viernes, 14 de diciembre de 2018

Canal Sur y la mesa camilla

Por favor, ahora tampoco nos machaquen con doce horas al día de toros y procesiones



Txema Martín

TXEMA MARTÍN
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La pérdida de influencia y de interés que despierta Canal Sur entre la población menor de 65 años y en los habitantes de las grandes ciudades es más que evidente y se ha hecho mucho más grande con los años, pero eso no significa que haya que desmantelar el servicio público y a los trabajadores que integran su plantilla. El problema de RTVA no está en una existencia más que justificada y protegida por las leyes y por nuestro Estatuto de Autonomía. No se trata aquí de justificar su existencia. Su mayor obstáculo es su histórica gestión, el supuesto mamoneo de muchos de sus acuerdos con determinadas productoras ligadas al mismo lado y una programación que en general se ha convertido en el circuito cerrado de televisión del Hogar del Jubilado.
Para quien esto suscribe resulta difícil hilvanar una efectivísima defensa de la televisión pública andaluza porque pasaría por avivar un panorama que resulta desolador. Llevamos años soportando una sobredosis inmunda de programas relacionados con la copla y con el flamenquito de tercer nivel. Visitas diarias a las confiterías de todos los pueblos. Los programas de Juan y Medio, aunque a mí el tipo me pueda caer bien y de hecho me hace gracia, alcanza casi a diario nuevas cotas de estupor por una desesperada falta de límites. Los espacios con niños en los que se celebra una exaltación de la incultura escondida bajo el manto de un falso 'saber popular' producen en general vergüenza ajena y dudas morales sobre la explotación infantil en los medios. La mayoría de las veces (no todas) en las que el botón del mando a distancia cae, casi siempre por error, en algún punto programático de la cadena andaluza uno siente verdadero asombro de la televisión pública que tenemos. Carne de 'zapping' de otras cadenas nacionales, la mayoría de las veces concluye que, con el escudo del 'servicio público a los mayores', terminan alimentando los tópicos que llevamos tantos arrastrando dentro y fuera Andalucía. Esta es una sensación generalizada para la mayoría de los andaluces.
Hasta los más aguerridos votantes socialistas piensan que no va a venir mal airear las habitaciones de San Telmo y de los despachos de Sevilla, donde hay quien lleva más décadas apoltronado en los mismos cargos y acumulando una cantidad escandalosa de poder. Eso incluye al ente de RTVA, donde tampoco estaría bonito que se practicara la escabechina. Partamos de la base de que no se la van a cargar, no puede bastar con una mera sustitución de nombres. Por favor, ahora tampoco nos machaquen con doce horas al día de toros y procesiones. Tampoco toquen a uno solo de los grandes profesionales que integran su plantilla solo porque lo pida una minoría. Hablamos de airear San Telmo, que lo mismo nos viene bien, pero no de desmantelarlo. No puede ser todo como 'Tesis', pero vamos a bajar la tele de la mesa camilla.
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Publicado en Diario SUR.
Copiado/pegado de Internet por Victoriano Orts Cobos.
Málaga 14 de diciembre de 2018.

domingo, 9 de diciembre de 2018

«Sin la palabra somos animales estúpidos»



La escritora alicantina Francisca Aguirre. /  ROBERTO RUIZ
La escritora alicantina Francisca Aguirre. / ROBERTO RUIZ

«Franco mató a mi padre y me indigna todo lo que tenga que ver con él», dice la hija del pintor Lorenzo Aguirre y viuda del poeta Félix Grande Paca Aguirre gana el Premio Nacional de las Letras por su «machadiana» poesía «entre la desolación y la clarividencia»

