jueves, 28 de noviembre de 2019

UN TSUNAMI EN EL SOCIALISMO ANDALUZ




Un tsunami en el socialismo andaluz




Manuel Castillo

MANUEL CASTILLOMálaga
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Fue como un tsunami. La sentencia sobre los ERE por parte de la Audiencia Provincial de Sevilla pasó como una ola gigantesca por encima del pasado de los gobiernos socialistas de Manuel Chaves y José Antonio Griñán y del presente del PSOE de Andalucía y, por tanto, de la propia Susana Díaz. Ahora, cuando la resaca despeje la orilla, habrá que calibrar el alcance de los destrozos y las pérdidas en el prestigio personal e institucional de los condenados y en el futuro del PSOE de Andalucía.
En estos tiempos del reduccionismo intelectual, será inevitable que los gobiernos de Chaves y Griñán queden reducidos en el imaginario callejero a las cenizas de la corrupción, lo cual supone otra herida profunda del socialismo andaluz. Objetivamente puede resultar injusto, pero el estigma es indeleble. Y más aún cuando el caso está salpicado de imágenes chuscas de un chófer, unas rayas de coca y un prostíbulo a golpe de Visa con dinero público. Así las cosas, la honorabilidad tiene la fragilidad de un castillo de naipes.
El hecho de que el expresidente Griñán y los exconsejeros Vallejo, Fernández, Viera y Martínez Aguayo hayan sido sentenciados a penas de prisión por malversación y prevaricación y que apellidos históricos como Chaves, Zarrías y Álvarez hayan sido inhabilitados supone condenar por corrupción una década de gobiernos socialistas en la Junta de Andalucía. Eso es inapelable hasta que el Tribunal Supremo estudie el recurso. No hay que descartar que en casación pueda haber alguna reducción de condena, especialmente en el caso de Griñán, alrededor de quien se ha generado un movimiento de apoyo. Quizá, en su caso, la descripción más gráfica y demoledora la ha realizado el presidente de Galicia, el popular Feijóo al salir en su defensa: «Griñán es una víctima del PSOE».
Los datos son tozudos y es evidente la irregularidad e ilegalidad de un sistema de ayudas y subvenciones, por valor de 680 millones de euros, que supuso un menoscabo para las arcas públicas. Sí, es verdad, Chaves y Griñán no metieron la mano en la caja, pero ello no les exime de su responsabilidad en esta trama de corrupción. En este caso no se ha juzgado si los 19 acusados robaron o no, sino si cometieron un delito de prevaricación y malversación. Así que el recurso de apelar a que no robaron, como está haciendo Susana Díaz y el resto del PSOE, no ha lugar. Nadie, ni el juez ni el auto de acusación, afirma que robaran o se quedaran dinero. Esa es la principal novedad de este caso: se condena la mala administración de dinero público y la responsabilidad como cargo público. De la misma forma, meter en el debate el caso Gürtel es comprensible como estrategia, pero absurdo de la misma forma. Es cierto que el caso ERE no es igual que el Gürtel, pero también es cierto que ambos son dos casos de corrupción. Y no está claro cuál de las dos motivaciones es más grave: afianzarse en el poder en una democracia a través de una red clientelar utilizando dinero público (si es que fue así) o meter la mano en el cajón.
El clientelismo y la utilización de fondos públicos para lograr la paz social y afianzar la marca PSOE es difícil, por no decir imposible, de demostrar. Pero es sospechoso que la mayoría de las ayudas y subvenciones se concedieran en la Sierra Norte de Sevilla, en Cádiz y en Huelva. Vaya por Dios, en Almería no hay ni un solo acusado en las 182 piezas separadas que quedan por juzgar en este caso. Quizá les pillaba muy lejos, o había poco que pescar.
Una de las conclusiones de la sentencia de la Audiencia de Sevilla es que el sistema estaba corrupto. De otra forma no se entiende, por ejemplo, que el exdirector de Trabajo, Francisco Guerrero, le diera a su chófer una ayuda de más de un millón de euros. Y ese virus estaba inoculado de tal forma que muchas cosas se veían con naturalidad. Era tal cantidad de dinero, de millones de euros, los que llegaban de Europa para fomento del empleo que había que gastarlo como fuera y muy rápido. Y así se entró en una espiral de descontrol.
Llama la atención el 'shock' que produjo la sentencia, incluso en algunos medios nacionales y en algunos periodistas de Sevilla. Sólo se puede entender por el pago de alguna deuda moral o de otro tipo o por una excesiva cercanía con el poder político, que suele nublar el sentido crítico y suele también difuminar la línea roja que debe existir siempre entre el aprecio personal y el ejercicio periodístico. De lo contrario se corre el riesgo de caer en un agravio comparativo insostenible para la inteligencia o, incluso, en el ridículo.
Estamos asistiendo a un intento de blanquear el caso ERE, a la utilización de un lenguaje perverso que trata de restar valor a la malversación y prevaricación por el hecho de que no haya existido un enriquecimiento personal. Llegará el día, si no ha ocurrido ya, en el que alguien compare Andalucía con el bosque de Sherwood y a Chaves y Griñán con una suerte de Robin Hood, como advertía esta semana el columnista José Antonio Zarzalejos.
El PSOE de Andalucía se enfrenta ahora al trabajo de reconstruir la moral y el prestigio, con la certeza de que el caso ERE será una rémora que les acompañará durante muchos años. Susana Díaz, le guste o no, forma parte del PSOE y es heredera del legado de Chaves y, especialmente, de Griñán, que fue quien le abrió la puerta de la Presidencia de la Junta de Andalucía. Y ello, con todos sus matices, es una carga demasiado pesada para una candidata que debe esprintar y correr si quiere recuperar el poder. Y que, además, tiene a Pedro Sánchez asomado al balcón contemplando la situación y esperando, como decía Ábalos, que la militancia socialista de Andalucía decida su futuro. Ella, Susana Díaz, ha soportado muchas olas. Falta por ver si saldrá a flote de este tsunami.
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El autor de este reportaje es D. Manuel Castillo, director del Diario SUR.
Copiado/pegado de Internet por Victoriano Orts Cobos.
Málaga 28 de noviembre de 2019. 

