miércoles, 28 de marzo de 2018

El ruso celestial




Yuri Gagarin, en la minúscula cápsula en la que fue lanzado al espacio exterior el 12 de abril de 1961. A su regreso era un héroe. / r. c.
Yuri Gagarin, en la minúscula cápsula en la que fue lanzado al espacio exterior el 12 de abril de 1961. A su regreso era un héroe. / R. C.

Hace 50 años murió Yuri Gagarin, el primer humano en orbitar alrededor de la Tierra. Nunca regresó al espacio, su mayor anhelo. «Era un instrumento político valioso y el Soviet no quería correr riesgos»

ICÍAR OCHOA DE OLANO
La vista de la Tierra desde una altitud de 300 kilómetros es muy nítida. Se distinguen perfectamente las grandes cadenas montañosas, los grandes ríos, las grandes áreas boscosas, las líneas de costa, las islas y también la sombra de las nubes proyectada sobre su superficie. El color del cielo es completamente negro y, sobre ese fondo, las estrellas parecen más brillantes y claras. Nuestro planeta tiene un hermoso aura azul claro. Desde la línea del horizonte el cielo se funde en un azul profundo; luego, azul oscuro; después, violeta y, finalmente, un negro intenso».
Yuri Gagarin describió de esta manera a la Humanidad la visión de nuestro mundo desde una perspectiva hasta entonces inédita. Lo hizo en una conferencia de prensa cuatro días después de su glorioso regreso del espacio exterior. El 12 de abril de 1961, este piloto de caza de 27 años y 157 centímetros de estatura, hijo de unos humildes campesinos de la Rusia occidental, se convirtió en el primer ser humano en cruzar la estratosfera y volver para contarlo. Para ello, se introdujo en una cápsula de 4,4 metros por apenas 2,5 para ser lanzado fuera de la atmósfera con la misión de completar una órbita alrededor de la Tierra. Su histórica expedición a bordo del 'Voltok 1' duró 108 minutos que anotaron otro hito a favor de la Unión Soviética en la disputada carrera espacial -cuatro años antes había puesto en órbita el primer satélite espacial, el 'Sputnik 1', y luego al primer ser vivo, la perrita Laika- y que cambiaban para siempre nuestra concepción del universo y nuestro lugar en él.
Durante el vuelo, pilotado desde la base soviética, Gagarin ingirió alimentos mediante unos tubos de compresión y mantuvo la comunicación con la Tierra a través de una radio de alta frecuencia y de una tecla de telégrafo. La tensión en el campo de pruebas de Tyuratam, en Kazajistán (ahora el cosmódromo de Baikonur), desde donde tuvo lugar el lanzamiento, era máxima. «Nadie sabía qué efecto tendría la ingravidez sobre él. Estaban muy preocupados por si se podría quedar desorientado o, incluso, incapacitado», contaría tiempo después Reginald Turnill, corresponsal aeroespacial de la BBC en aquellos años. Por si se perdía el control desde la Tierra, el cosmonauta recibió un sobre sellado que contenía códigos que le permitían pilotar de la nave con la ayuda de una tosca computadora de a bordo. No lo tuvo que utilizar.
Todo marchó bien hasta que, de regreso a casa, cruzó la atmósfera de vuelta a tierra y la temperatura en la cápsula se disparó hasta convertirla en una nube de fuego. Tras diez angustiosos minutos en los que Gagarin luchó para no perder el conocimiento, el módulo de descenso que le alojaba se liberó y poco después lograba salir disparado de la nave antes de que se estrellara contra el suelo, y abrir el paracaídas con el que aterrizó sano y salvo cerca del río Volga.

