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jueves, 27 de agosto de 2015

A CLEOPATRA IN  MEMORIAM
DE MÁLAGA A LA VICTORIA, CAPÍTULO XCI.
(Viaje virtual de Málaga a La Victoria, (Córdoba), a través de los polos, por los Meridianos 4º E y 176º O.

     Veinte años humanos que equivalen a  una vida muy larga para un felino de tu especie has vivido entre nosotros. Llegaste a mí de manera sorpresiva. Fuiste un regalo inesperado que me hicieron Aniví, Francis y Patricia (*). Tenías apenas un par de meses de existencia y venías infectada de parásitos que nos encargamos con urgencia en eliminar, asesorados por quién fue desde entonces tu sanitaria. Fuiste desde el principio la mascota mimada de la familia. Te adueñaste de todas las estancias de la casa, y de todas  sus comodidades salvo la del dormitorio de mamá y la de su butaca. Aunque al principio luchaste por su posesión, ante su intransigencia comprendiste que no era posible poseer dichos elementos y desististe en la lucha de anexionártelos. Tu primer y único celo nos hizo comprender que no podrías tener un segundo y, por higiene para  ti y para los demás, optamos por la castración, por tal decisión, por haberte privado de uno de los regalos más hermosos que  la Madre Naturaleza brinda a todos los seres vivientes, siempre ha quedado en mi conciencia un complejo de culpabilidad por dicho acto.
     Durante toda tu larga vida me has acompañado, siendo testigo fiel de mis inquietudes y tu presencia me servía de terapia relajante. Pero todo tiene su final y ese final tuyo ha llegado antes de terminar este viaje virtual en el que me has dado compañía. Tus últimos años han sido muy duros para ti, como también suelen serlo para todo ser viviente. La vejez, Cleopatra, es muy dura, muy deprimente, y ante esa realidad, en tu caso tomamos la dura determinación de dormirte para evitarte padecimientos. Fue muy duro, pero hubo que hacerlo. Mi satisfacción ha sido el ver que te dormiste acunada entre  mis brazos, ante la intervención de tu veterinaria.
     Ya me gustaría a mí, cuando llegue el momento del tránsito de mi vida hacia LA NADA, tener la suerte que has tenido tú, de no sufrir y de estar acompañado por mis seres queridos como lo has estado tú con todos nosotros.
     Descansa en paz, mi dulce y querida pacífica felina Cleopatra.
(*) Mis hijos y mi nuera)  
Victoriano Orts Cobos.
(Re)visado el día 16/05/2017. 



sábado, 27 de abril de 2013


AMAPOLAS  
                                                                     
Monólogos con Cleopatra

¡ No la loes ya más..., que el rubor la deshoja!
V.O.C.


Cleopatra, ¡Qué bellos lucían los trigales en el pasado, el verde de las espigas con el rojo de las amapolas!
Era un gozo para los sentidos su contemplación. Hoy, las amapolas indomables, prácticamente han desaparecido de los campos. ¡Qué pena, el tributo que hay que pagar a la tecnología y a la ciencia!
Solo en los vallados y los paredones (*) es posible disfrutar en primavera de esta delicada flor, que los jardines y los viveros no nos ofrecerán nunca.
Cuando paseo,  (sin ti) por las afueras, que llamamos zonas periurbanas, tengo “mis parcelas” silvestres que me brindan la delicada belleza de esta planta, y no puedo resistirme a llevarme su encanto a casa.
Cojo por sus tallos varias docenas de capullos con sus cascabillos (*) a punto de desprenderse para dar libertad a la flor.
Llego con ellos a casa. Están aparentemente moribundos. Sin fuerzas para erguirse como estaban en la planta. Los incorporo a un jarrón de boca estrecha lleno de agua, ese líquido que es todo vida. Caen débiles y tristes sobre el cristal buscando el suelo. En solo unas horas, esos tallos se transforman en verdes alambres que suben trabajosamente, pero firmes al fin, hacia el cielo ofreciéndome durante unos días; dos o tres como máximo, la belleza de esa flor, única, frágil y delicada como una mariposa de cuatro alas.

Victoriano Orts Cobos.

1º.* Paredones: lindes silvestres entre parcelas de distinta altura y distintos propietarios.
2º.* Cascabillos: fundas de la flor.
  

sábado, 1 de diciembre de 2012


UNA BUENA MUJER.

MONÓLOGOS CON CLEOPATRA.

Cleopatra, tú sabes, o deberías saber, que por prescripción facultativa tengo recomendado tomar un mínimo de sol y que por este motivo en verano cambio el horario  y madrugo para gozar de ese ejercicio tan dinámico, distraído y sano:el de caminar.

Cuando me levanto creo que voy a ser el primero en patear el paseo principal de la barriada pero no es así, siempre hay personas que se me adelantan.

Este verano suelo encontrarme a diario con dos mujeres, madre e hija. La madre puede superar holgadamente los 80 años y, la hija, con evidentes síntomas de persona dependiente, los 50. Las dos visten ropas muy limpias. La madre, invariablemente usa batas amplias, frescas y de tonos oscuros, las más claras con lunaritos  azules. La hija, por el contrario, luce blusas y pantalones en colores claros y rameados. La madre conduce un carrito de la compra del que saca alguna bolsa de plástico con semillas para los pájaros, que va distribuyendo a tramos por el paseo. Cuando llego a su altura las saludo y esa mujer me responde con una amplia sonrisa diciendo: –“son para las palomas; pobrecillas, hay que ayudarles”- Me enternecen sus palabras y mi respuesta es otra sonrisa generosa. Por su parte, la hija me mira fijamente a los ojos; me observa, y me sonríe tímidamente.