domingo, 24 de noviembre de 2019

Juana Castro, el incendio de la sangre





Juana Castro, el incendio de la sangre

La autora cordobesa, curtida en dramas familiares, creadora de uno de los universos más personales de la poesía española, anuncia con ironía su paso a la vejez, cuando «ellos se van con otra chica / y ellas se arman de lifting y armadura»





Alberto Gómez

ALBERTO GÓMEZ
No le gusta que la llamen luchadora porque no recuerda haber peleado nunca, pero Juana Castro lleva más de media vida sobreponiéndose a las adversidades, «envuelta en el incendio de mi propia sangre», como escribió Marguerite Yourcenar, cita que la autora andaluza utilizó años más tarde para abrir 'No temerás'. Su nacimiento en 1945 y las primeras publicaciones al filo de los años ochenta la dejaron huérfana de generación literaria, como un verso suelto entre poemas: era demasiado joven para pertenecer al grupo del cincuenta pero no tanto como para encajar en las hornadas posteriores. Su destino se reducía por entonces a Villanueva de Córdoba, una zona rural cuyas costumbres provocaron pronto una reacción crítica alimentada por los libros que devoraba cuando era niña. Recuerda haber leído novelas cortas y por entregas casi a escondidas, consciente de que su madre consideraba una pérdida de tiempo hincar el diente a cualquier título que no formara parte del raquítico plan de estudios de la posguerra. Las redacciones de clase terminaron de despertar su vocación en medio de un paisaje que «no era el sueño en la boca, como nunca / es recuerdo el recuerdo / que trama la memoria».
La precocidad, acaso una forma de independencia, marcó la juventud de Castro, que con dieciocho años ya ocupaba una plaza de maestra por oposición en un pequeño pueblo de la comarca. Tampoco tardó en casarse con el escritor Pedro Tébar, unión que mantienen medio siglo después. Tras la edición de su primer libro, 'Cóncava mujer', el matrimonio sufrió la muerte de uno de sus hijos, zarpazo que la poeta cordobesa volcó en su siguiente poemario, 'Del dolor y las alas': «Me has barrido de flores / y un huracán siniestro me adelgaza los pies, / el paladar y el sueño». A aquel desgarro le sucedió una creciente sensación de inquietud ante las injusticias sociales, una rebelión que canalizó a través del feminismo para combatir la desigualdad entre hombres y mujeres. En 'Narcisia' creó un mito como modo de protesta, una reivindicación de su género: «¡Gloria y loor a Ella, / a su útero vivo de pistilos, / a su orquídea feraz y a su cintura!».
Entabló amistad con algunos de los miembros de Cántico, vínculo imprescindible entre la Generación del 27 y los autores de la posguerra, y entre sus paisanos admiró especialmente a Pablo García Baena, de quien heredó sin ritos oficiales el culto a la palabra y la preferencia temática por la sensualidad, aunque prestando mayor atención al conflicto que a la belleza: «No he venido a la paz, sino al cuchillo. / Las rosas de mis ojos ya han cruzado / la terrible frontera de la gloria». En Arte de cetrería, publicado en 1989, convirtió la caza en una metáfora de las relaciones de poder, otra de sus grandes obsesiones: «No debes sorprenderte. Habré ganado / en el instante último mi guerra. / Con un ala perdida junto al cielo / y la llave morada de los labios, estaré, / torpe y triste, otra vez aprendiendo. / Mas debe ser así, pues que la libertad / hermana es gemela de la muerte».
El empeño por construir un sujeto femenino, a menudo revisando figuras bíblicas, regresó, si alguna vez llegó a abandonarla, en 'No temerás': «No viniste a salvarme, / tú que habías / clamado ser el mar por los desiertos». Castro se muestra más madura que en obras anteriores, poseedora de una fuerza expresiva que aumentó con el cambio de milenio, cuando publicó obras tan poderosas como 'Los cuerpos oscuros', sobre la enfermedad de alzhéimer que padecieron sus padres. La poeta andaluza trató de amortiguar el golpe de la desmemoria, de contener el drama para evitar que acabe ocupándolo todo: «Cuando brota la luna / yo rehago dos nidos con bufandas / y leche y baberolas / y me siento a escuchar».
Las relaciones entre madres e hijas y el camino hacia la ancianidad se abren ahora paso entre los temas más recurrentes de su obra. En 2018 publicó 'Antes que el tiempo fuera', su libro más ambicioso hasta el momento, donde intenta abarcar la historia de la humanidad y de su propia familia a partir de la figura de un fósil llamado amaltheus, con forma de caracol, que en el poemario simboliza la vejez. La escritura sirve también para calmar la angustia producida por la muerte de su nieta, otra pérdida inabarcable: «Y otra vez. Otra vez es agosto / sorbiendo la hiel fresca / de cada sonajero / atrapado en la sonda».
Creadora de un universo poético personalísimo, Castro continúa descifrando los versos de Emily Dickinson, desmontando estereotipos machistas y denunciando el patriarcado y su violencia, como ya hizo en 'Del color de los ríos': «Me tiró sobre el pasto / de un golpe, sin palabras. Y aunque hubiera podido / a sus brazos mi fuerza, / no quise retirarlo, porque padre / era padre: él sabría qué hiciera. / Tampoco duró mucho». Hoy, pasados los setenta años, reconocida con la Medalla de Andalucía y el Premio Nacional de la Crítica, la estoica poeta cordobesa pregona la vejez: «Pues sí, he decidido que soy vieja / y he decidido además que voy a proclamarlo». Nadie lo adivinaría.