«Determinado y leal»

«Me gustaría volver un poco más al espacio. Me apasiona volar. Mi mayor deseo ahora es volar hacia Venus o hacia Marte», dijo en aquella conferencia ante los medios cuatro días después de su hazaña cósmica. No se lo permitieron. «Convertido en una celebridad mundial, los soviéticos le utilizaron para apaciguar el escenario mundial y tender puentes. De hecho, le mandaron de gira para reunirse con los líderes mundiales. Era un valioso instrumento de propaganda política. No querían arriesgarse a perder a su héroe en otra misión espacial peligrosa», cuenta a este periódico la escritora e ilustradora británica Vix Southgate, autora de 'The first spaceman' (El primer hombre del espacio), una biografía de Yuri Gagarin para niños.
El destino se mostró aún más implacable. El 27 de marzo de 1968, con solo 34 años, perdía la vida durante un vuelo rutinario de entrenamiento cuando su caza, un MiG-15UTI, se estrelló con él y otro militar a bordo. Las causas nunca se esclarecieron. «La historia de Gagarin está hecha de determinación, lealtad y pasión. Sigue siendo una fuente de inspiración», destaca Southgate. Las cenizas del ruso celestial descansan desde entonces en la muralla del Kremlin. En su honor, un cráter lunar y el asteroide 1772 llevan su nombre.
Veintiséis meses después de la odisea espacial de Gagarin, la rusa Valentina Tereshkova, una civil a la que le apasionaba el paracaidismo, se convertía en la primera mujer cosmonauta al ser elegida para liderar, en solitario, la misión Vostok 6. Del 16 al 19 de junio de 1963, completó 48 órbitas a la Tierra. Al igual que su camarada, nunca regresaría al espacio. A cambio, se doctoró como ingeniera espacial y ocupó diversos cargos políticos hasta llegar al comité central del Partido Comunista de la Unión Soviética. 'Starwoman' acaba de cumplir 81 años.
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Publicado en Diario LAS PROVINCIAS el día 25/03/2018 y en Diario SUR el día 26/03/18.
Copiado/pegado de Internet por Victoriano Orts Cobos.
Málaga 28 de marzo de 2018.

sábado, 24 de marzo de 2018

El 'Palacio celestial' se viene abajo

Recreación de la 'Tiangong-1'. Abajo, órbita de la estación china: puede caer en las franjas marcadas en verde y amarillo (estas últimas con mayor probabilidad).  /  CMSA/AEROSPACE
Recreación de la 'Tiangong-1'. Abajo, órbita de la estación china: puede caer en las franjas marcadas en verde y amarillo (estas últimas con mayor probabilidad). / CMSA/AEROSPACE

Una estación espacial china caerá dentro de dos semanas. El impacto de los restos puede producirse en cualquier lugar desde el Norte de España hasta Tasmania

L. A. GÁMEZ
Ocurrirá entre el 30 de marzo y el 6 de abril, y entre los 42,8º Norte y los 42,8º Sur. Es decir, en una amplia franja que abarca todo el globo terrestre desde la latitud de la costa cantábrica hasta la del extremo meridional de Tasmania (Australia). De momento, la Agencia Espacial Europea (ESA) no puede precisar donde caerán los restos de la estación espacial china 'Tiangong-1' tras una misión de más de seis años, cuatro más que los previstos.
La 'Tiangong-1' ('Palacio celestial-1') despegó en un cohete Larga Marcha 2F el 30 de septiembre de 2011 desde el Centro de Lanzamiento de Satélites de Jiuquan, en Mongolia Interior. Orbitaba nuestro planeta a entre 330 y 390 kilómetros, cayendo poco a poco por la gravedad y usando sus motores para recuperar altura. Es algo que hace periódicamente la Estación Espacial Internacional mediante los propulsores de alguna nave acoplada a ella. En 2016, China reconoció que había perdido el control de la 'Tiangong-1' y no iba a poder dirigir su reentrada.
De forma cilíndrica, 10 metros de longitud y 8,5 toneladas, la estación se ha utilizado tanto en misiones automáticas como tripuladas. Dada su órbita, es más probable que entre en la atmósfera sobre la mitad norte de España -o a esas latitudes en cualquier otro lugar- a que lo haga sobre Andalucía o a una latitud equivalente. En cualquier caso, los expertos dicen que la mayor parte de la nave se desintegrará y el riesgo de sufrir el impacto de restos que puedan sobrevivir es mínimo. «La probabilidad de ser golpeado por un fragmento de la 'Tiangong-1'es 10 millones de veces más pequeña que la anual de recibir el impacto de un rayo», explican desde la ESA, agencia encargada de coordinar la información sobre el regreso de la estación china. A día de hoy, no se conoce ningún caso de herido por la caída de basura espacial.
A mediados de enero, la 'Tiangong-1' estaba a solo 280 kilómetros de altura. Según la Administración Espacial Nacional China (CMSA), el viernes volaba a unos 237,8 kilómetros y ayer, a 229,3. La ESA asegura que hasta un día antes de la caída no podrá aventurarse en qué lugar del mundo impactarán los restos.
A pesar de que pueda parecer muy grande, la masa del complejo chino es similar a la de los dos satélites artificiales que, de media, caen cada mes de forma descontrolada. La 'Tiangong-1' está muy lejos del 'Skylab' de la NASA, con sus 74 toneladas y que regresó sin control el 11 de julio de 1979. El ingenio más pesado que ha vuelto a la Tierra es la estación soviética 'Mir', de 120 toneladas y que el 23 de marzo de 2001 se precipitó en el océano Pacífico de forma controlada.
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Publicado en Diario SUR.
Copiado/pegado de Internet por Victoriano Orts Cobos.
Málaga 24 de marzo de 2018.

