estados Unidos. Morrison, la primera mujer negra en ganar el Premio Nobel de Literatura, murió este lunes a los 88 años tras una breve enfermedad, según informó su familia. «Aunque su fallecimiento representa una enorme pérdida, estamos agradecidos de que viviera una larga y bien aprovechada vida», aseguró la familia en un comunicado.
Morrison publicó once novelas, multitud de ensayos y hasta libros infantiles. Sus obras más importantes fueron 'La canción de Salomón', con la que ganó en 1977 el Premio del Círculo de Críticos de Estados Unidos, y 'Beloved', que le dio el Pulitzer en 1988 y le abrió las puertas del Nobel. Fue una escritora adorada por la crítica, pero también por el público: sus libros siempre estaban entre los más vendidos y ella no eludía acudir a los programas de televisión de más audiencia, como el de la presentadora Oprah Winfrey.
Utilizando todos esos púlpitos supo Morrison sacar la realidad de los negros en Estados Unidos desde el gueto hacia una audiencia amplia y variada, editando una celebrada autobiografía de Mohamed Ali o lanzando 'The Black Book', un libro de fotografías, ensayos e ilustraciones sobre el mundo negro desde la esclavitud hasta los años 70.
Formada en la Universidad de Howard, de larga tradición de alumnos afroamericanos, en los años 60 se casó con el arquitecto jamaicano Harold Morrison, con quien tuvo dos hijos, de quien se divorció pronto y cuyo apellido tomó para cambiar su verdadero nombre, Chloe Ardelia Wofford. Enseñó inglés en Houston y hasta una edad muy tardía, los 39 años, en 1970, no publicó su primera novela, 'Ojos azules', escrita a ratos perdidos entre su trabajo como editora y su maternidad solitaria, y que no fue precisamente un superventas.
Pero el éxito no tardó en llegar. En 1973, su segunda novela, 'Sula', sobre la amistad entre dos mujeres negras, fue nominada para el National Book Award y en 1977 la escritora alcanzó la gloria con 'La canción de Salomón', la vida de un hombre de negocios negro que trata de ocultar sus orígenes para integrarse en la sociedad blanca.

Fantasía y realidad

'La canción de Salomón' resume algunas de las características del conjunto de la obra de Morrison: su compromiso con el mundo de los afroamericanos y el retrato de los guetos (no obvia nunca el alcoholismo, las violaciones y el incesto) y un estilo que mezcla fantasía y realidad y que muchos asimilan con el realismo mágico de la literatura hispanoamericana. Así, un fino hilo tirado desde el Norte de América hasta el Sur del continente une a Toni Morrison con otro ganador del Nobel, Gabriel García Márquez. Para ella, el estilo es «el armario donde vas colocando vestidos y vestidos, que son los personajes, los que de verdad me interesan».
'Beloved', publicada en 1987, es su obra maestra. La dura historia de una esclava que huye de Kentucky hasta el Estado Libre de Ohio y que tantos paralelismos tiene con la propia vida de la autora encontró el aplauso unánime. Fue nominada al National Book Award, el galardón más importante de las letras norteamericanas, aunque no lo ganó, lo que desató una campaña de escritores afroamericanos en apoyo de Morrison. Pero los premios estaban a la vuelta de la esquina: primero, el Pulitzer, en el 88, y un lustro después, con la publicación de 'Jazz', el Nobel de Literatura.
La Academia Sueca dijo de Morrison que su obra «está caracterizada por una fuerza visionaria y una trascendencia poética que da vida a aspectos esenciales de la realidad norteamericana». En su discurso de aceptación, la escritora habló sobre el poder del relato y la necesidad de dar contexto a la vida de los negros. En la primera década del siglo XXI, una selección de críticos, editores y escritores eligió 'Beloved' como la mejor novela norteamericana de ficción de entre 1981 y 2006.
Políticamente, Toni Morrison respaldó al Partido Demócrata. Ella fue la autora de una frase que hizo fortuna: «Bill Clinton es nuestro primer presidente negro». En 2008 mostró su apoyo a Barack Obama. «Me sentí poderosamente patriótica durante su toma de posesión. Me sentía como una niña», dijo entonces. Cuatro años más tarde, en 2012, recibió de manos del primer presidente negro la Medalla Presidencial de la Libertad. Su compromiso con la raza influyó en su visión del feminismo, que Morrison alejó de la tradicional visión blanco-centrista para ampliarlo a las mujeres negras.
****************************************************************************Publicado en Diario SUR.
Copiado/pegado de Internet por Victoriano Orts Cobos,
Málaga 10 de agosto de 2019.