MIGUEL LORENCI MADRID.
Francisca Aguirre Benito (Alicante, 1930), Paca para todos, ganó ayer el Premio Nacional de las Letras Españolas, concedido por el Ministerio de Cultura y dotado con 40.000 euros. Es el segundo gran premio institucional que recibe esta poeta de alma limpia y verso claro, a quien llena de orgullo que el jurado destaque el tono «machadiano» de su poesía. Viuda del poeta y flamencólogo Félix Grande, hija del pintor Lorenzo Aguirre «a quien mató Franco», a esta bondadosa y vitalista poeta le indigna «todo lo que tenga que ver con el dictador». Y desde luego que sus restos permanezcan en el Valle de los Caídos.
El jurado celebró su poesía como «la más machadiana de la generación del medio siglo». La sitúa «entre la desolación y la clarividencia» y «entre la lucidez y el dolor». Seduce «susurrando, más que diciendo palabras situadas entre la conciencia y la memoria», destacó el acta.
«Agradezco de corazón que sitúen mi poesía cercana a la de Machado», se ufana Aguirre. «Es mi eje, mi príncipe azul, mi norte. Un pensador muy real, dueño al tiempo de una imaginación deslumbrante», destaca. «Para mí, como para Félix Grande, Machado condensa esa extraña mezcla de cultura, cabeza y pensamiento bien entendido», plantea destacando sobre todo «que se ocupara de los demás». «La conciencia que nos deja de que el otro es importante, de que no se puede vivir sin pensar que los demás sufren, se alegran y mueren como todos, es lo que más alegría me da», resume risueña al otro lado del teléfono.
Ganadora del Nacional de Poesía en 2011 con 'Historia de una anatomía', el Nacional de las Letras es el galardón más relevante de su desigual carrera y confiesa tener «una sensación curiosa ante el premio». «Que se lo den a una mujer es una alegría para todas; algo muy bueno, y con ellas lo comparto» asegura. «Han necesitado tanto tiempo para darse cuenta de que la mujeres, además de leer y escribir, cometíamos esa cosa rara que es pensar, que de pronto comienza a ser algo natural que nos den premios así», ironiza. «Ayudan a pensar a las mujeres que lo imposible es posible y eso ha sido la primera alegría», dice.
Es hija del pintor Lorenzo Aguirre, «un hombre muy culto, un pintor extraordinario y un intelectual de enorme valía a quien mató Franco», se duele. Explica cómo su progenitor compartió celda con Miguel Hernández y fue fusilado por los franquistas en 1942. «Me indigna todo lo que tenga que ver con el dictador» repite Paca Aguirre, que dedicó a su padre los poemarios 'Trescientos escalones' e 'Historia de una anatomía'.
«La poesía me ha dado todo lo que he podido arrancarle», agradece esta «fanática de la lectura». Machado es su dios, pero en su altar están César Vallejo, Garcilaso, Hölderlin, Baudelaire, Rimbaud, Mallarmé, Rilke, Juan Ramón Jiménez y Federico García Lorca, «a quienes he leído hasta caerme».
«La poesía, tan eterna como el teatro, tiene la misma mala salud de hierro que garantiza su vida inagotable», señala. «El poema es un regalo que no sabes por qué te hace la vida. No quiero ser presumida ni pedante, pero he tenido la suerte de adorar la música y la palabra desde niña». «Mi familia no tenía un duro pero disfrutaba de la música. Y luego llegó el regalo de la palabra, que es el contacto con los otros y la materia del poema», señala. «Sin la palabra seríamos unos animales estúpidos, mucho más de lo que lo somos ahora», asegura recordado «como en casa leíamos en voz alta a Vallejo, Cernuda o Neruda».
«Me gusta que a la gente le guste lo que escribo», se ufana. Se acordó «mucho» de su difunto marido, el poeta Félix Grande, «pero le dedico el premio a mi hija Guadalupe que está muy viva y coleando». «Su padre me dio una doble alegría: me permitió aprender de su grandeza como poeta y me regaló esta hija maravillosa», se felicita antes de tomar con ella, también poeta, «un vinito para celebrar el premio»
Atleta de fondo en la poesía, debutó en 1971 con 'Ítaca', premio Leopoldo Panero. Entonces ya era una adulta que se movía con ritmo de perezoso en el mundo de la creación. Tardó siete años en darle el visto bueno a aquel poemario. «Mareé la perdiz hasta que creí que estaba suficientemente adobada», dice. Desde entonces mantuvo su lento caminar en pos de una voz poética propia marcada por su machadiana sencillez, la naturalidad y la ironía. En 1976 recibió el premio ciudad de Irún por 'Los trescientos escalones' al que siguieron 'La otra música', 'Ensayo general', 'Pavana del desasosiego', 'Poesía completa 1966-2000', 'Memoria arrodillada', 'La herida absurda' y 'Nanas para dormir desperdicios'. También narradora, reunió sus recuerdos en 'Espejito, espejito' y sus relatos 'Que planche Rosa Luxemburgo'.
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Publicado en Diario SUR.
Copiado/pegado de Internet por Victoriano Orts Cobos.
Málaga 9 de diciembre de 2018.

