sábado, 2 de julio de 2011

EL COLEGIO

EL COLEGIO

LA VICTORIA XXXI.

No sé ahora, pero en los años 40 del pasado siglo, los niños de La Victoria no íbamos a estudiar al colegio: íbamos a la escuela.

El Colegio es un cortijo que está a un kilómetro aproximadamente de La Victoria y a unos 400 metros de distancia de donde se ubicaba el barrio de  Pocatorta, en dirección nordeste,  junto a la carretera que va a San Sebastián de los Ballesteros.

El dueño se llamaba D. Alfonso. Era un cortijo tipo medio. Con unos terrenos muy cuidados y productivos. Los trigales, maizales y algodonales se desarrollaban magníficamente. En aquella época, la finca tenía pocos olivos.

Mi madre visitaba con bastante frecuencia a la Sra. De D. Alfonso. No recuerdo el nombre  de esta buena mujer. Sin embargo, sí recuerdo el de su criada de confianza: Catalina.

El motivo de ir con relativa frecuencia a “El Colegio” lo atribuyo a que mi hermana Teresa trabajaba de sirvienta interna desde hacía muchos años con la hija de D. Alfonso. El yerno era médico militar y lo trasladaban de residencia cada vez que lo ascendía de grado.

A través de esta buena Sra., mi madre tenía noticias de mi hermana y de paso, Catalina, la criada encargada de los víveres y de la cocina  le llenaba la cesta de alimentos. Tal vez, por el motivo de que Catalina era la que nos surtía de comida  era por lo que se me quedó  grabado su nombre y no el de la Sra. de D. Alfonso.

Recuerdo que en la habitación en que recibía a mi madre, en una de las paredes había un almanaque grande con la panorámica de  un campo de trigo raquítico, con las espigas casi invisibles. A la derecha; dentro del cuadro, se veía la figura de D. Quijote que a lomos de Rocinante miraba divertido a Sancho que, a la izquierda, de pie, junto a su rucio no salía de su asombro contemplando con la vista hacia arriba una espiga gigante, rebosante de hermosos granos de trigo. Era la propaganda de una fábrica de fertilizantes de cuyo nombre, aunque sí quiero acordarme, no lo consigo. La propaganda nunca descansa. Hubiese sido interesante haber memorizado el nombre de aquella casa comercial.

Victoriano Orts Cobos.

(Re)visado el día 24 de marzo de2016.

     


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