martes, 6 de agosto de 2019

Luc André Diouf: «He sufrido racismo»





Luc André Diouf, diputado del PSOE por Canarias/EFE
Luc André Diouf, diputado del PSOE por Canarias / EFE

Es el primer diputado de origen senegalés en España. Durmió en la calle y recibió insultos: «No guardo rencor»

SUSANA ZAMORA
Llegó en 1992 a Las Palmas de Gran Canaria con un visado de turista de un mes para reconocer a su hija, fruto de la relación con su novia senegalesa, que ya vivía de forma legal en España. Pero la convivencia resultó imposible y Luc tuvo que dormir 45 noches en la playa. Solo comía una vez al día y acabó enfermando de neumonía. Fue operado dos veces. A punto estuvo de que lo expulsaran. Su fe en Dios y su conocimiento de la Biblia lo acercaron a un sacerdote en el hospital, que le ayudó en su formación. Metió cabeza en CC OO, hasta que un día recibió una llamada: «Hola, soy Pedro Sánchez». No se lo creyó. Hoy es secretario ejecutivo de Política de Refugiados del PSOE y diputado socialista por Las Palmas.
- ¿Cómo recuerda aquellos días durmiendo al raso?
- Muy duros. Una realidad que jamás hubiera imaginado estando en Senegal, pero que me ha curtido para poder afrontar mi estancia en España. Me han enseñado a valorar lo que es tener algo para comer y me han hecho crecer personal y profesionalmente.
- ¿A qué temía más, al hambre o a la Policía?
- A la Policía, sin duda, porque ser retenido y expulsado está muy mal visto en mi país. Se considera un fracaso, una vergüenza. Cuando alguien emigra, las expectativas en el continente africano son muy grandes.
¿Ha sentido la necesidad de ajustar cuentas con alguien ahora que tiene una situación más solvente?
- Jamás. Mi padre decía que el rencor no es propio de una persona sana. Al contrario; si he ofendido a alguien, siempre he pedido disculpas, como cuando me vi envuelto en un problema legal por un comportamiento racista. Del 2000 al 2005 sufrí insultos a diario, menosprecios, pintadas, con frecuencia tenía que oír: «Negro asqueroso, ¡qué pena que Franco no esté!», pero no puedo sentir rencor, ¿qué ganaría? Nada.
Pero le condenaron a año y medio por aquel suceso...
- Es el único 'pero' que se me puede poner en los 27 años que llevo en España. Un martes de carnaval salí a comprar y una persona me interpeló. Era del grupo de los racistas del barrio. Empezó a acusarme, a preguntarme por qué quería que cerrase el bar del barrio. En una reunión de vecinos, yo fui partidario de que quien lo hiciera, se le multase y se respetase la ordenanza municipal. Me dijeron que quién era yo para querer mandar en Canarias, que era su tierra, que si viviese Franco ya estaría expulsado o muerto. No quise seguir hablando y empezaron los insultos a mí y a mi pareja, que era de Tenerife. Pero lo que me hizo saltar fue cuando me dijo: «Me cago en tus muertos». Mi padre había fallecido hacía un mes y no pude ir al entierro por el trabajo. Me dolió mucho. No quiso disculparse y al irme, me agarró de la camisa e intentó darme un cabezazo. Lo esquivé, pero lo intentó de nuevo y respondí. Resultó malherido y me denunció; yo a él también, por racismo, y le multaron. A mí me condenaron a un año y medio de prisión, pero, al no tener historial delictivo, no tuve que cumplir la pena. En 2010 se cancelaron aquellos antecedentes. Supongo que algunos utilizarán este suceso, pero no me preocupa.