domingo, 2 de diciembre de 2018

La nueva vida de Buu en Fuengirola


Echo llegó hace unos meses a Bioparc y se ha adaptado perfectamente a su nuevo hábitat. :: sur/
Echo llegó hace unos meses a Bioparc y se ha adaptado perfectamente a su nuevo hábitat. :: sur 

El parque de Chessington y Bioparc ponen en marcha el traslado de una hembra de gorila que vivirá junto al macho Echo

IVÁN GELIBTER
Aunque corren tiempos de 'speed dating' y Tinder, aún se puede encontrar el amor a través de una casamentera y un matrimonio concertado. Eso es, al menos, lo que le ha pasado a uno de los habitantes más ilustres de Bioparc; el gorila Echo, que más de un año después de llegar a Fuengirola parece que conocerá a la que será su pareja en pocos días.
Es exactamente lo que desde el parque han calificado como el comienzo de una nueva vida; una travesía de 2.300 kilómetros para llegar a su próximo hogar: el viaje de Buu. Esta hembra de gorila de llanura, de 20 años, procede del zoo de Chessington (Londres) y llegará a Bioparc la próxima semana para ejercer un papel fundamental, ser el segundo miembro del grupo reproductor de la especie en el parque. Buu, que ya fue madre en Londres, creará una familia junto al gorila macho que ya habita en el parque.
Tal como ya relatara SUR hace unos meses, después del fallecimiento de Ernst, el mítico gorila de espalda plateada que habitó en Bioparc durante más de 14 años, el parque ha transformado este año las instalaciones de la especie, las medidas de seguridad, y los protocolos del equipo técnico y veterinario para convertirse en el quinto parque de animales reproductor de gorilas en España. Un programa que consideran de «suma importancia» ya que la especie está entre los 10 primates más amenazados del mundo.
Con la memoria de Ernst aún presente, Bioparc inició este nuevo camino dentro del programa europeo de conservación de la especie tras completar todas estas mejoras. El coordinador de la Asociación Europea de Zoos y Acuarios (EAZA) de la especie determinó que este parque era el parque idóneo para acoger a un macho y dos hembras fértiles, gorilas que compartirán hábitat junto a Kim, una hembra de avanzada edad que habita en la actualidad en sus instalaciones.
De esta manera, en mayo de 2017 llegaba Echo, un joven macho procedente del zoo de Kolmarden (Suecia) que, tras un año y medio junto a Kim, está adaptado a la perfección a su nuevo hogar, a su compañera y sus cuidadores. El traslado de este joven macho y la coordinación entre el parque sueco y malagueño fue un «total éxito», según fuentes del parque y, esta misma semana, Bioparc está desarrollando un nuevo proceso de traslado con Buu, el siguiente paso para el grupo reproductor de gorilas de llanura del parque, hasta que el próximo año concluya con la llegada de otra hembra.
Tras semanas de coordinación entre el parque de Chessington y Bioparc Fuengirola, Javier Vicent, cuidador del parque malagueño, inició su viaje a Londres. Una experiencia que define como «única en su vida profesional» y una vivencia inigualable como amante de los animales.

Una nueva vida

Este profesional será el encargado de conocer a Buu en el parque de Chessington y de acompañar al gorila al parque malagueño. Su labor en Londres es aprender todo sobre Buu: su carácter, su dieta diaria, su comida favorita, su comportamiento habitual, sus costumbres, el trato con sus cuidadores. Durante siete días formará así parte de la nueva vida de Buu.
Tal como explican desde el parque, estos animales son mucho más sociables que otro tipo de primates como los chimpancés, pero este proceso es fundamental tanto para Buu como para el cuidador de Bioparc Fuengirola. Él compartirá y observará el día a día del gorila en Chessington, para una vez en Málaga, pueda trasladarle toda esta información al equipo técnico y veterinario del parque, una tarea que acoge con «gran ilusión» y como una oportunidad única en su carrera.
De esta manera matiza que es imprescindible crear este vínculo entre ambos. Cada animal tiene una personalidad diferente y llegar a conocerla y comprenderla formará parte de su labor. Lo siguiente, sin duda, será esperar que Fuengirola sea el escenario de una larga fértil vida para los gorilas.
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Publicado en Diario Sur.
Copiado/pegado de Internet por Victoriano Orts Cobos.
Málaga 2 de diciembre de 2018.