miércoles, 21 de marzo de 2018

Un paseo por el universo

La maqueta de un telescopio en 'Cosmos', la nueva exposición de la Biblioteca Nacional. :: efe/
La maqueta de un telescopio en 'Cosmos', la nueva exposición de la Biblioteca Nacional. :: efe 

La Biblioteca Nacional se abre a la ciencia con una exposición que reúne los avances que han permitido conocer y comprender el cosmos

Á. SOTO
«El cosmos es todo lo que es o lo que fue o lo que será alguna vez», escribió Carl Sagan, y con el espíritu del astrofísico y divulgador articula la Biblioteca Nacional una espectacular exposición que pretende acercar al público la obra de grandes matemáticos, físicos y naturalistas, desde el nacimiento de la astronomía hasta la exploración espacial.
Comisariada por el catedrático de Historia de la Ciencia y miembro de la RAE José Manuel Sánchez Ron, 'Cosmos' ofrece, a través de 200 piezas, una visión global sobre el contenido del universo y los sistemas científicos que han permitido, a lo largo de los siglos, conocerlo y comprenderlo. Manuscritos, incunables, primeras ediciones, cuadros, tapices, mapas, maquetas, esferas, exoesqueletos y todo tipo de instrumentos tecnológicos componen una exposición que recorre la vida y la obra de los grandes científicos, empezando por Aristóteles y Plinio el Viejo y concluyendo por James Watson y Francis Crick. Así, los visitantes podrán ver dos volúmenes de los 'Códices Madrid', de Leonardo da Vinci, entre otros objetos que reflejan los avances realizados por Euclides, Arquímedes, Ptolomeo, Copérnico, Kepler, Galileo, Newton, Marie Curie, Darwin o Ada Lovelace.
«La exposición no solo pretende mostrar lo que es la ciencia, sino también concienciar sobre la importancia que tiene para nuestra vida y para nuestra cultura. La ciencia es divertida y a cuantas más personas llegue, mejor, y esto en nuestro país es todavía más importante», señaló Sánchez Ron, antes de agregar que «la educación en la ciencia no les vendría mal a los políticos». Precisamente la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, fue la encargada de inaugurar la exposición.
Las 'Tablas Astronómicas' (1483) que se prepararon bajo la dirección de Alfonso X el Sabio y el 'Almagesto' (1550) del astrónomo y cartógrafo Claudio Ptolomeo son dos piezas que en su momento pretendían demostrar que la Tierra era el centro del universo, una idea que se encargaron de desmontar Nicolás Copérnico, Johannes Kepler y Galileo Galilei. Todos ellos, más Isaac Newton, Edwin Hubble y Albert Einstein, tienen también su hueco en la exposición, que ha contado con fondos de instituciones como el Museo del Prado, el Museo Naval, Patrimonio Nacional o el Museo Nacional de Ciencias Naturales.
'Universo', 'Tierra', 'Vida: Flora y fauna' y 'Ciencia y Tecnología' son las cuatro estancias en las que se divide la muestra. En la última de ellas se exploran los pasos dados por el ser humano para aprehenderse de la naturaleza y el universo: la robotización, la inteligencia artificial, el internet de las cosas y la exploración espacial. Las maquetas del cohete 'Ariane 2', de la familia de lanzaderas proyectada por la Agencia Espacial Europea, y la sonda 'Viking', utilizada en la exploración de Marte, sirven para abrir la imaginación y para alimentar los sueños.
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Publicado en Diario SUR.
Copiado/pegado de Internet por Victoriano Orts Cobos.
 Málaga 21 de Marzo de 2018.