Personal

Origen
Luc André Diouf (isla Fadiouth, 1965) nació en el seno de una familia católica perteneciente a la etnia serer, dedicada a la agricultura y la ganadería. Son seis hermanos
Formación
Cursó un año de Ciencias Económicas en la Universidad de Dakar. Acabar la carrera es su asignatura pendiente. Habla seis idiomas
Trayectoria
Trabajó 17 años en CC OO. Fundó varias asociaciones. En 2001, obtuvo la nacionalidad española

- ¿Qué medidas pondría en marcha para que la inmigración dejara de ser un problema?
- La migración es una realidad social, que ha existido desde que el mundo es mundo. Para que sea entendida, respetada y reconocida en valores y derechos, todos los responsables políticos tienen que buscar el consenso mediante un pacto de Estado.
- ¿Qué les diría a los españoles que creen que el sistema de bienestar social está en riesgo porque tiene que soportar la carga de los inmigrantes?
- Esa realidad está distorsionada. La Administración no da casas ni ayudas a inmigrantes en situación irregular. Con lo que sí cuentan es con la colaboración de ONG, pero esos fondos, en su mayoría de la UE, son para personas con pocos recursos, sean españolas o extranjeras. Además, suele ser una población sana, que apenas precisa acudir a los centros médicos. En España, los inmigrantes irregulares no llegan al 4%. Habría que preguntar a esas familias que tienen una empleada de hogar si compensa o no la inmigración.
Con la perspectiva de los años, ¿se arrepiente de algo?
- De dos cosas: de no haber sido el jugador profesional de baloncesto que quería ser y no haber terminado la carrera de Económicas.
¿Podrá llegar a hacer buenas migas con algún diputado de Vox?
- Si tengo que debatir, lo haré, pero no entiendo que alguien que tiene que velar por los intereses de todos tenga fundamentado su discurso en la segregación. Es muy doloroso tener que aguantarlo y me resulta inhumano que alguien cobre un salario trabajando para desgastar a los más necesitados.
Quién le iba a decir a usted que sería diputado...
- Jamás lo hubiera ni imaginado.
- ¿En que cambiará su vida ahora? ¿Buenas vacaciones?
- (Risas). Al contrario. Habrá que trabajar duro, porque hay muchas expectativas de la población inmigrante. Como otros años, viajaré a mi tierra a ver a mi familia y a coger ostras con mis amigos de siempre. Nada extraordinario.
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Publicado en Diario SUR
Copiado/pegado de Internet por Victoriano Orts Cobos.
;Málaga 6 de agosto de 2019.
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Luc André Diouf, el diputado que durmió en la calle y temió que lo deportaran a Senegal 

Es la primera persona de origen senegalés que ocupa un escaño en el Congreso en la historia de España. Habla seis idiomas. Aspira a promover consensos sobre la migración que conduzcan a un pacto de Estado en la materia.

