sábado, 18 de junio de 2011

PEPITA LA DEL CURA

“PEPITA LA DEL CURA”

LA VICTORIA XXVIII.

Mi madre visitaba de tarde en tarde a “Pepita la del Cura” varias veces al año. Podían ser cinco o seis. Era muy diplomática, (mi madre) y pienso que no quería hacerse pesada.

Cogía su cesta de la compra, vacía. Alguna vez, si era tiempo de espárragos, aprovechaba para echarle un pequeño manojo de acompañamiento en su interior y se encaminaba al pueblo a casa de su benefactora. Yo la acompañaba casi siempre. Estaba un rato conversando con ella y cuando salía, lo hacía con la cesta llena de comestibles.

Le llamaban “Pepita la del Cura” porque tenía, o había tenido un familiar muy próximo (creo que un tío) sacerdote. Es curioso, pero sin haberlo conocido recuerdo que se llamaba D. Argimiro. Mi madre lo nombraba con frecuencia y por el tono melódico con que pronunciaba su nombre deduzco que debió ser un buen hombre.

Pepita era la esposa de Paco Aguilar, el cual, tenía un camión de transporte que creo que era el único que había en aquel tiempo en La Victoria.

Era una mujer muy religiosa. Yo, que algún domingo iba a misa la veía siempre en primera fila, cerca del altar, en su reclinatorio individual. Recuerdo que había otro reclinatorio más. Era el de mi maestro D. José.

Isidoro, el hijo de Pepita y de Paco Aguilar también era alumno de D. José, y por supuesto, también asistía a las clases particulares.

“Pepita la del Cura” ejercía el deber cristiano de ayudar a los necesitados. Su semblante sereno que quedó grabado en mi mente era el reflejo de su paz interior.

Victoriano Orts Cobos.

(Re)visado el día 23 de marzo de 2016.

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