martes, 27 de noviembre de 2018

TRES REPORTAJES SOBRE LA TRAVIATA

'La Traviata' que todos esperan

Ainhoa Arteta abre la temporada lírica en el Cervantes con un montaje fiel a Verdi. El elenco se entrega en el ensayo general abierto al público que anticipa dos noches de lleno absoluto.


Ainhoa Arteta, en el centro, en el inicio de la ópera de Verdi que abre la temporada lírica del Cervantes. /MIGUE FERNÁNDEZ
Ainhoa Arteta, en el centro, en el inicio de la ópera de Verdi que abre la temporada lírica del Cervantes. / MIGUE FERNÁNDEZ

REGINA SOTORRÍO
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Es lo que se espera de una 'Traviata' y eso, en ópera y en Málaga, es todo un logro. El público no encontrará nada fuera de lugar en la propuesta que inaugura la XXX Temporada Lírica del Cervantes, con una interpretación musical y una ambientación fiel al espíritu de Verdi. Antes del estreno de mañana y el domingo, con las entradas agotadas en horas, unos pocos pudieron disfrutar de un ensayo general que, por momentos, bien podría ser la representación real. No faltó ni el impresionante telón de Ferrándiz desplegado para recibir a los asistentes. Una entregada Ainhoa Arteta se llevó los primeros aplausos del Cervantes en la que, asegura, será su despedida del rol de Violetta.
Ni diez minutos duraron en taquilla las más de 300 invitaciones que se repartieron entre los aficionados. No estaba todo el aforo completo, buena parte del patio de butacas se dejó libre para que el director de escena, Francisco López, y el equipo técnico pudieran hacer su trabajo. Una voz en 'off' recordaba que en el ensayo general los solistas no estaban obligados a cantar a voz. Tenían que reservarse pero, aunque contenido en ocasiones, el elenco lo dio todo para que la prueba fuera una buena muestra de lo que allí se vivirá en unas horas. Incluido el Coro de Ópera de Málaga, muy en su papel, llenando la escena en cada intervención.Celebrado fue el famoso brindis con el que abre boca el tenor Antonio Gandía en su papel del enamorado Alfredo, 'Libiamo ne' lieti calici', a quien la propia Arteta compara con el mismo Alfredo Kraus. Con fragmentos a pleno pulmón encaró la soprano el canto a la vida de 'Sempre libera'. Muchos aplausos y 'bravos' para ella que se repitieron tras cada aria y, especialmente, en el dueto que mantiene con el barítono Juan Jesús Rodríguez –como Giorgio Germont– en una escena de veinte minutos que logra mantener la tensión.
Acertada la puesta en escena en coproducción con el Teatro Villamarta de Jerez (el Cervantes asume la producción musical), que reproduce con detalles el lujoso salón de la residencia parisina de la cortesana Violetta, la casa de campos de la pareja, la casa de Flora... Grandes lámparas cuelgan del techo, hay dobles planos, espectaculares columnas... Bien resuelta y efectista. La 'Traviata' se presta a la teatralidad y este montaje lo acentúa, con expresivos solistas que interpretan en todos los sentidos. Como expresivo era también el director José María Moreno en el foso frente a la Filarmónica de Málaga, sumándose también a los aplausos del público. En definitiva, una 'Traviata' a la altura de un treinta aniversario que anticipa buenos tiempos para la lírica.
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Un brindis por el inicio de la temporada lírica con 'La traviata'



La soprano Ainhoa Arteta y el tenor Antonio Gandía, en el centro, en el famoso brindis./Ñito Salas
La soprano Ainhoa Arteta y el tenor Antonio Gandía, en el centro, en el famoso brindis. / ÑITO SALAS

El Cervantes se llena para inaugurar el curso con una representación en la que Arteta se despide del rol de Violetta



