martes, 3 de julio de 2018

La Unesco suma a la ciudad califal de Medina Azahara a la lista de Patrimonio Mundial





El conjunto arqueológico cordobés de Medina Azahara./Rafa Alcaide (Efe)
El conjunto arqueológico cordobés de Medina Azahara. / RAFA ALCAIDE (EFE)

La organización valora que el conjunto arquitectónico es un ejemplo único del arte y la cultura omeya en Occidente

CECILIA CUERDOSevilla
El conjunto arqueológico de Medina Azahara (Córdoba), la ciudad que brilla que ideó Abderramán III, ya es Patrimonio Mundial de la Unesco. El comité del organismo internacional, reunido estos días en Bahreim, decidió este domingo sumar a su listado de bienes el antiguo conjunto califal, planeado como una ciudad estado y que atestigua «de manera excepcional a los omeyas como civilización cultural y arquitectónica, y de manera más general, el desarrollo de la civilización islámica occidental» que vino a Europa y fundó Al-Andalus.
Con la elección de Medina Azahara, Córdoba se convierte en la única ciudad del mundo con cuatro declaraciones de protección por parte de la Unesco, ya que al conjunto palatino omeya se unen la Mezquita-Catedral, el Casco Histórico y más recientemente la Fiesta de los Patios, elegida como patrimonio inmaterial en 2012. El reconocimiento de la Unesco se ha producido en un debate sin objeciones y en el que incluso países Noruega, Brasil y Francia han felicitado a España por la candidatura presentada. No obstante, el camino se había allanado desde que el Consejo Internacional de Monumentos y Sitios (Icomos) emitió una valoración positiva para Medina Azahara al considerar que el sitio «ilustra el período significativo del siglo X, cuando el califato omeya de Córdoba fue proclamado en el Occidente islámico». Y llega a comparar el yacimiento con Al Qala, en Argelia, elegido Patrimonio Mundial en 1980.
El reconocimiento de Medina Azahara, con una extensión de 112 hectáreas amuralladas que la convierten en el mayor conjunto arqueológico de todo el país, ha pivotado sobre dos ejes. Por un lado, tener un testimonio único o excepcional de una tradición cultural o de una civilización que está viva o ha desaparecido, y por otro ser un ejemplo sobresaliente de un tipo de edificio, conjunto arquitectónico o tecnológico o paisaje que ilustra alguna etapa significativa en la historia humana. La ciudad califal fue construida a mediados del siglo X (año 936) por la dinastía occidental omeya para ser la sede del Califato de Córdoba, y según la leyenda de la que reniegan los arqueólogos, fue un regalo de Abderramán III a su enamorada Azahara, que nunca se acostumbró al lugar pese a que el califa mandó construir un jardín de almendros en flor.
Los expertos coinciden en subrayar que más bien el califa quiso demostrar al mundo la grandeza y superioridad de la dinastía Omeya. Pero el esplendor de la ciudad apenas duró un siglo, hasta que en medio de una guerra civil los bereberes de Sulaiman al-Mustain la destruyeron en torno a 1010. Desde ese momento, la memoria de la ciudad quedó borrada de la historia y Medina Azahara fue pasto del expolio y el saqueo: sus piezas acabaron en monumentos de Granada, Sevilla o incluso Córdoba. No fue hasta mediados del siglo XIX que se identificaron las ruinas a unos seis kilómetros de la ciudad andaluza. Pese la presión urbanística de alrededor, nunca se construyó sobre ella, lo que ha permitido que llegue intacta a nuestros días con su entramado de redes viarias e hidráulicas, aunque solo está excavado un pequeño porcentaje (200.000 metros).
Las reacciones tras la designación como Patrimonio Mundial de la Humanidad no se hizo esperar. En Córdoba, cientos de personas que esperaban en el centro de recepción de visitantes no dudaron en irrumpieron en vítores y saltos de alegría al conocer la noticia, que ponía fin a una vieja aspiración de la ciudad. Asimismo, en redes sociales proliferaron las felicitaciones de los políticos de todo signo. La vicepresidenta y ministra de la Presidencia, Carmen Calvo, cordobesa, expresaba su alegría por el reconocimiento de la Unesco a la «ciudad califal, lugar de encuentro entre Occidente y Oriente, y ejemplo de convivencia», mientras que la presidenta de la Junta de Andalucía, Susana Díaz, apuntaba que el de ayer era «un gran día para Córdoba y Andalucía», valorando que la Unesco «reconoce la importancia mundial de esta joya artística e histórica, testigo, además, de que la convivencia entre culturas es posible». Por su parte, desde el Instituto Municipal de Turismo de Córdoba reclamaban
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Medina Azahara, la ciudad que brilla


Visita teatralizada a Medina Azahara. - MANUEL MURILLO



Agencias
01/07/2018
"La ciudad que brilla". Es el significado literal de Medina Azahara, nombre que el primer califa
 de Al-Ándalus, Abderramán III, de la dinastía Omeya, le dio en el año 936, y que hoy ha sido
declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Con ello, Córdoba se convierte en la única
ciudad del mundo con cuatro declaraciones de la Unesco.
La ciudad, que se construyó siete años después del Califato de Córdoba, el de mayor esplendor
político, social y económico de la España musulmana y que hizo de la cordobesa la ciudad más
avanzada de su época en todo el mundo.  Aunque Medina Azahara se convertiría en la sede del 
gobierno y la residencia del califa, el esplendor de la ciudad quedó reducido a ruinas menos de
cien años después de su construcción y borrada de la historia. El centro político de la ciudad
referente en todo el mundo quedó destruido y saqueado durante la guerra civil de 1010, si bien el
expolio perduró con la reconquista cristiana y con el auge elitista en la capital cordobesa siglos
después.
Capiteles, fustes y otros ricos materiales de la ciudad fueron utilizados en edificios emblemáticos
como la Giralda y el Alcázar de los Reyes Cristianos de Sevilla, mientras que otras piezas
pasaron a colecciones privadas.
PRIMERAS ESCAVACIONES
En 1911, con pocas referencias históricas sobre el yacimiento, comenzaron las primeras
excavaciones de la ciudad a cargo de Ricardo Velázquez Bosco, que buscaba en Medina
Azahara datos y materiales para reconstruir las portadas de la Mezquita-Catedral.
Hasta su muerte en 1923, año en el que el yacimiento arqueológico fue declarado Bien de 
Interés Cultural (BIC), se logró excavar la residencia real, en la parte más alta de la ciudad,
una serie de zonas dentro del Alcázar y se llevaron a cabo unas catas de norte a sur para
delimitar el perímetro de la ciudad.
Tras 65 años de excavaciones se lograron descubrir cerca de 200.000 metros cuadrados del
yacimiento y en 1985 la Junta de Andalucía asumió la titularidad y gestión de Medina Azahara,
lo que inició una fase de actualización y modernización para adecuarlo a las necesidades
museísticas de hoy. El punto de inflexión respecto a la internacionalización de Medina Azahara
llegó en 2011 con la exposición "El esplendor de los Omeyas cordobeses", que fue inaugurada
por los reyes de España y el presidente de Siria, Bashar al-Asad.
PRESIÓN URBANÍSTICA
La presión urbanística a la que ha sido sometido el yacimiento, con la proliferación de numerosas
parcelas ilegales en su entorno, parece controlada con la delimitación de la zona BIC, aunque el
informe favorable de ICOMOS a la declaración advierte de la necesidad de potenciar la
protección del monumento en este ámbito.
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Publicado en Diario SUR.
Copiado/pegado de Internet por Victoriano Orts Cobos.
Málaga 3 de julio de 2018.

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