JUANA CASTRO

ANUNCIACIÓN

Pues sí, he decidido que soy vieja
y he decidido además que voy a proclamarlo,
porque así no habrá malentendidos.
Soy vieja ¿pasa algo? Pasa
todo lo que ha pasado, todo pasa.
Ese momento clave
en que ellos se van con otra chica
y ellas se arman de lifting y armadura,
qué indecencia... Qué indecencia ser vieja
cuando sólo lo joven es valioso y se nombra.
Desde ahora, ya saben: Si no estoy
en la presentación o el cóctel no es por nada,
es por todo: por propia obscenidad,
es que soy vieja,
amo tanto ese hueco —mujer cóncava—,
de mi yo en la foto... Qué indecencia.
Si nadie es hoy viejo, ya me dirán ser vieja.
Perdón. Perdón por esta infame
desnudez a destiempo de los blogs
y el verano. Si no hay publicidad
que dé amparo a una vieja, me pregunto
a qué mi anunciación. Y en estas fechas.

CÁLIZ

Y ahora soy
tan igual a ti, madre,
que no me reconozco en el cristal
de este retrato tuyo tan presente.
Si supieras que todo
lo que de ti he odiado y maldecía
ahora en mí lo descubro
tan exacto y reciente como el cerco
de una piedra en el agua, repetida.
Vengo a verte de nuevo.
Tócame, pon mis dedos
aquí sobre tus llagas, y ábreme
esta rosa de espinas del costado.
Soy tan tuya que el mar 
tu voz copia en mi voz para su canto.
Y me despierto, y en la hora vivo
tu misma inmensa sed, esa que siempre
en tus huesos vacíos
irremediable ardiera.
Yo no soy tu fantasma, quiero
crearte ahora en el filo
de quien te dio mi ser, resucitada.
De muerta a muerta, dime:
¿Quién amamanta a quién, serpiente mía?

DESTIERRO

Yo no soy de esta tierra.
Era ya extranjera en la distancia
del vientre de mi madre
y todo, de los pies a la alcoba me anunciaba
destierro.
Busqué de las palmeras
mi voz entre sus signos
y perforé de hachones
encendidos la amarga
región del azabache. Yo no sé
qué vuelo de planetas torcería
mi suerte.
Sobre el mudo desvío, sé que voy,
como víbora en celo, persiguiendo
el rastro de mi exilio.
No encontrará mi alma su reposo
hasta que en ti penetre
y me amanezca
y ría.

MARÍA ENCADENADA (FRAGMENTO)

Llora, pequeña.
Te están circuncidando la belleza, llora,
tus tenues agujeros de esclava
pregonarán tu rol desde la sangre.
Te están atando al oro
para que no recuerdes
ni voluntad ni inteligencia,
para que seas eternamente la muñeca
presa de adornos y miradas.
Tus dos pétalos de rosa taladrados
son el primer dolor de tu recuerdo, llora,
te espera una isla de vestidos
donde cada deseo te mojará las alas.
Un paraíso de espejos,
de tules y de encajes
te da la bienvenida,
tu mañana tendrá el color del maquillaje.
Los focos, las joyas y las fiestas
con sus mil tentáculos
matarán tu tiempo atenazado.
Sonreirás
la sumisión standard que te marquen
en el mundo consumo de los sexos.
****************************************************************************Publicado en Diario SUR.
Copiado/pegado de Internet por Victoriano Orts Cobos.
Málaga 24 de noviembre de 2019.