Regina Sotorrío

REGINA SOTORRÍO
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Con el famoso dúo 'Libiamo ne'lieti calici', el brindis más popular de la ópera, comenzó anoche la XXX Temporada Lírica del Teatro Cervantes. La soprano Ainhoa Arteta y el tenor AntonioGandía cruzaron sus copas en una de las primeras escenas de 'La traviata', un número magistral con el acompañamiento del Coro de Ópera de Málaga que anticipaba una producción a la altura de un treinta aniversario. Dos horas duraron a la venta las entradas para las dos funciones de la ópera de Verdi, un lleno absoluto en el principal escenario de la ciudad que demuestra el interés del público por una lírica de calidad. Los abonos para esta temporada, de hecho, se han incrementado un 62%.
Ainhoa Arteta se despide en Málaga de Violetta Valery, un rol que le ha acompañado desde los inicios de su carrera. Lo hace en una producción fiel al espíritu de Verdi en lo musical y en la ambientación. Francisco López dirige una puesta en escena que exprime la teatralidad de libreto, con momentos álgidos como el que enfrenta a Violetta con el padre de su enamorado, interpretado por el barítono Juan Jesús Rodríguez. Espectacular la escenografía del Teatro Villamarta de Jerez (que coproduce este montaje con el Cervantes), que reproduce el entorno de la alta clase parisina del siglo XIX, con una iluminación efectista. José María Moreno toma la batuta frente a la Orquesta Filarmónica de Málaga en una respetuosa interpretación de la partitura de Verdi.
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Apoteosis con 'La traviata'


Arteta y Gandía, en un momento de la representación de la ópera en el Cervantes./ÑITO SALAS
Arteta y Gandía, en un momento de la representación de la ópera en el Cervantes. / ÑITO SALAS

MANUEL DEL CAMPOMálaga
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La XXX Temporada Lírica gira alrededor de un nombre, el de Giuseppe Verdi (1813-1901), autor de las tres óperas, en total seis representaciones, que incluye el ciclo. Si ese treinta aniversario tuvo en septiembre pasado su concierto, con solistas, coro y orquesta malagueños, que incluía repertorio de fragmentos de ópera y zarzuela, ahora se ponen en escena 'La Traviata' (23 y 25 de noviembre), 'Aida' (1 y 4 de marzo de 2019) y 'Otelo' (3 y 5 de mayo de 2019).
Buen arranque a teatro lleno para escuchar 'La Traviata', ópera en tres actos (el segundo tiene dos cuadros), libreto de Francesco María Piave basado en 'La dama de las camelias', drama de Alejandro Dumas (hijo) estrenada la ópera en Venecia el año 1853. Sabido es el fracaso inicial de la obra, que infringía las convenciones y reglas de la ópera en el argumento -la mujer relajada convertida en heroína (una cortesana tuberculosa)- y poco a poco fue imponiéndose. La inspiración de Verdi se adecua a las situaciones y se desarrolla con un lenguaje musical y vocal interesante, como también el tratamiento instrumental.
En los setenta años que lleva quien esto escribe asistiendo al Teatro Cervantes a óperas, zarzuelas, recitales y conciertos, referido todo ello por supuesto a 'música culta', bien como aficionado constante, músico profesional y crítico musical, no había sido testigo de un mayor grado de entusiasmo como largueza de los aplausos del público todo puesto en pie aclamando a los intérpretes, incansable, al finalizar 'La Traviata' del viernes 23 de noviembre de 2018. Quede para los anales. Esta 'Traviata' cervantina tuvo en sus principales protagonistas a Ainhoa Arteta (soprano), Antonio Gandía (tenor) y Juan Jesús Rodríguez (barítono). Arteta como Violeta Valery, en gran momento vocal, superó con creces ese difícil personaje que precisa tanto de la vocalidad y técnica de soprano ligera como de lírica y finalmente dramática, además de mostrarse como gran actriz. Notable capacidad expresiva la suya en arias desde la primera 'Sempre libera' al postrer 'Addio del passato' como en los dúos. Gandía, en el papel de Alfredo Germont se superaba a medida que transcurría la representación dejando constancia de la potencia de sus agudos; y Rodríguez, como Giorgio Germont, mostró muy bella voz, firme en la emisión del sonido, expresivo y con intensidad baritonal en los momentos requeridos, destacando en su romanza 'Di Provenza il mar, il suol'. Contribuyeron al éxito con su buen hacer las sopranos Mónica Campaña y Alba Chantar; así como los tenores Luis Pacetti, siempre exhibiendo su gran calidad vocal, Elías Gallego y José Juan Guzmán; los barítonos José Manuel Díaz y Juan Antonio Blanco; el bajo-barítono Francisco Tójar y el bajo Isaac Galán. Colaboró con acierto la Compañía de Danza y Flamenco David Martín, balle, figuración, etc. Excelente el Coro de Ópera de Málaga instruido por Salvador Vázquez, bien ensamblado y resolutivo, así como en el foso la Orquesta Filarmónica de Málaga, segura y precisa con reconocida calidad en solistas y conjunto. Por cierto, ¿por qué los preludios de los actos se interpretan a telón levantado y no corrido? 'La Traviata' tiene dos bellísimos y por bien que se toquen, que se tocaron, tal vez por la distracción de la escena donde ya se movían personajes, 'desconectaban' y fue una lástima. Ninguno de ellos se aplaudió mereciéndolo con creces. Bien desarrollada la dirección escénica de Francisco López, cuya experiencia está de sobra demostrada, como estupenda la dirección musical del joven director José María Moreno, dominador de la partitura y que llevó la ópera con autoridad, claridad y eficacia.
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Publicado en Diario SUR.
Copiado/pegado de Internet por Victoriano Orts Cobos.
málaga 27 de noviembre de 2018. 

