UN NANOSEGUNDO
¿Con qué palabras he de dirigirme a Ti para
que me escuches, Dios?
¿Por qué no "aparcas" tus grandes quehaceres
y te dignas atenderme un segundo?
¿Acaso es demasiada pérdida de tiempo para
Ti?
¿Y si sólo te pido un microsegundo?
Te prometo que no demandaré lo más elemental
para la subsistencia del humano:
No te imploraré alimento ni calor para el po-
bre. Tampoco salud para el enfermo, ni agua
para el sediento.
Sólo te pido Señor que rectifiques un punto
Tu Obra y anules de una vez, y para siempre
el egoismo del hombre.
Puede que para Tu Grandeza resulte ridícula
y hasta cómica mi petición, mas, para millo-
nes de seres, ¡qué drama tan tremendo en cie-
rra!
---------------xxxxxxxxxxxxxxx---------------
Sé que para Ti el tiempo no existe y que an-
tes de producirse esta súplica en mi mente,Tu
eras sabedor de la misma. Por tanto, estoy
convencido de que no sólo en un microsegundo
si no que en un nanosegundo te hubiese sobra-
do capacidad para atenderme.
¿Por qué entonces no me has escuchado, Señor?
¿Debo por ello darte las gracias, Dios?
V.Orts cobos.
jueves 19 de noviembre de 2009
jueves 5 de noviembre de 2009
EL POTRO CASTRADO
Platero y yo. XV.
Era negro, con tornasoles granas, verdes y azules,
todos de plata, como los escarabajos y los cuer-
vos. En sus ojos nuevos rojeaba a veces un fuego
vivo, como en el puchero de Ramona, la castañera
de la plaza del Marqués. ¡Repiqueteo de su trote
corto, cuando de la Friseta de arena, entraba,
campeador, por los adoquines de la calle Nueva!
¡Qué ágil, qué nervioso, qué agudo fue, con su ca-
beza pequeña y sus remos finos!
Pasó noblemente, la puerta baja del bodegón, más
negro que él mismo sobre el colorado sol del Cas-
tillo, que era fondo deslumbrante de la nave, suel-
to el andar, juguetón con todo. Después, saltando
el tronco de pino, umbral de la puerta, invadió de
alegría el corral verde y de estrépito de gallinas,
palomos y gorriones. Allí lo esperaban cuatro
hombres,cruzados los velludos brazos sobre las
camisetas de colores. Lo llevaron bajo la pimienta.
Tras una lucha áspera y breve, cariñosa un punto,
ciega luego, lo tiraron sobre el estiércol y, senta-
dos todos sobre él, Darbón cumplió su oficio, po-
niendo fin a su luctuosa y mágica hermosura.
“Thy unus’d beauty must be tomb’d with thee,
Which used, lives th’ ejecutor to be”
-dice shakespeare a su amigo.
…Quedó el potro hecho caballo, blando, sudoroso,
extenuado y triste. Un solo hombre lo levantó, y
tapándolo con una manta, se lo llevó, lentamente,
calle abajo.
¡Pobre nube vana, rayo ayer, templado y sólido!
Iba como un libro desencuadernado. Parecía que
ya no estaba sobre la tierra, que entre sus herra-
duras y las piedras, un elemento nuevo lo aislaba,
dejándolo sin razón, igual que un árbol desarrai-
gado, cual un recuerdo, en la mañana violenta, en-
tera y redonda de la primavera.
JUAN RAMÓN JIMÉNEZ.
Platero y yo. XV.
Era negro, con tornasoles granas, verdes y azules,
todos de plata, como los escarabajos y los cuer-
vos. En sus ojos nuevos rojeaba a veces un fuego
vivo, como en el puchero de Ramona, la castañera
de la plaza del Marqués. ¡Repiqueteo de su trote
corto, cuando de la Friseta de arena, entraba,
campeador, por los adoquines de la calle Nueva!
¡Qué ágil, qué nervioso, qué agudo fue, con su ca-
beza pequeña y sus remos finos!
Pasó noblemente, la puerta baja del bodegón, más
negro que él mismo sobre el colorado sol del Cas-
tillo, que era fondo deslumbrante de la nave, suel-
to el andar, juguetón con todo. Después, saltando
el tronco de pino, umbral de la puerta, invadió de
alegría el corral verde y de estrépito de gallinas,
palomos y gorriones. Allí lo esperaban cuatro
hombres,cruzados los velludos brazos sobre las
camisetas de colores. Lo llevaron bajo la pimienta.
Tras una lucha áspera y breve, cariñosa un punto,
ciega luego, lo tiraron sobre el estiércol y, senta-
dos todos sobre él, Darbón cumplió su oficio, po-
niendo fin a su luctuosa y mágica hermosura.