lunes, 19 de marzo de 2018

EDITORIAL, DIARIO SUR. 

UN JUSTIFICADO CLAMOR EN LAS CALLES

Las multitudinarias protestas de las pensiones reflejan la inquietud por el futuro del sistema, que requiere de un gran pacto de Estado

La exigencia de unas pensiones «dignas», unida a la comprensible preocupación por el futuro del sistema, ha calado hondo entre los ciudadanos de toda condición, edad e ideología. Las multitudinarias manifestaciones que recorrieron ayer las principales capitales españolas son una nítida imagen de esa realidad, que ha cogido con el pie cambiado al Gobierno y, en un primer momento, a la mayoría de los partidos. Incluso a los más empeñados ahora en sacar rédito de ese clamor. Las decenas de miles de personas que se echaron a la calle alzaron su voz con sobrados motivos contra algo imposible de entender. Una raquítica subida de las prestaciones –el 0,25%– por quinto año consecutivo que reduce el poder adquisitivo de más de nueve millones de personas y que contrasta, como la noche y el día, con la pujante recuperación económica de la que tanto alardea Mariano Rajoy. La intensidad de las protestas demuestra un hartazgo social de largo alcance. Una indignación ante la que, como se ha visto, tienen escaso poder de convicción los argumentos de un Ejecutivo desgastado y falto de sensibilidad. Es cierto que los alarmantes ‘números rojos’ del sistema –18.800 millones el pasado año– conceden un escaso margen de maniobra. Tanto como que ese desbocado déficit hace cada día más inaplazable la búsqueda de soluciones sensatas tras haber devorado casi por completo los ahorros guardados en la ‘hucha’ para unas situaciones críticas que han llegado mucho antes de lo previsto. La intensa presión social ejercida por la principal bolsa de votantes del PP –los pensionistas– no permite descartar que el Gobierno termine por ceder y abra la mano a aumentos más generosos. El presidente hizo esta semana un primer amago, del todo insuficiente, en el Congreso con las prestaciones mínimas y de viudedad. Si rectificara por completo y garantizara el poder adquisitivo de las pensiones, habría aplazado el comprensible malestar que suscita la casi ofensiva subida del 0,25% (entre uno y dos euros más al mes para cientos de miles de viudas). Pero solo habría resuelto una mínima parte del problema. La sencilla.
Sacrificios inevitables. La gran cuestión es otra: la viabilidad del sistema público. La constatación de los límites del Estado de bienestar. Sin caer en el catastrofismo, el modelo no da más de sí tal y como está. La Seguridad Social tiene un millón de afiliados menos que en 2007, antes de la crisis. Con sus cotizaciones, lastradas por una insuficiente creación de empleo y los bajos salarios, debe pagar 1,25 millones más de pensiones que entonces. Y de mayor importe. A ello se suma una creciente esperanza de vida –más tiempo de pago de las prestaciones–, una natalidad por los suelos y la inminente jubilación de la primera quinta del ‘baby boom’, que llevará al límite las cuentas del sistema. El cuadro es inquietante. Nadie lo puede negar. Y más lo será cuanto más se tarde en buscar soluciones realistas y en aparcar la demagogia y el populismo partidista, que a nada conducen. Por eso urge un gran pacto de Estado para encauzar un problema de esta envergadura. Pero no nos engañemos: la salida tendrá un coste. No saldrá gratis. Asegurar unas pensiones dignas y mucho más numerosas exigirá más dinero. Y de algún sitio tendrá que salir. De más impuestos. De cotizaciones más elevadas de los trabajadores y empresas. Del recorte de otras partidas de gasto menos prioritarias cuando los Presupuestos asuman una parte de su financiación... Existen múltiples opciones. Las pensiones sobrevivirán. Seguro. Tan seguro como que su elevada factura exigirá sacrificios, aunque nadie se atreva a decirlo en voz alta.
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Publicado en Diario SUR.
Copiado/pegado de Internet por Victoriano Orts Cobos.
Málaga 18 de marzo de 2018.