miércoles, 21 de noviembre de 2018

Arcoíris sobre la hoz y el martillo







Escena del programa de citas y foto de la pareja en Facebook./R. C.
Escena del programa de citas y foto de la pareja en Facebook. / R. C.

Dos mujeres de Vietnam ofrecen una inesperada muestra de amor en un programa de citas, lo que da pie al colectivo LGTBI a exigir derechos

ZIGOR ALDAMAShánghai
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Los programas televisivos de citas siempre tratan de ganar audiencia provocando dimes y diretes entre sus protagonistas. El cotilleo vende. Aquí y en Vietnam. Sin embargo, la sorpresa que protagonizaron recientemente dos de las participantes en la edición vietnamita de 'Solteros', un 'reality show' para encontrar pareja, ha dejado con la boca abierta tanto a los espectadores como a los productores del programa. Porque Minh Thu y Truc Nhu han encontrado el amor que buscaban, pero no con los hombres que las cortejaban, sino entre sí.
Su desenlace fue propio de película. Durante la ceremonia en la que los participantes deben mostrarse afecto ofreciéndose una rosa, Minh se acercó a su pretendiente y le dijo que estaba enamorada de otra persona. Cuando todos se preguntaban quién sería, la joven se dio la vuelta, se acercó al resto de mujeres participantes en 'Solteros' y abrazó a una Truc desconcertada. «Ven conmigo», le suplicó entre lágrimas Minh. Truc no lo hizo de inmediato, sino que esperó a que llegase su turno para devolverle la rosa a su pretendiente.
Hace un mes, Minh y Truc decidieron irse a vivir juntas y, a juzgar por una entrevista que publicó ayer 'The Washington Post', están felices. De lo que no son tan conscientes es de que han roto un gran tabú en la televisión vietnamita y se han convertido en un ejemplo para el colectivo LGBTI. «No sé por qué tendría que haber escondido mis sentimientos», dijo Minh en una conversación posterior emitida por la cadena. Ahora se muestra satisfecha porque su historia «ha logrado cierta aceptación», aunque reconoce que en Vietnam «no ha sido tanta como a nivel internacional».
La joven pareja lesbiana no está sola. De hecho, el domingo más de un millar de personas se congregaron en la capital del país comunista, Hanói, para celebrar el Día del Orgullo y exigir que el Gobierno cumpla con su promesa de aprobar una ley de la transexualidad que permita acceder legalmente a terapias hormonales y a cirugía de reasignación de sexo, algo a lo que ya abrió la puerta en 2015 con la modificación del Código Civil. «Hay una gran demanda de reasignación de sexo en Vietnam, pero ahora mismo no se puede cubrir. El colectivo LGBTI está esperando a que los derechos que en teoría tiene se lleven a la práctica», criticó Vuong Kha Phong, secretario del comité que organiza el Día del Orgullo en Hanói. «Exigimos a las Autoridades que promulguen las leyes necesarias para que podamos vivir sin discriminación y de acuerdo con nuestra identidad de género».
Tradicionalmente, la hoz y el martillo no ha sido especialmente tolerante con el colectivo LGBTI, pero Vietnam nunca ha tipificado como delito la homosexualidad y, aunque una encuesta reveló hace unos meses que el 20% de quienes salen de armario reciben palizas de familiares, el país ahora parece dispuesto a adelantar a China y Cuba en su aceptación. El siguiente paso, aventuran activistas inspirados por el caso de Taiwán, será el matrimonio homosexual.
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Copiado/pegado de Internet por Victoriano Orts Cobos.
Málaga 21 de noviembre de 2018.