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Luc André Diouf. EFE



Luc André Diouf habla seis idiomas. Solo eso ya le convierte en un diputado diferente, pero seguro que nadie más en el Congreso comparte su trayectoria vital: la de un inmigrante que pasó de dormir al raso a convertirse en referencia del movimiento sindical en Canarias.
Diouf aspira a promover desde del escaño socialista consensos sobre la migración que conduzcan a un pacto de Estado en la materia o, como mínimo, a una actualización de la Ley de Extranjería.
Pero su pasado sindical le puede y dice que, primero, hay que poner solución a la situación de las kellys -las camareras de piso de los hoteles- y conseguir que las empleadas del hogar tengan acceso al paro y a la pensión de jubilación, "porque la aportación que hacen a la sociedad es inmensa".
"Después de agotarse el visado, no disponía de dinero y tuve que dormir en la playa de Las Canteras durante 45 días", relata Diouf
Nacido en Joal (Senegal) en 1965, el actual diputado en el Congreso de los Diputados vive desde hace 27 años en Gran Canaria, donde un día fue inmigrante irregular. Diouf no llegó a las islas en los cayucos que una década después facilitaron la diáspora de miles de senegaleses hacia Canarias, sino en avión y con visado temporal de turista para formalizar en el Registro Civil el libro de familia de su hija, nacida en 1991 en Las Palmas de Gran Canaria. Sin embargo, transcurrido el permiso de estancia, permaneció en el país de manera irregular. 
"Después de agotarse el visado, no disponía de dinero y tuve que dormir en la playa de Las Canteras durante 45 días. Comía una sola vez al día. Solo almorzaba, no desayunaba ni cenaba. Y enfermé", relata el primer diputado de origen senegalés de la historia de España.
Eran los tiempos del ministro José Luis Corcuera, promotor de una Ley de Seguridad Ciudadana que pasó a la historia con el apodo de "la de la patada en la puerta", pero que para los miles de sin papeles que entonces ya vivían en España era la norma que habilitaba a la Policía a pedirles la documentación casi en cualquier circunstancia y a detenerlos si no la tenían en regla.
Por eso Diouf y los otros once inmigrantes que vivían con él en un piso del barrio del Puerto de Las Palmas donde le acogieron tras recuperarse de una neumonía apenas pisaban la calle. Hasta el punto de que el pan lo "pescaban" en una bolsa con dinero que descolgaban con una cuerda para que les surtieran de barras en el bar de abajo.
"Yo me salvé de ser devuelto a Senegal por el libro de familia de mi hija y por estar siguiendo el tratamiento desde casa", destaca el diputado
"Una mañana apareció la Policía y tocó nuestra puerta. Yo me salvé de ser devuelto a Senegal por el libro de familia de mi hija y por estar siguiendo el tratamiento desde casa", recuerda.
En ese momento, Diouf comienza una trayectoria que conduce a que, en 2016, el secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, lo reclute para su proyecto de gobierno en la sombra, junto a personas como Josep Borrell, Rafael Bengoa o Sami Naïr.
Todo empezó con los idiomas. El entonces inmigrante irregular hablaba en 1992 francés, inglés, serer y wólof, aprendía español a marchas forzadas y se había matriculado en alemán en la escuela de adultos, cuando le propusieron trabajar en un hotel de Fuerteventura, de donde se fue al mes, porque no le regularizaban.
Aquella experiencia laboral fallida hizo que Diouf entrara en contacto con CCOO, la que sería su casa durante 17 años (1996-2013), primero como técnico asesor, luego como coordinador de los centros de información a trabajadores extranjeros y, finalmente, como secretario de Inmigraciones. Y siempre como una referencia imprescindible para la comunidad de africanos en Canarias.
"Yo he denunciado y seguiré denunciando la dejadez de ciertos gobiernos africanos", defiende Diouf
El ahora el diputado trajo en 2006 a más de 32.000 africanos. Y lo hizo en primera persona por doble motivo: por su posición protagonista en el Foro Canario de la Inmigración y porque la mayoría de los jóvenes que arriesgan la vida en Atlántico en la ruta de los cayucos provenían de su país, Senegal.
"Yo he denunciado y seguiré denunciando la dejadez de ciertos gobiernos africanos. No puede ser que simplemente se queden mirando cómo se marchan, con riesgo para sus vidas, las personas mejor preparadas, las que físicamente pueden contribuir al desarrollo del continente africano. Es inadmisible. Y no es una generación solo, son varias generaciones las que se están perdiendo", defiende.
Luc André Diouf tiene su situación regularizada hace mucho tiempo (es español desde 2001), pero no se ha desentendido de la comunidad inmigrante en Canarias.
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viernes, 2 de agosto de 2019

Prohibido utilizar burka en las escuelas, los hospitales y los transportes públicos de Holanda



Una mujer va a la compra vestida con nicab, en Rotterdam (Holanda)./EFE
Una mujer va a la compra vestida con nicab, en Rotterdam (Holanda). / EFE

La nueva normativa, que fija una multa de 150 euros, también limita el uso de esta prenda, el nicab o cualquier otra que oculte el rostro en los edificios públicos