martes, 19 de noviembre de 2019

EL PP Y LA ULTRADERECHA

La mejor arma para combatir a Vox es la defensa de los valores en los que se basa la convivencia

Las elecciones generales del 10-N han transformado radicalmente la correlación de fuerzas en el centro-derecha con el espectacular derrumbe de Ciudadanos y el alarmante crecimiento de Vox hasta situarse como el tercer partido en España. Lo que no han modificado es la profunda fragmentación de ese espacio político, que penaliza su representación en el Congreso y, mientras persista, le impedirá no solo disputar al PSOE la victoria en las urnas, sino configurar una mayoría alternativa a la que Pedro Sánchez y Pablo Iglesias pretenden convertir en el eje del nuevo Gobierno. El PP no tiene motivo alguno para darse por satisfecho con la previsible y obligada mejora de los pésimos resultados del 28-A, que consolida el liderazgo de Pablo Casado y le concede tiempo para asentar su proyecto. Porque no solo ha visto frustrado su objetivo de acceder a la Moncloa, sino que ha desaprovechado el hundimiento de Ciudadanos para concentrar de nuevo en torno a sus siglas el grueso del electorado conservador. Los 700.000 votos ganados por los populares, hasta sumar cinco millones, les colocan todavía por debajo de los peores registros de Mariano Rajoy y constituyen una pequeña parte de los 2,5 millones perdidos por la formación naranja. Es preocupante para el PP que el extremismo de Vox haya sabido rentabilizar mejor el desplome de Cs, de forma que ya casi le pisa los talones con un discurso xenófobo y que cuestiona sin complejos las bases de la convivencia en este país desde la Transición. El PP incurrirá en un grave error si intenta combatir el auge de la ultraderecha -su socio en varias comunidades y ayuntamientos- mirando hacia otro lado o con un viraje hacia sus posiciones que le aleje del centro político. Al populismo de brocha gorda basado en una patética demagogia y mentiras falaces hay que hacerle frente con una firme e inequívoca defensa de los derechos, libertades y valores consagrados por la Constitución que Vox pretende socavar. De modo que no haya lugar a equívocos entre un partido con vocación y experiencia de Gobierno, al que siempre le fue mejor cuando supo conectar con los sectores más moderados de la sociedad, y una fuerza que simpatiza con Le Pen. Cuestionar el Estado de las autonomías, asumido como una seña de identidad por la inmensa mayoría de los ciudadanos, o defender la ilegalización de partidos nacionalistas por su ideario político equivale a caer en las burdas trampas tendidas por la extrema derecha en su propio beneficio.
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Editorial Diario SUR
Copiado/pegado de Internet por Victoriano Orts Cobos. 
Málaga 19 de noviembre de 2019.

lunes, 18 de noviembre de 2019

Aprobado en calentamiento global para la escuela italiana




Aprobado en calentamiento global para la escuela italiana

El Gobierno de Roma será el primero del mundo en poner en marcha una asignatura sobre la emergencia climática, que comienza el próximo curso

DARÍO MENORCorresponsal. Roma
Matemáticas, inglés, geografía y emergencia climática. Los niños y adolescentes italianos tendrán que acordarse a partir del curso que viene de meter también en la mochila el libro y cuaderno de la nueva asignatura sobre calentamiento global y desarrollo sostenible. Italia se convertirá así en el primer país del mundo en contar en su currículum escolar con una disciplina centrada en la que, según los científicos, supone la mayor amenaza hoy para la supervivencia de la especie humana. «Hemos acogido la petición de los jóvenes italianos y de todo el mundo para que la política escuche a la ciencia. Si es verdad que estamos frente a la posibilidad de que se dé la sexta extinción masiva después de la quinta, que supuso el fin de los dinosaurios, debemos ocuparnos del problema para evitar acabar como ellos», explicó este martes Lorenzo Fioramonti, ministro de Educación en el Gobierno italiano nacido a principios del pasado mes de septiembre gracias a la alianza entre el 'anticasta' Movimiento 5 Estrellas (M5E) y el Partido Democrático, de centro izquierda.
Miembro del M5E, Fioramonti es probablemente el dirigente italiano más concienciado sobre la necesidad de actuar cuanto antes frente a la emergencia climática y la puesta en marcha de políticas ecologistas. Dio buena prueba de ello cuando animó a los estudiantes del país a sumarse a la huelga mundial y a las manifestaciones contra el calentamiento global celebradas el pasado 27 de septiembre, lo que le granjeó una oleada de críticas por parte de la oposición, liderada por Matteo Salvini, máximo dirigente de la ultraderechista Liga Norte. Con la asignatura obligatoria sobre cambio climático, el ministro pretende ir un paso más allá y propiciar una reflexión en los estudiantes «sobre la oportunidad de pensar en un modelo de sociedad y de desarrollo diferentes». Esta disciplina se estudiará desde tercero de primaria hasta el último año de la secundaria, ocupará una hora en la agenda semanal de los alumnos y tendrá una perspectiva amplia. «Tocará el cambio climático, la defensa de la biodiversidad, los posicionamientos de Naciones Unidas al respecto, los principios de la Constitución italiana sobre los bienes y recursos comunes y cómo las tecnologías pueden ayudar a afrontar este problema», detalló Fioramonti en un encuentro con los miembros de la asociación de la prensa extranjera en Roma.
Durante los primeros meses de 2020, los profesores encargados de impartir la nueva asignatura, que ocupará el hueco de la que hasta ahora existía sobre educación cívica, recibirán la formación necesaria. El Gobierno espera que la concienciación sobre la emergencia climática se convierta además en una competencia transversal, de manera que también esté presente en otros ámbitos académicos. «Esto es un primer paso, pero la gran revolución que queremos hacer es revisar las otras asignaturas para que reflexionen sobre el desarrollo sostenible y el cambio climático», adelantó el ministro, poniendo el ejemplo de la geografía, que podría enseñarse teniendo en cuenta el impacto que provocará el aumento de la temperatura en el planeta.
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Publicado en Diario SUR.
Copiado/pegado de Internet por Victoriano Orts Cobos. 
Málaga 18 de noviembre de 2019.