miércoles, 14 de marzo de 2018

Limpieza en las ONG

En pleno terremoto informativo sobre escándalos sexuales en organizaciones humanitarias hay que exigir que se depuren responsabilidades y también reconocer que son imprescindibles

MERCÈ RIVAS
Muchos ciudadanos se han escandalizado al escuchar que directivos de alguna organización no gubernamental contrataron prostitutas en pleno rescate del terremoto de Haití o en plena crisis humanitaria en África. Pero no han sido los únicos. Algunos periodistas llevamos años denunciando el comportamiento de algunos miembros de las tropas de Naciones Unidas en países en conflicto cuando en realidad su papel es pacificar. Dar seguridad a la población. No son todos. Son algunos, pero estamos hablando de conductas muy graves cuya penalización debe ser ejemplarizante.
Arroz y pan a cambio de relaciones sexuales ya sean con mujeres adultas, niñas o niños. Es la peor forma de humillar al más vulnerable, al más desprotegido. Por eso es imprescindible exigir depuraciones, despidos, denuncias en juzgados. Todo es poco para restablecer algo imposible: la dignidad de niñas, adolescentes y mujeres que al borde o en el fondo de la miseria ven cómo agreden su cuerpo a cambio de desahogar sus deseos sexuales de posesión y dominación.
En este caso escandaliza que sean trabajadores humanitarios o soldados que deben implantar la paz. Deberían ser un ejemplo para todos pero han demostrado no serlo. En este tipo de organizaciones, aunque cueste pensarlo, también hay elementos indeseables. Lo que tienen que hacer los responsables de las tropas de Naciones Unidas y de las ONG es incorporar a sus filas individuos con catadura moral, con valores humanitarios y solidarios.
Para trabajar en una de estas organizaciones se necesita un plus de honestidad y humanidad y no siempre ocurre. Mi paso por este tipo de organizaciones humanitarias me ha dado la oportunidad de conocer a todo tipo de personas. La mayoría responsables y desinteresadas, pero también a gente que se acerca para llevar a cabo prácticas de juzgado de guardia. Las ONG, las agencias de Naciones Unidas o las fundaciones tienen que ofrecer un plus a su trabajo profesional porque está en sus manos la vida de miles de personas muy vulnerables, especialmente mujeres y niñas.
Podemos recordar una de las viñetas más entrañables de Forges en la que preguntaba un funcionario a una mujer: «¿Estado?». A lo que la mujer responde: «Atemorizada, angustiada, desesperada, amargada, sufriente, acongojada, aterrada, horripilada, impotente, indefensa...». El funcionario dice: «Perdone, pero todo eso no cabe en la casilla». Y ella añade: «Bueno, pues ponga refugiada». En las últimas semanas hemos leído noticias de grandes organizaciones que sin lugar a dudas llevan una trayectoria impecable, que hacen un trabajo que los Estados son incapaces de hacer. Quizás estaremos de acuerdo en pensar que las ONG son parches. Probablemente, pero parches necesarios, imprescindibles para que parte de la humanidad siga viviendo.
El trabajo que ellas hacen debería estar en manos de los estados, de la comunidad internacional pero no es así. Muchas personas se dejan la piel trabajando en el terreno en situaciones de riesgo, guerra, violencia, aunque también es verdad que otras son auténticos inútiles y trepas, especialmente los que forman la parte burócrata de las organizaciones, los que viven en países del primer mundo y no han pisado un campo de refugiados en su vida y si por casualidad lo han hecho ha sido únicamente para hacerse un par de fotos.
Sin lugar a dudas debemos quedarnos con la parte positiva y denunciar la negativa. Muchas personas creen que criticar a las ONG es algo no deseado, intolerable. ¿Por qué? Denunciemos lo que hacen mal y alabemos lo bueno. Frente a burócratas anodinos hay auténticos héroes.
Y no nos olvidemos de denunciar en los tribunales, no sólo en la prensa, a esos militares en misiones de paz que hicieron barbaridades en la República Centroafricana. «Más de 100 mujeres, niños y niñas dicen que algunos de los soldados los violaron y abusaron de ellos, exactamente lo contrario de lo que las fuerzas de paz se propusieron hacer», denunciaba la CNN.
Algo similar ocurrió en Haítí en los noventa cuando la ONU envió a tropas para restituir al presidente Jean Bertrand Aristide. Se recibieron más de 2.000 denuncias, de las cuales 300 eran de menores. En ese país pobre de solemnidad, primero actuaron las tropas de la ONU y posteriormente altos directivos de alguna ONG. No olvidemos que más del 75% de los refugiados en el mundo son mujeres y niños.
Por lo tanto, pensemos que es sano separar a los buenos profesionales que además son buenas personas y están entregados a la causa de los abusadores, explotadores y violadores. En el caso de las denuncias a trabajadores de Oxfam en Haití por contratar prostitutas con dinero de la organización hay que añadir otra pregunta. ¿Quién controla los gastos?
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Publicado en Diario SUR.
Copiado/pegado de Internet por Victoriano Orts Cobos.
Málaga 14 de marzo de 2018. 