“Thy unus’d beauty must be tomb’d with thee,
Which used, lives th’ ejecutor to be”
-dice shakespeare a su amigo.
…Quedó el potro hecho caballo, blando, sudoroso,
extenuado y triste. Un solo hombre lo levantó, y
tapándolo con una manta, se lo llevó, lentamente,
calle abajo.
¡Pobre nube vana, rayo ayer, templado y sólido!
Iba como un libro desencuadernado. Parecía que
ya no estaba sobre la tierra, que entre sus herra-
duras y las piedras, un elemento nuevo lo aislaba,
dejándolo sin razón, igual que un árbol desarrai-
gado, cual un recuerdo, en la mañana violenta, en-
tera y redonda de la primavera.
JUAN RAMÓN JIMÉNEZ.
miércoles 4 de noviembre de 2009
TU ÚNICO CELO
Nos cogió a la mamá y a mí en la casa de campo que
tienen tito Jaime y Angelita en la sierra, disfru-
tando de unas noches frescas de verano.
Aniví soportó el tormento de tus lamentos sexuales.
Cuando volvimos,tuvimos que tomar una decisión dura
pero necesaria para ti y para nosotros: Tú tienes
acceso a una manzana de tejados de unos 1000 M2.
Todos de viviendas de una sola planta, desde las
cuales,con los ardores amorosos, que son ciegos y
locos, podrías saltar a la calle y desaparecer, o,
volver destrozada y llena de parásitos. Tú ocupas
todos los lugares de la casa y, con preferencia,
los más delicados, por ello, tenemos que controlar
tu salud y tu limpieza.
Cleopatra, espero que lo entiendas: ¿Qué mayor pla-
cer para mí que poder contemplarte en tu cesto or-
gullosa y tierna dando vida y calor a una prole
multicolor de inocentes felinos?.
V. Orts Cobos.
t
Nos cogió a la mamá y a mí en la casa de campo que
tienen tito Jaime y Angelita en la sierra, disfru-
tando de unas noches frescas de verano.
Aniví soportó el tormento de tus lamentos sexuales.
Cuando volvimos,tuvimos que tomar una decisión dura
pero necesaria para ti y para nosotros: Tú tienes
acceso a una manzana de tejados de unos 1000 M2.
Todos de viviendas de una sola planta, desde las
cuales,con los ardores amorosos, que son ciegos y
locos, podrías saltar a la calle y desaparecer, o,
volver destrozada y llena de parásitos. Tú ocupas
todos los lugares de la casa y, con preferencia,
los más delicados, por ello, tenemos que controlar
tu salud y tu limpieza.
Cleopatra, espero que lo entiendas: ¿Qué mayor pla-
cer para mí que poder contemplarte en tu cesto or-
gullosa y tierna dando vida y calor a una prole
multicolor de inocentes felinos?.
V. Orts Cobos.
t
domingo 1 de noviembre de 2009
EL JUGUETE
Hace ya muchos años, puede que 11 ó 12, le afeé
su comportamiento indigno a un compañero de
trabajo.
Yo le hablaba tanto y tan bien de ti que creo que
eso le motivó a tener una gatita en su casa
(un juguete).
Cuando ese juguete comenzó a comportarse como
un felino, arañando muebles, cortinas tapicerías;
todo lo que tú haces, no tuvo otra ocurrencia el
buen humanóide que llevarla al veterinario para
arrancarle las uñas.
Él me lo contó sin darle importancia, pensando
que yo había hecho lo mismo contigo.
¡Que mal me sentó, Cleopatra!
Al cabo de unos meses, ese animal, sin defensas,
se precipitó desde un séptimo piso y murió.
En la actualidad, está prohibido que un veteri-
nario haga esa barbaridad.
Esta ley llegó tarde para aquél pobre ser que,
con sus garras, seguramente no se habría res-
valado desde el balcón.
V. Orts Cobos.
Hace ya muchos años, puede que 11 ó 12, le afeé
su comportamiento indigno a un compañero de
trabajo.
Yo le hablaba tanto y tan bien de ti que creo que
eso le motivó a tener una gatita en su casa
(un juguete).
Cuando ese juguete comenzó a comportarse como
un felino, arañando muebles, cortinas tapicerías;
todo lo que tú haces, no tuvo otra ocurrencia el
buen humanóide que llevarla al veterinario para
arrancarle las uñas.
Él me lo contó sin darle importancia, pensando
que yo había hecho lo mismo contigo.
¡Que mal me sentó, Cleopatra!
Al cabo de unos meses, ese animal, sin defensas,
se precipitó desde un séptimo piso y murió.
En la actualidad, está prohibido que un veteri-
nario haga esa barbaridad.
Esta ley llegó tarde para aquél pobre ser que,
con sus garras, seguramente no se habría res-
valado desde el balcón.