viernes, 8 de noviembre de 2019

VIOLENCIA EN CATALUÑA

Es positivo que no se haya activado el artículo 155, porque el independentismo persigue con los altercados una reacción desproporcionada del Estado que incline la balanza a su favor



Violencia en Cataluña

En las dos últimas semanas -después de conocerse la sentencia del 'procés'- en Cataluña se han producido numerosos episodios de violencia (cortes de carreteras, bloqueo del aeropuerto de Barcelona y estaciones de tren, incendios de coches y contenedores, etc.) que han causado daños por valor de más de 10 millones de euros, y provocado lesiones y heridas a numerosas personas, la mitad de ellas policías.
Los Mossos d'Esquadra han tenido que hacer frente a una espiral de violencia de una intensidad sin precedentes y lo han hecho con profesionalidad y en coordinación con las Fuerzas de Seguridad del Estado. A diferencia de lo ocurrido hace dos años, la Policía catalana ha cumplido con su función constitucional de defensora de la ley, los derechos fundamentales de los ciudadanos, y el orden público. La encomiable labor desarrollada por los Mossos ha tenido una respuesta sorprendente por parte del Govern de Torra. Respuesta que pone de manifiesto que el verdadero problema de Cataluña es su propio Gobierno como encarnación del desgobierno. En lugar de agradecer y valorar la profesionalidad de las actuaciones de sus policías, y de establecer algún tipo de reconocimiento especial para determinados agentes, la portavoz del Govern anunció el martes la apertura de «la investigación más grande realizada en la historia del Cuerpo», que podría desembocar en una serie de expedientes y sanciones.
La puesta en marcha de una investigación a los Mossos por haber cumplido con su obligación constitucional resulta lógica si tenemos en cuenta que a las fuerzas políticas independentistas que sostienen al Govern la única violencia que les preocupa es la «policial», es decir, el ejercicio legítimo y proporcional de la fuerza para la defensa de los derechos de los ciudadanos. La exconsejera y cabeza de lista de Junts per Catalunya en las próximas elecciones, Laura Borràs, lo reconoció así expresamente. La violencia que se ejerce contra los ciudadanos que quieren coger el tren o entrar a la Universidad, o la de quienes incendian las calles no les preocupa. Esa violencia es rentable y debe ser fomentada porque como subrayó la presidenta de la Asamblea Nacional de Cataluña, Elisenda Paluzie, «hace visible el conflicto a nivel internacional». El independentismo apela a la violencia y la defiende y ensalza sin pudor.
De esa forma, los derechos de la mayoría de los ciudadanos se ven lesionados todos los días por minorías violentas amparadas por los poderes públicos autonómicos. Un ejemplo significativo es la situación vivida en las universidades, donde se ha paralizado en gran medida la actividad docente. El martes, en la Pompeu Fabra, veíamos cómo una minoría violenta de unos 140 individuos bloqueaba el acceso con la intención de paralizar el funcionamiento de una institución que alberga a 14.000 alumnos. A diario contemplamos también cómo los Mossos tienen que enfrentarse a los Comités de Defensa de la República (CDR) -a los que Torra instó a «apretar»- para evitar el bloqueo de la estación de Sants y de otros servicios públicos y permitir la libre circulación de los miles de catalanes que se desplazan en tren o en otro tipo de transporte.
En este contexto, el restablecimiento pleno del Estado de Derecho en Cataluña será uno de los principales retos que el gobierno que surja de las elecciones del 10-N habrá de afrontar. El otro será ganar la batalla de la opinión pública tanto en esa comunidad como en el exterior.
El 'procés' ha generado una grave fractura de la sociedad. Los resultados electorales y los sondeos de opinión demuestran que la mayoría de la sociedad no es independentista. La base social catalana no secesionistas debe ser ampliada. El Estado debe evitar dar cualquier paso que pueda llevar a ciudadanos indecisos al campo independentista. Desde esta óptica resulta muy positivo que haya sido y sea la Policía autonómica catalana la que combata los disturbios. Y es positivo también que no se haya tenido que activar el artículo 155 de la Constitución. El objetivo último de la apuesta del independentismo por la violencia era y es lograr una reacción desproporcionada del Estado que incline finalmente la balanza a su favor. Por ello, la respuesta del Gobierno de Sánchez de condenar la violencia, descartar la interlocución con Torra, y apoyar a las Fuerzas de Seguridad y a los Mossos en sus actuaciones coordinadas, ha sido, probablemente, la más acertada.
Ahora bien, ello no quiere decir que la cronificación de la violencia en Cataluña sea una opción admisible. El Ejecutivo que surja de las elecciones habrá de trabajar para que Cataluña recupere la normalidad. Y ello es incompatible con la continuidad de Torra al frente del Govern. El presidente de la Generalitat es un activista cuyo apoyo a los violentos le inhabilita para el cargo que ocupa. No cabe diálogo alguno con quienes amparan la violencia y aspiran abiertamente a la destrucción del orden constitucional. En este escenario, la salida más plausible es la disolución del Parlament y la celebración de autonómicas para alumbrar un nuevo Govern que -al rechazar la violencia y cualquier tipo de ruptura del marco jurídico- pueda actuar como interlocutor válido con el Ejecutivo de España. Pero en el supuesto de que Torra se enrocase en su puesto y en su actitud, sería preciso remitirle el requerimiento previsto para la activación del artículo 155 de la Constitución.
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 Publicado en Diario SUR.
Copiado/pegado de Internet por Victoriano Orts Cobos.
Málaga 8 de noviembre de 2019.