sábado, 10 de marzo de 2018

Ellas ganan el pulso

Dos mujeres estibadoras en el puerto de Santurce. :: MAITE BARTOLOMé/
Dos mujeres estibadoras en el puerto de Santurce. :: MAITE BARTOLOMé 

Algeciras dejará de ser en unos días el único puerto de Europa que impedía que las mujeres trabajasen como estibadoras

ALFONSO TORICES
En pocos días, a lo sumo unas semanas, un grupo de entre 25 y 40 mujeres protagonizará un hito histórico en Algeciras. Atravesarán las verjas del puerto gaditano y no lo harán para visitar a un varón de la familia, de los casi 2.000 que trabajan a diario desde hace años en esos muelles, sino para tratarlos laboralmente de tú a tú, pues van a convertirse, como ellos, en estibadoras. Van a ser las mujeres que terminen para siempre con el mito del puerto más machista de Europa, con el último bastión, con el único de la UE en el que, casualmente, ni una mujer había logrado hasta ahora superar las pruebas selectivas que permiten realizar labores de carga y descarga de los búques. Una 'casualidad' que todavía era más increíble si se tiene en cuenta que Algeciras es el puerto con más volumen de carga de España y con una de las plantillas más numerosas.
Este pulso lo han ganado fundamentalmente unas 200 algecireñas, las luchadoras de la Plataforma de Mujeres Estibadoras que, hartas de la discriminación de un gremio controlado por hombres, que manejaba a su antojo una selección para el empleo en la que las vetaba por sistema, sacaron hace ya cuatro años el escándalo a la luz con sus protestas y pusieron la lupa de la opinión pública y de las instituciones sobre estas opacas convocatorias, con la intervención del Defensor del Pueblo, del Instituto Andaluz de la Mujer o del Parlamento autonómico.
Pelear contra la discriminación de género es duro en cualquier sector laboral, pero ellas han tenido que ser muy valientes, porque han dado la cara y combatido en uno de los territorios más masculinizados y excluyentes. En un mundo de hombres en el que hasta finales del siglo pasado no existía ni una estibadora en las grúas y contenedores de los puertos europeos. Y en el que ahora, en el puerto español con más mujeres en los espigones, el de Valencia, son todavía un 10% de los trabajadores de la estiba.
Raquel Saavedra, la portavoz y alma de esta plataforma, reconoce que «ha sido muy duro». «Hemos tenido que soportar muchas vejaciones, humillaciones, insultos, injurias y calumnias», recuerda en RNE. Pero consiguieron que, en la última selección para 460 plazas de empleo temporal en las empresas de estiba de Algeciras, por primera vez, se admitiesen solicitudes y currículos de mujeres y no se las ignorase en la selección. El resultado es un número aún indeterminado de entre 25 y 40 actas para el empleo, que en próximos días empezarán a recibir formación para el puesto concreto.
Eso sí, según aseguró Saavedra, los implicados en la selección se han vengado de las algecireñas que osaron derribar su coto privado. «Han metido a sus hijas, las han metido a dedo; han vetado en la selección a todas las mujeres de la asociación», explicó sobre las pruebas. En este puerto abonado a las 'casualidades' ni una sola de las casi 40 asociadas que persiguió el empleo lo ha conseguido.
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Publicado en Diario SUR.
Copiado de Internet por Victoriano Orts Cobos.
Málaga 10 de marzo de 2018.