 ¡Qué ejemplo más hermoso el de esta buena anciana! Si hace esto con los animales, qué no habrá hecho y será capaz de hacer por su hija. 

Cuando veo a estas personas que acompañan a sus seres dependientes y que los cuidan con tanto cariño se me parte el alma de dolor y respeto y pienso siempre en ¿qué será de ellas cuando no puedan atender a sus hijos? 

En el caso de esta santa mujer, siempre sonriente, estoy seguro de que si le preguntara sobre lo que yo creo, su gran problema del futuro, un futuro tan cercano que  considero presente, me contestaría algo así como… -“Hay que confiar en Dios. Él proveerá”- Y yo me vería obligado a preguntar de nuevo, en este caso a mí mismo. “Y ¿ por qué Dios no proveyó hace 50 años  dándote a tu hija sana?”

Victoriano Orts Cobos.  Verano de 2012. Publicado en diciembre de dicho año.
         

martes, 14 de junio de 2011

ARROZ CON GATO

ARROZ CON GATO

LA VICTORIA XXVII.

Cleopatra, sé que la lectura de este relato puede herir tu sensibilidad, pero quiero aclararte que tú para mí no eres una gata. Tú para mí eres la niña mimada de la casa y aunque los seres humanos somos impredecibles en nuestros actos, yo jamás te haría daño.

*****
El abuelo Frasquito tenía en su casa algunas gallinas. Una de ellas había empollado una decena de huevos y los pequeños comenzaban su andadura. Mi hermano mayor, Frasquito, los cuidaba porque al abuelo ya le costaba trabajo atenderlos.

Un gato asilvestrado se “encariñó” con ellos y día tras día los iba eliminando. Frasquito le tendió una trampa y el felino pasó a mejor vida. Bueno, mejor vida para nosotros.

El animal era joven y “entrado en carnes” y mi hermano, siguiendo el ritual que se emplea con los conejos lo desolló, lo dejó una noche colgado al relente para que se le fuese el humillo y, al día siguiente, para la cena, que era cuando se hacía la comida principal, pues todos estábamos en casa, nuestra madre nos hizo una arroz con “conejo”, ¡delicioso!

Nos supo tan bueno, que voy a tener que darle la razón a quienes opinan que la comida de hoy no sabe tan buena como la de antes.

Victoriano Orts Cobos.

(Re)visado el día 23 de marzo de 2016.

miércoles, 4 de noviembre de 2009

TU ÚNICO CELO

Nos cogió a la mamá y a mí en la casa de campo
que tienen tito Jaime y tita Angelita en la sierra,
disfrutando de unas noches frescas de verano.

Aniví soportó el tormento de tus lamentos sexuales.

Cuando volvimos,tuvimos que tomar una decisión
dura pero necesaria para ti y para nosotros:
Tú tienes acceso a una manzana de tejados de unos
1000 M2. Todos de viviendas de una sola planta,
desde las cuales, con los ardores amorosos, que son
ciegos y locos, podrías saltar a la calle y desaparecer,
o volver destrozada y llena de parásitos. Tú ocupas
todos los lugares de la casa y, con preferencia,
los más delicados, por ello, tenemos que controlar
tu salud y tu limpieza.

Cleopatra, espero que lo entiendas: ¿Qué mayor
placer para mí que poder contemplarte en tu cesto
orgullosa y tierna dando vida y calor a una prole
multicolor de inocentes felinos? La vida, "Cleo",
es muy complicada. No se puede tener de todo;
hay que renunciar a unas cosas para disfrutar otras.
Es duro, sí; pero necesario.
**********
Victoriano Orts Cobos.
(Re)visado el día 16 de septiembre de 2016.





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martes, 27 de octubre de 2009

EL PULVERIZADOR

Cleopatra, tú fuiste el regalo inesperado que me
hicieron mis hijos. Te eligieron entre una camada
de varios gatitos. Creo que tuviste mucha suerte.
Desde aquel día has vivido como un ser superior.
Venías infectada de parásitos e inmediatamente
nos dedicamos a tu limpieza.
¡Cuantos malos ratos te dimos bañándote!
Y peores aún desparasitándote con el pulverizador. 
Varios meses nos costó erradicar aquella
miseria de tu cuerpo.
Desde entonces, cada vez que alguien de la casa
utiliza un pulverizador, incluso sin usarlo, sólo
con el hecho de que lo coja es suficiente para
que tú huyas a esconderte. ¡Si tú supieras el
bien que te hicimos! No sabré nunca cómo
tendría que decírtelo para que lo comprendieras.
**********
Victoriano Orts Cobos.
(Re)visado el día 16 de septiembre de 2016.

lunes, 26 de octubre de 2009


CLEOPATRA Y SU ENTORNO

AMA-ALMA

Cleopatra es el ama-alma de la casa.
Llegó a nosotros hace casi 14 años humanos.
¡ Muchos años para un felino!

Su pelo, casi blanco en su infancia,
el paso del tiempo, que todo lo cambia,
lo ha convertido
en un marrón claroscuro de suave terciopelo,
más sedoso aún cuando a su pesar la aseo.

Lo que más destaca en Cleopatra es el color
de sus ojos: azules turquesa, luminosos
como el cielo en un atardecer de verano
en un día de viento aterralado en el paisaje
malagueño.

¡Cuanto sosiego me transmite su mirada cuando
me siento triste por una razón o... por nada!
**********
Victoriano Orts Cobos.
(Re)visado el día 16 de septiermbre de 2016.