domingo, 3 de noviembre de 2019

El ángel de la guarda del orangután



Karmele Llano, junto a uno de los orangutanes rescatados. / r. C.
Karmele Llano, junto a uno de los orangutanes rescatados. / R. C.

Karmele Llano ha rescatado a 250 simios en Borneo, donde se ha masacrado a 100.000 por la desforestación, la caza furtiva y el tráfico

EVA MOLANO
El vídeo de un orangután que se enfrentaba a una excavadora que destruía su casa se volvió viral y despertó conciencias. Da idea del desafío al que se enfrenta el planeta para conservar esta especie que solo sobrevive en las selvas de las islas de Sumatra (Indonesia) y de Borneo y que se extinguirá en menos de cinco años si nadie lo impide. Borneo es la tercera mayor isla del mundo, dividida entre los estados de Indonesia, Malasia y Brunéi. Karmele Llano, (Bilbao, 1978) combate desde la asociación que dirige y que confundó, International Animal Rescue, la tragedia que sufre esta especie.
Llano vivió en la población vizcaína de Barakaldo hasta que se fue a estudiar la carrera a León y vuelve por su tierra una vez al año para visitar a la familia. Desde que se licenció, comenzó a realizar trabajo voluntario por todo el mundo. Trabajó en Venezuela y, después, en un centro de recuperación de primates de Holanda. Llegó a Indonesia en 2003. «Me motivaba más un sitio donde pudiera relacionarme con los primates en libertad. Vine para tres meses», explica.

Empezó a trabajar en Yakarta, la capital, acompañando a la Policía en las redadas para liberar a especies protegidas de los traficantes que las venden en el mercado internacional. Colaboró con diferentes centros de rescate de animales salvajes y dos años después aterrizó en Borneo. Pocos meses después confundó su propia organización, Yayasan International Animal Rescue.
La situación de la especie es crítica. La industria del aceite de palma deforesta cientos de hectáreas de selva para satisfacer la creciente demanda de este producto desde el año 2000. Los orangutanes se quedan sin hábitat, sin casa. Permanecen más expuestos para los traficantes de especies o son cazados de forma furtiva. A veces, para venderlos o tenerlos de mascota, «encadenados junto a la vivienda», o incluso en prostíbulos.
Pero además, «como pierden las zonas de selva que les sirven como refugio, para encontrar alimento o para reproducirse», se adentran en los cultivos para comer y entran «en conflicto con las comunidades locales, que les consideran alimañas». Les disparan, les prenden fuego... Según los últimos estudios, la isla de Borneo ha perdido más de 100.000 orangutanes en los últimos 15 años. La ONG recibe donaciones de organizaciones de Europa, Australia y Estados Unidos. Aun así, la mayoría de los fondos proceden de particulares. Gracias a ellos, la entidad cuenta con 300 trabajadores que rescatan a los animales.
Un equipo de la asociación se traslada a donde se les requiere. Los capturan y a veces tienen que sedarlos. Los que no precisan de tratamiento son trasladados a zonas donde no corren peligro, como por ejemplo, los parques nacionales. Otros ingresan en el centro de recuperación de Ketapang, donde reciben tratamiento. La organización ya ha liberado más de 250 ejemplares rescatados. En el centro, ahora mismo, residen más de 100, todos nacidos en libertad. El primero que ingresó fue 'Yoyo', al que encontraron encadenado a una vivienda, en unas condiciones «patéticas». «No hablan pero no les hace falta. Se expresan muy claramente. Ves cómo entienden que están enfermos y cómo estás haciendo algo para ayudarles». dice.
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 Publicado en Diario SUR.
Copiado/pegado de Internet por Victoriano Orts Cobos.
Málaga 3  de noviembre de 2019.