miércoles, 7 de marzo de 2018

El lazo de Pep incendia Reino Unido

Pep Guardiola, con el lazo amarillo durante un partido del Manchester City. :: ZUMA PRESS/
Pep Guardiola, con el lazo amarillo durante un partido del Manchester City. :: ZUMA PRESS 

El presidente ejecutivo de la federación pide disculpas al pueblo judío por compararlo con la estrella de David, aparte de con la esvástica

AMADOR GÓMEZ
«El lazo amarillo lo llevaré siempre», prometió Pep Guardiola después de que la Federación Inglesa de Fútbol (FA) le abriese un expediente por su «mensaje político» al exhibir el símbolo de protesta contra el encarcelamiento de los secesionistas catalanes. El desafío del técnico del Manchester City, aunque ya no lucirá el lazo durante los partidos, no sólo no deja de generar controversia y reacciones en España cada vez más beligerantes, sino que ha conseguido también incendiar el Reino Unido.
El presidente ejecutivo de la FA, Martin Glenn, ha llegado a comparar el lazo de Guardiola con la estrella de David, la hoz y el martillo, la esvástica nazi o incluso un símbolo del Estado Islámico. Tras su desafortunado símil de ofensa al pueblo judío, el dirigente británico debió pedir ayer disculpas por su referencia al símbolo religioso del judaísmo. El propio Guardiola equiparó recientemente también el lazo amarillo con el rosa de lucha contra el cáncer de mamá o el rojo contra el sida, lo que ha provocado también la repulsa de la opinión pública por mezclar política y salud y recurrir a graves enfermedades para justificar su defensa a los «derechos humanos» de los independentistas presos.
Autoproclamado Guardiola ahora adalid de la libertad y la democracia después de haber jugado en Catar, promocionar su candidatura para el Mundial, y de trabajar en la actualidad con el jeque de los Emiratos Árabes Unidos, el exentrenador del Barça niega cualquier atisbo de hipocresía y de utilizar un doble discurso. «Cada país decide el modo en el que quiere vivir. Si él decide vivir en ese país... es lo que hay», se ha limitado a responder el entrenador catalán cuando se le ha preguntado en Inglaterra por su actitud impostora y por haber dado ya demasiada publicidad a la causa separatista.
Ayer, cuando cumplía el plazo para presentar sus alegaciones, Guardiola asumió el cargo de la FA, con lo que aceptó no llevar el lazo durante los encuentros, aunque sí continuará luciéndolo en ruedas de prensa y entrevistas pre-partido. Las críticas a Guardiola también arrecian en España y, en concreto en el mundo del deporte, y LaLiga coincide en repudiar el lazo amarillo. «Me parece mal que siga haciendo gala de ese símbolo. Están en la cárcel por querer hacer una rebelión en este país, no por ir al convento», comentó ayer el presidente de la patronal de clubes, Javier Tebas.
«El lacito amarillo es una manera de seguir prolongando un delirio que sólo esa gente se cree y que el resto padecemos. No espero absolutamente nada de Guardiola. A su ignorancia se le une su orgullo, una mezcla imbatible contra la razón», ha escrito en SUR el exseleccionador nacional de baloncesto Javier Imbroda sobre el que fuera internacional absoluto por España en 47 ocasiones desde 1992 a 2000. Para Imbroda, «la historia de España, como muchas historias de otros países, está plagada de traidores, desleales y desagradecidos». Guardiola, sin embargo, insiste en su lucha hacia adelante y reclama la puesta en libertad de quienes considera presos políticos, «cuando hay gente que ha robado miles de millones de euros en Cataluña y está fuera de la cárcel». Su denuncia pública llega en este caso demasiado tarde.
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Y ... Hasta aquí la trilogía dedicada a Pep Guardiola y su lacito.
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Publicado en Diario SUR.
Copiado/pegado de Internet por Victoriano Orts Cobos.
Málaga 7 de marzo de 2017.