miércoles, 14 de noviembre de 2018

Condenados a repetirnos





Elena de Miguel

ELENA DE MIGUELMálaga
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Más vale hacernos a la idea: volveremos a ser la peor versión de nosotros. Ya el filósofo alemán Oswald Spengler definió el devenir de la humanidad como el bucle Juventud-Crecimiento-Florecimiento-Decadencia contra el que poco o nada se puede hacer. En su libro más conocido, 'La decadencia de Occidente', sostiene que todas las civilizaciones presentan rasgos vitales similares y que el ciclo es irremediable. Poco importan un puñado de siglos arriba o abajo, el historiador mantiene que estamos condenados a repetirnos, a calcarnos en nuestros burdos errores, en nuestros colapsos, de los que jamás aprendemos lo suficiente. Los movimientos colectivos, las tendencias políticas, las rupturas sociales e incluso los personajes protagonistas se reiteran. Antes que Trump hubo otros Trump, y también le sucederán otros semejantes, igual de toscos y temerarios, que azucen el nacionalismo más básico, el odio más primario y gobiernen con desdén miserable. También habrá otras masas crédulas, desencantadas o inflamadas, dispuestas a atenderlos y encumbrarlos. Según el diagnóstico 'spengleriano', si nos fijamos en lo que fuimos o vivieron quienes nos precedieron, podremos pronosticar lo que seremos. Una evolución arqueológica en la que sólo basta desempolvar el ayer para leer los posos del futuro.
«Los demonios del pasado resurgen». Así evocó el pasado fin de semana el presidente francés, Emmanuel Macron, las lecciones que nos brinda la Historia en su intervención ante mandatarios de todo el mundo durante los actos para conmemorar el final de la Primera Guerra Mundial. «Recordémoslo», insistió como una letanía ante desmemoriados incapaces de aprender de una guerra que llenó los camposantos. Conviene incidir. Apenas pasaron veinte años, no hubo margen ni para distraerse, y a la Gran Guerra le siguió otra más desmesurada y mortífera. «¡No olvidemos!», perseveró Macron. Y, ¿cómo hacerlo? ¿Cómo evitar algo tan humano como que generaciones venideras menosprecien a las que les vivieron antes, con esa alegría indiferente del que tiene toda la existencia intacta? Nadie nace con la herencia de la sabiduría, mucho menos del miedo o del sufrimiento, de los que le aventajaron en la línea del tiempo.
Y ya en este presente que nos parece único e irrepetible, sin darnos cuenta, una vez más, reincidimos. Asistimos con ojos de gato curioso antes de que el coche nos arrolle al peligroso resurgimiento de los nacionalismos -«Ser catalanes o nada» (Torra)-; a la proclamación de la pureza -«Somos el único país en el mundo donde una persona viene y tiene un bebé, y el bebé es un ciudadano de EE UU» (Trump, una vez más)- o a los llamamientos excluyentes y xenófobos -«Estamos abiertos a homosexuales e inmigrantes, siempre y cuando se integren con los españoles y con nuestra forma de vivir» (Vox)-. Podemos regocijarnos en nuestra amnesia o quizá, esta vez sí, nos convenga hacer el esfuerzo de mirar atrás.
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Publicado en Diario SUR.
Copiado/pegado de Internet por Victoriano Orts Cobos.
Málaga 14 de noviembre de 2018.