sábado, 2 de noviembre de 2019

El Valle de los Caídos, después de Franco




Primer día en el Valle de los Caídos tras la exhumación de Franco. / ELVIRA MEGÍAS

Ni colas ni 'ruido' de nostálgicos, la tranquilidad presidió la reapertura de la basílica donde estuvo la tumba del dictador |El prior Santiago Cantera hizo un acto de desagravio antes de la misa matinal




José Antonio Guerrero

JOSÉ ANTONIO GUERREROMadrid
Ni Franco ni franquistas. El primer día del Valle de los Caídos abierto al público sin el cadáver del dictador sólo pasará a la historia por eso, por que no hubo una gran afluencia de público (hay entradas de sobra para estos días) y apenas algún nostálgico que llegó y se marchó sin hacer ruido. Y quizás también se recuerden esas catorce losetas negras de mármol que ya ocupan el espacio de la lápida de 1.500 kilos bajo la que han reposado los restos de Franco durante casi 44 años. Este martes lucen tan nuevas que son fácilmente identificables, pero el paso del tiempo las igualará al resto de la solería.
Por cierto, aún quedan marcas del desaguisado que hicieron las radiales y los martillazos al extraer la pesada losa de granito. Se nota en algunas baldosas vecinas con los bordes mellados. La cimentación está muy fresca (terminaron la obra el lunes, la víspera de la reapertura al público) y las juntas entre baldosa y baldosa aún no han fraguado, por lo que Patrimonio Nacional, de quien depende el monumento, ha protegido el espacio con una cinta que impide el paso. Inexplicablemente también prohíben hacer fotografías. Guardias de seguridad privada y vigilantes merodean obsesivamente escrutando a los visitantes con el celo de un fiscal, pensando cuál de esos seres anónimos desenfundará un móvil y disparará una foto sobre el suelo precintado. Si es por ellos, no les cogerán con la guardia bajada. Todo se andará.
El espacio tiene el morbo que tiene. Antes allí estaba enterrado Franco y, desde su exhumación el pasado jueves, ya no hay nada ni nadie debajo. A pesar de todo, una mujer que luce en el pelo una diadema con los colores de la bandera de España se acerca y deposita sobre la nada una docena de rosas rojas y amarillas. De paso deja caer unos cuantos pétalos sobre el mármol frío y anónimo. Hace lo mismo sobre la tumba (esta sí con nombre) de José Antonio Primo de Rivera, el fundador de la Falange, que descansa al otro lado de su antiguo vecino, sólo separados por el altar mayor de la basílica.



Imagenes de la jornada en el Valle de los Caídos. / ELVIRA MEJÍAS
Curiosamente, al cabo de un rato, las flores de Franco son retiradas de la 'no tumba'. Permanecen las de Primo de Rivera. Habrá que ver hasta cuándo porque al Gobierno le gustaría trasladar los restos a otro lugar más discreto, pero siempre dentro de la basílica. Como víctima de la Guerra Civil (fue fusilado en 1936 en Alicante), él si tiene derecho a permanecer junto con las otras 33.400 víctimas de la contienda que allí reposan.
Tras gozar del mayor protagonismo mediático de su historia, el Valle de los Caídos parece recobrar poco a poco la tranquilidad en la que siempre ha vivido hasta que comenzó el runrún de la exhumación de Franco, hace ya algunos años, y todo el mundo quiso ir a verle antes de que se lo llevaran.

«Estamos aquí de casualidad»

La mayoría de los que se dejaron caer este martes por Cuelgamuros no lo hicieron con la mochila de la melancolía a cuestas. Más bien lo contrario. Lo contaban Rubén y Cristina, dos moteros treintañeros de Elche que se llevaron su minuto de fama por ser los primeros visitantes al Valle de los Caídos en su reapertura. Tan abrumados andaban los pobres al verse rodeados de reporteros, micrófonos y cámaras de televisión, que la pareja, él policía local, ella peluquera, quiso dejar claro que ellos no estaban allí por Franco ni por ninguna religiosidad especial.
«No somos católicos. Hemos venido de casualidad. Queríamos ver el monumento, que es impresionante, como el resto de la arquitectura. La cruz es increíble», decía Rubén señalando el elemento más destacado del Valle de los Caídos, el más «imperial», la gran cruz de piedra de 150 metros de altura y casi 200.000 toneladas de hormigón armado. De todo lo demás, Rubén prefirió no meterse «en berenjenales». «Lo que haya ocurrido no lo he vivido y no puedo opinar», se limitó a señalar.