martes, 6 de marzo de 2018

GUARDIOLA Y SU LACITO

Guardiola y su lacito
JAVIER IMBRODA
Mientras los separatistas catalanes nos siguen deleitando con sus asuntos reaccionarios, tóxicos y antidemocráticos, también nos ofrecen situaciones, movimientos y decisiones propias de un guion cinematográfico de difícil catalogación. Toda una ficción, digamos descatalogada. Eso sí, y según sus protagonistas y seguidores, todo envuelto en civismo, pacifismo y calidad democrática, cuestiones que, viendo lo que presenciamos todos los días de este insufrible y paranoico proceso, suenan a palabras vacías. Una ‘democracia’ muy particular con denominación de origen.
Un sistema imposible de entender para el resto de la humanidad, excepto para esa gente especial que anda instalada en el supremacismo o superioridad sobre los demás. Una raza superior. Todo muy del siglo XXI.
Hay una parte de nuestra sociedad, liderada por estos cansinos separatistas, que sigue pretendiendo resolver problemas del pasado. Una mentalidad que delata falta de ideas para afrontar el presente y futuro de lo que nos estamos jugando a nivel global. Son expertos en ir a contracorriente en unos tiempos en los que necesitamos, más que nunca, remar todos en la misma dirección. El pasado no se puede tocar, sólo aprender de él. Ese empeño constante en desgastarnos por cuestiones pasadas que ya no tienen solución nos resta esfuerzo para emprender los muchos retos que tenemos por delante.
Y en medio de todo este delirio, mi admirado Guardiola sigue con su juego: lacito sí, lacito no. Es una demostración palpable de que la brillantez futbolística no siempre coincide con personas sensatas e inteligentes. Este es un claro ejemplo. Es evidente que sacándolo de la pizarra y el césped, donde sin duda es un gran entrenador, su discurso pausado, reflexivo –al menos en apariencia– nos descubre una persona intelectualmente corta.
No espero absolutamente nada de Guardiola; a su ignorancia se le une su orgullo
Guardiola sustituye su ignorancia por sentimientos irracionales, propios de la necesidad de convertirse en algo más que un entrenador, una especie de icono separatista con trascendencia internacional en permanente pulso con España. Una delicia.
Por cierto, esa España a la que ha representado en multitud de ocasiones,celebrando sus victorias y apretando los dientes en la derrota. Esa España que le ha dado reconocimiento deportivo a nivel mundial, donde ha labrado su trayectoria como entrenador y le ha impulsado a entrenar a los mejores equipos del continente.
La historia de España, como muchas historias de otros países, está plagada de traidores, desleales y desagradecidos. Creo que Guardiola está incluido en este tercer grupo, los desagradecidos que tratan con desprecio sus orígenes. Casos varios hay, pero mi admirado Guardiola se convirtió en el portavoz oficial de la ingratitud.
El lacito amarillo es una manera de seguir prolongando un delirio que sólo esa gente se cree y que el resto padecemos. No espero absolutamente nada de Guardiola. A su ignorancia se le une su orgullo, una mezcla imbatible contra la razón. El uso de sus éxitos deportivos es un magnífico reclamo para la reivindicación absurda. Lástima que sean utilizados para una causa generadora de división y frustración.
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Publicado en Diario SUR.
Copiado/pegado de Internet por Victoriano Orts Cobos.
Málaga 6 de marzo de 2018.