ALAIN MATEOS y ENRIQUE SÁNCHEZ HUERTASMadrid
Los edificios públicos de Holanda ya son lugares 'anti-burka'. Las mujeres del país no podrán utilizar esta prenda ni el niqab –que permiten ver sólo los ojos de quien las porta– después de que haya entrado en vigor en el país una ley que fue impulsada por primera vez hace quince años y que se prevé polémica.
La medida fue propuesta por el líder antimusulmán, Geert Wilders –su partido es la segunda fuerza actualmente–, y tras un largo debate parlamentario con una modificación en 2012, fue aprobada en 2016 por el Congreso casi con mayoría absoluta y por razones de seguridad, tal y como dictó el Ministerio del Interior entonces: «En estos lugares, es importante para la seguridad pública y para el buen funcionamiento de los servicios públicos que todo el mundo pueda reconocerse y mirarse». Ratificada el año pasado por el Senado, incumplir esta normativa que comienza a aplicarse desde hoy en el país de los tulipanes supondría una multa económica de 150 euros.
La ley entra en vigor con el fin de cubrirse las espaldas por una posible denuncia ante el Tribunal Europeo de Derechos Humanos e incluye la prohibición de acceso a los centros públicos a cualquier persona que lleve –además de los velos más restrictivos como el burka y el niqab– máscara, pasamontañas o cualquier elemento que no muestre el rostro del portador.
«Está a partir de ahora prohibido llevar prendas que cubran el rostro en los establecimientos de enseñanza, las instituciones y los edificios públicos, en los hospitales y en los transportes públicos» aseveró el Ministerio de Interior holandés en un comunicado. Pero los profesionales del sector del transporte público, en concreto los conductores de autobuses, ya han advertido que no detendrán el vehículo para obligar a alguien a bajarse por no cumplir con la normativa, puesto que generaría retrasos en la circulación.
El país de los tulipanes cuenta con 17 millones de habitantes, de los que 1,2 millones son musulmanes. Pero el número de mujeres que llevan burka o niqab es pequeño, de 200 a 400, según el último estudio publicado por Pew Research Center.
Francia es el principal impulsor de la prohibición del burka en Europa. Con sus cinco millones y medio de ciudadanos con creencias musulmanas aprobó en 2010 una ley que prohibía el uso del burka y niqab en las vías públicas. Una ley que fue más restrictiva que la anterior: en 2004, Francia prohibió el uso de cualquier símbolo religioso –velos o crucifijos por ejemplo– en los centros educativos –excepto universidades–.
Alemania, Dinamarca, Bélgica y Austria también tienen una legislación contra el burka y niqab. Ocho de los dieciseis estados federales germanos prohibieron por ley el uso del velo para profesores en los centros educativos. Tras una denuncia por parte de dos maestras musulmanas, el Tribunal Constitucional alemán levantó el veto al pañuelo y además prohibió los privilegios que recibía el cristianismo en la educación alemana.
Dinamarca, por su parte, no permite el uso de símbolos religiosos en la vestimenta de jus jueces. Aunque, la extrema derecha danesa lucha por extender esta normativa a los colegios. En Bélgica y Austria está prohibido el uso del burka en espacios públicos, el primero de ellos impone condenas de hasta siete años de cárcel en caso de incumplir la normativa.

España, a la contra

Europa también cuenta con países en los que aún se permite la libertad al culto. Los ejemplos más evidentes son España y Reino Unido. Los británicos no tienen una legislación sobre el uso del velo en espacios públicos aunque desde el Parlamento, los antieuropeístas y propulsores del 'brexit', la extrema derecha UKIP, buscan una ley similar a la de los países anteriormente mencionados.
En España, la competencia de permitir o prohibir este tipo de vestimentas pertenece a los ayuntamientos. Los únicos precedentes residen en Cataluña. Los consistorios de Lleida y Reus intentaron vetar el uso del pañuelo musulmán pero el Tribunal Supremo en 2013 dictó sentencia contra la primera de la ciudades citadas y anuló la ordenanza que previamente había sido aprobada en el consistorio de Lleida.
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Publicado en Diario SUR.
Copiado/pegado de Internet por Victoriano Orts Cobos.
Málaga 2 de agosto de 2019.