Joe Foto y su mujer Kate, matrimonio de Nueva Orleáns, llegaron al Valle a bordo de un BMW de alquiler con el que están de ruta por España. En su camino hacia El Escorial pararon a la entrada del Valle sin tener la más remota idea de lo que allí estaba sucediendo. Joe, profesor de Historia Americana y de 53 años, no le dio mayor importancia a que los restos de Franco ya no estén en la basílica. Conoce la historia militar del general y no oculta cierta admiración por su figura por haber ganado una guerra, aunque le parece bien que se haya procedido a su exhumación con arreglo a las leyes y la autorización de los tribunales. «Se ha hecho ordenadamente y como tenía que ser». Muy americano.
En realidad muy pocos de quienes se acercaron este martes al Valle de los Caídos expresaron su rechazo al traslado de los restos de Franco al panteón familiar del cementerio de El Pardo, donde descansan desde el pasado jueves. Juan Carlos, otro motero muy asiduo a las misas diarias del Valle de los Caídos, comentaba que ya tenía ganas de asistir a los oficios tras 18 días sin poder hacerlo, a raíz de que el Gobierno ordenara el cierre temporal del monumento el pasado 11 de octubre. Sobre la exhumación se limitó a decir: «No hay que mezclar los sentimientos políticos con los sentimientos religiosos». En cambio Carlos, un español que se marchó a Australia a trabajar, y ahora he venido a enseñar el Valle a su hijo y su nuera, nacidos ambos allí, sostiene que él habría dedicado el dinero de la exhumación (el Gobierno ha cifrado el coste en unos 60.000 euros, incluyendo el acondicionamiento del panteón de Mingorrubio), a «quienes están pasándolo mal o a alguna obra social».
Leidi, una colombiana de Bogotá que vive y trabaja en Madrid, resumía muy bien la razón de su visita: «Les guste o no les guste, esto es parte de su Historia, de la Historia de España». Y ciertamente los extranjeros sienten una cierta fascinación por esta monumental obra funeraria excavada en la roca. Les llama la atención que todo sea tan colosal, desde la cruz, a las estatuas o a esos trescientos metros de pasillo horadados en la roca, trescientos metros que parecen una eternidad para llegar desde la entrada principal al altar mayor.
También el hecho que lo construyeran prisioneros de guerra y que franquistas y republicanos, vencedores y vencidos se hallen enterrados en cajas en un lugar siniestro para algunos, deslumbrante para otros. «La historia que hay aquí encerrada entre estos muros es muy potente», afirmaba Patrick, un teniente coronel retirado del Ejército de Estados Unidos que combatió en Afganistán. «Yo sé que Franco fue un dictador. Nadie que está tantos años en el poder puede ser otra cosa, pero este lugar, rodeado de bosques y montañas, tiene como algo mágico».



Fotografías del interior de la basílica del Valle de los Caídos tras las obras realizadas para reponer el solado que ocupaba la tumba de Francisco Franco y una vista aérea del Valle. / EFE
Aunque con menos galones, también es militar Raúl, que ha venido de visita con Silvia, su pareja. Los dos son de Zaragoza, se encuentran de vacaciones y vienen de hacer una 'tourné' por Salamanca y Ávila. Han hecho un alto en el camino sin saber que era el día de la reapertura. «Queremos ver el monumento, que es magnífico, igual que el entorno. Lo de Franco es secundario».
La duda es si ahora, con su huesped más conocido fuera, la basílica recibirá las mismas visitas, 379.000, el año pasado. Rafa Márquez, guía del lugar, cree que el número no disminuirá: «Con Franco o sin Francpo esté lugar sigue siendo interesante. Dejarán de venir unos, pero vendrán otros».

Enfado de los monjes

El contrapunto a la tranquilidad de la jornada lo puso el cabreo de los monjes benedictinos, custodios del lugar con lo que ellos consideran «una profanación». «Entraron aquí como Pedro por su casa y sacaron a un señor que estaba ahí enterrado... me da igual quién fuera, como si es mi padre, es una profanación», dice uno de los monjes que prefiere no identificarse. Unas palabras muy parecidas a las que, según dicen los testigos de la exhumación, pronunció una de las nietas de Franco, Merry Martínez-Bordiu, que estuvo presente cuando rompieron la lápida para sacar el féretro de su abuelo. «Aquí estamos abuelo, hemos venido con estos profanadores».
Así que la misa de once, a la que apenas asistieron un centenar de fieles, muchos de ellos turistas, comenzó con el acto de desagravio que protagonizó el prior del Valle de los Caídos, Santiago Cantera, un antiguo militante de Falange que lleva años oponiéndose a la exhumación de Franco y que ha llegado a denunciar a la Guardia Civil por entrar en la basílica sin permiso. Cantera roció con agua bendita a los allí presentes mientras daba una vuelta completa al altar. Tras la bendición, rogó a Dios «que nos ayude a proteger de las insidias del enemigo este lugar y a cuidar de las reliquias de los mártires que aquí se custodian». Es una oración 'tipo' que se suele utilizar en estos actos, pero que cobra un sentido especial en un día tan señalado. Antes, el prior dijo sentirse «bien, tranquilo y con fortaleza».
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Publicado en Diario SUR.
Copiado/pegado de Internet por Victoriano Orts Cobos.
Málaga 2 de noviembre de 2019.