V. Orts Cobos.
martes 27 de octubre de 2009
EL PULVERIZADOR
Cleopatra, tú fuiste el regalo inesperado que me
hicieron mis hijos. Te eligieron entre una camada
de varios gatitos. Creo que tuviste mucha suerte.
Desde aquel día has vivido como un ser superior.
Venías infectada de parásitos e inmediatamente
nos dedicamos a tu limpieza.
¡Cuantos malos ratos te dimos bañándote!
Y peores aún desparasitándote con el pulveri-
zador. Varios meses nos costó erradicar aquella
miseria de tu cuerpo.
Desde entonces, cada vez que alguien de la casa
utiliza un pulverizador, incluso sin usarlo, sólo
con el hecho de que lo coja es suficiente para
que tú huyas a esconderte. ¡Si tú supieras el
bien que te hicimos! No sabré nunca cómo
tendría que decírtelo para que lo comprendieras.
V.Orts Cobos.
Cleopatra, tú fuiste el regalo inesperado que me
hicieron mis hijos. Te eligieron entre una camada
de varios gatitos. Creo que tuviste mucha suerte.
Desde aquel día has vivido como un ser superior.
Venías infectada de parásitos e inmediatamente
nos dedicamos a tu limpieza.
¡Cuantos malos ratos te dimos bañándote!
Y peores aún desparasitándote con el pulveri-
zador. Varios meses nos costó erradicar aquella
miseria de tu cuerpo.
Desde entonces, cada vez que alguien de la casa
utiliza un pulverizador, incluso sin usarlo, sólo
con el hecho de que lo coja es suficiente para
que tú huyas a esconderte. ¡Si tú supieras el
bien que te hicimos! No sabré nunca cómo
tendría que decírtelo para que lo comprendieras.
V.Orts Cobos.
lunes 26 de octubre de 2009
CLEOPATRA Y SU ENTORNO
AMA-ALMA
Cleopatra es el ama-alma de la casa.
Llegó a nosotros hace casi 14 años humanos.
¡ Muchos años para un felino!
Su pelo, casi blanco en su infancia, el paso
del tiempo, que todo lo cambia, lo ha convertido
en un marrón claroscuro de suave terciopelo,
más sedoso aún cuando a su pesar la aseo.
Lo que más destaca en Cleopatra es el color de
sus ojos: azules turquesa, luminosos cómo el
cielo en un atardecer de verano en un día de
viento aterralado en el paisaje malagueño.
¡Cuanto sosiego me transmite su mirada cuando
me siento triste por una razón o... por nada!
V. Orts Cobos.
martes 20 de octubre de 2009
XIX
PAISAJE GRANA (PLATERO Y YO)
La cumbre. Ahí está el ocaso, todo empurpura-
verde se agria, vagamente enrojecido; y las
hierbas y las florecillas, encendidas y transpa-
rentes, embalsaman el instante sereno de una
esencia mojada, penetrante y luminosa.
Yo me quedo extasiado en el crepúsculo. Platero,
granas de ocaso sus ojos negros, se va, manso a
un charquero de aguas de carmín, de rosa, de
violeta; hunde suavemente su boca en los espe-
jos, que parece que se hacen líquidos al tocarlos
él; y hay por su enorme garganta como un pasar
profuso de umbrías aguas de sangre.
El paraje es conocido, pero el momento lo tras-
torna y lo hace extraño, ruinoso y monumental.
Se dijera, a cada instante, que vamos a descubrir
un palacio abandonado... La tarde se prolonga
más allá de sí misma, y la hora, contagiada de
eternidad, es infinita, pacífica, insondable...
-Anda, Platero.
JUAN RAMÓN JIMÉNEZ
PAISAJE GRANA (PLATERO Y YO)
La cumbre. Ahí está el ocaso, todo empurpura-
do, herido por sus propios cristales,que le hacen
sangre por doquiera. A su esplendor, el pinarverde se agria, vagamente enrojecido; y las
hierbas y las florecillas, encendidas y transpa-
rentes, embalsaman el instante sereno de una
esencia mojada, penetrante y luminosa.
Yo me quedo extasiado en el crepúsculo. Platero,
granas de ocaso sus ojos negros, se va, manso a
un charquero de aguas de carmín, de rosa, de
violeta; hunde suavemente su boca en los espe-
jos, que parece que se hacen líquidos al tocarlos
él; y hay por su enorme garganta como un pasar
profuso de umbrías aguas de sangre.
El paraje es conocido, pero el momento lo tras-
torna y lo hace extraño, ruinoso y monumental.
Se dijera, a cada instante, que vamos a descubrir
un palacio abandonado... La tarde se prolonga
más allá de sí misma, y la hora, contagiada de
eternidad, es infinita, pacífica, insondable...
-Anda, Platero.
JUAN RAMÓN JIMÉNEZ
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