domingo, 3 de noviembre de 2019

El ángel de la guarda del orangután



Karmele Llano, junto a uno de los orangutanes rescatados. / r. C.
Karmele Llano, junto a uno de los orangutanes rescatados. / R. C.

Karmele Llano ha rescatado a 250 simios en Borneo, donde se ha masacrado a 100.000 por la desforestación, la caza furtiva y el tráfico

EVA MOLANO
El vídeo de un orangután que se enfrentaba a una excavadora que destruía su casa se volvió viral y despertó conciencias. Da idea del desafío al que se enfrenta el planeta para conservar esta especie que solo sobrevive en las selvas de las islas de Sumatra (Indonesia) y de Borneo y que se extinguirá en menos de cinco años si nadie lo impide. Borneo es la tercera mayor isla del mundo, dividida entre los estados de Indonesia, Malasia y Brunéi. Karmele Llano, (Bilbao, 1978) combate desde la asociación que dirige y que confundó, International Animal Rescue, la tragedia que sufre esta especie.
Llano vivió en la población vizcaína de Barakaldo hasta que se fue a estudiar la carrera a León y vuelve por su tierra una vez al año para visitar a la familia. Desde que se licenció, comenzó a realizar trabajo voluntario por todo el mundo. Trabajó en Venezuela y, después, en un centro de recuperación de primates de Holanda. Llegó a Indonesia en 2003. «Me motivaba más un sitio donde pudiera relacionarme con los primates en libertad. Vine para tres meses», explica.

Empezó a trabajar en Yakarta, la capital, acompañando a la Policía en las redadas para liberar a especies protegidas de los traficantes que las venden en el mercado internacional. Colaboró con diferentes centros de rescate de animales salvajes y dos años después aterrizó en Borneo. Pocos meses después confundó su propia organización, Yayasan International Animal Rescue.
La situación de la especie es crítica. La industria del aceite de palma deforesta cientos de hectáreas de selva para satisfacer la creciente demanda de este producto desde el año 2000. Los orangutanes se quedan sin hábitat, sin casa. Permanecen más expuestos para los traficantes de especies o son cazados de forma furtiva. A veces, para venderlos o tenerlos de mascota, «encadenados junto a la vivienda», o incluso en prostíbulos.
Pero además, «como pierden las zonas de selva que les sirven como refugio, para encontrar alimento o para reproducirse», se adentran en los cultivos para comer y entran «en conflicto con las comunidades locales, que les consideran alimañas». Les disparan, les prenden fuego... Según los últimos estudios, la isla de Borneo ha perdido más de 100.000 orangutanes en los últimos 15 años. La ONG recibe donaciones de organizaciones de Europa, Australia y Estados Unidos. Aun así, la mayoría de los fondos proceden de particulares. Gracias a ellos, la entidad cuenta con 300 trabajadores que rescatan a los animales.
Un equipo de la asociación se traslada a donde se les requiere. Los capturan y a veces tienen que sedarlos. Los que no precisan de tratamiento son trasladados a zonas donde no corren peligro, como por ejemplo, los parques nacionales. Otros ingresan en el centro de recuperación de Ketapang, donde reciben tratamiento. La organización ya ha liberado más de 250 ejemplares rescatados. En el centro, ahora mismo, residen más de 100, todos nacidos en libertad. El primero que ingresó fue 'Yoyo', al que encontraron encadenado a una vivienda, en unas condiciones «patéticas». «No hablan pero no les hace falta. Se expresan muy claramente. Ves cómo entienden que están enfermos y cómo estás haciendo algo para ayudarles». dice.
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 Publicado en Diario SUR.
Copiado/pegado de Internet por Victoriano Orts Cobos.
Málaga 3  de noviembre de 2019.

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